Experto

Si alguien lo prefiere este post también tiene una versión de audio en mi podcast. https://podcasters.spotify.com/pod/show/andoyendo/episodes/5-Experto-e2i9d0l

La pobre palabra experto está berreada. Cualquiera se hace llamar experto, a cualquiera lo llaman experto. Ya sea cuando un proveedor de servicios te manda a una persona junior para hacer el trabajo y te dice «te estoy enviando a nuestro experto» o cuando en un programa de entrevistas invitan a cualquier persona a hablar sobre algo y dicen «estamos aquí con el experto en este tema», terminas topándote con un montón de «expertos», gente que tiene cierto conocimiento marginal sobre algo o que tiene opiniones y te lo meten como que fuera alguien realmente calificado. Eso me rompe la cabeza. Y empecé a buscar.

Así que me encontré el video que les dejo al final de este post. Es de un canal de YouTube llamado Python Programmer. En este video se habla sobre la Taxonomía de Bloom, un concepto creado por Benjamin Bloom quien investigó cómo aprendemos, cómo enseñar y como desarrollamos pericia (de pasito me enteré que la palabra experticia no existe, aunque es un anglicismo muy usado por hispanohablantes, pero la RAE sugiere que se use pericia o experiencia) y creó una taxonomía, básicamente una pirámide de lo que debes tener o hacer o saber para poder decir que eres experto en lo que sea que digas que eres experto.

En super resumen, los niveles son:

  1. Recordar: debes memorizar lo que quieres conocer, recordar hechos específicos, saber cosas aunque solo las repitas como loro.
  2. Entender: luego de saberte de memoria debes empezar a entender por qué, debes poder explicar esos por qués. Encontrar el significado de las cosas.
  3. Aplicar: debes hacer lo que has aprendido, debes poder hacer algo a partir de lo que leíste, de lo que viste en un tutorial, solo tener el conocimiento sin aplicar no te permite aprender realmente. (Estos tres primeros son catalogados como habilidades de pensamiento de nivel inferior, muchos nos quedamos en este punto pero para ser expertos debemos pasar a las habilidades de pensamiento de nivel superior).
  4. Analizar: en este punto ya puedes analizar cada punto de conocimiento e identificar el razonamiento atrás de cada elemento, analizar y entender las razones y qué implicaciones tendría el modificar cada elemento.
  5. Evaluar: Luego de tener ese nivel de comprensión avanzada un experto puede evaluar su propio trabajo y el de otros. Comparar con conocimiento de causa, saber y entender qué es mejor, entender las fallas y las virtudes en lo propio y en lo ajeno.
  6. Crear: Finalmente, un experto debe crear. Usar lo aprendido y crear algo original, algo nuevo con base en todo el conocimiento desarrollado.

Así que esto, si alguien es experto en algo (o dice serlo) debería cumplir todos estos niveles, es una buena referencia como para comprender cuando alguien dice ser un experto y cuando realmente lo es. Finalmente, (y esto ya es solo mi opinión) cuando alguien está gritando a los 4 vientos que es experto en algo, muy seguramente no lo es, cuando alguien es experto en algo simplemente se nota.

Buen video… es un canal interesante… se llama Python Programmer pero nunca he visto ningún video sobre Python ahí.

Técnicas de productividad

Como no podía ser de otra manera este post queda mejor al ilustrarlo con una viñeta de Work Chronicles.

Hay mucho, demasiado, contenido de productividad en internet. Libros, blogs, videos, reels, tiktoks, todo. Gente contándote de muchas estrategias que usan para ser más productivos. Gente que te garantiza que usando su método, siguiendo ciertos pasos, lograrás ejecutar de forma eficiente y ordenada tus tareas. Creo que no es ningún tipo de spoiler cuando digo que esos métodos no te van a funcionar. Lo sé, porque yo he puesto en práctica muchos, he intentado muchas técnicas, he probado apps, estrategias en cuadernos físicos y nada.

En realidad es gente que te cuenta lo que les funciona a ellos (o lo que dicen que les funciona, porque no sabes a ciencia cierta si en realidad les funciona o solo colgaron un contenido por los likes y para monetizar) y te mete en una espiral de búsqueda de cómo dejar de postergar cosas que no quieres hacer y empezar a hacer las cosas con tiempo.

Yo he visto mucho, demasiado, contenido de este tipo. De cierta forma era algo que me quitaba la paz. Pero la verdad es que no hay técnica perfecta, no hay receta, es como el periplo del héroe, tienes que hacer toda una jornada de descubrimiento para ver qué te funciona y qué no. Eventualmente encuentras una forma de convencerte a ti mismo de hacer las cosas. Eventualmente encuentras la disciplina para hacerlo. Pero no es algo que sucede así como así. Es como que debes primero aceptar que tienes un problema y luego entendiendo cuál es tu problema encontrarle alguna solución práctica.

En otra publicación ya les conté de una app (Habitica) que me está ayudando con esto. Es una tontera pero me resulta. Veo que cuando no hago que tengo planificado le quito unos puntos de vida a mi avatar y ¡pum! encuentro la forma de hacer cosas. A veces es eso. Un pequeño cambio, algo que marque diferencia y que te permita llevar el registro de lo que debes hacer.

Si algo aprendí en esta búsqueda infructuosa de cómo dejar de aplazar cosas que debía hacer y cómo encontrar paz sabiendo que estaba haciendo cosas (ojalá lo suficiente) es que es una gran pérdida de tiempo el buscar la técnica perfecta. Es un agujero sin fin. Cualquier forma que encuentres para motivarte, cualquier cosa que te dé paz mental para seguir ejecutando tus actividades ya marcará una diferencia importante en qué tan productivo puedes llegar a ser. Es muy probable que ninguno de los tutoriales que te encuentres en internet te funcione, pero si logras detectar algo que te quite demasiado tiempo, déjalo, si encuentras un método que te funcione, úsalo. Si el método deja de ser útil, déjalo igual sin pena. Ningún método es más importante que la tarea en sí, hacer las cosas es la respuesta.

Espero que a alguien le sirva esto, y que les ahorre algunos minutos u horas de búsqueda. Tal vez no sea lo que esperaban de este post, pero eso es lo que he podido concluir luego de haber echado mucho, demasiado, tiempo a la basura.

Reportando el trabajo

Te asignan una tarea. La ejecutas y está lista. Se acabó, ¿no?

No.

Debes crear el informe donde dices que la tarea te fue asignada con tales y tales detalles, luego explicas que para ejecutarla se tomó cierta decisión, se tomaron ciertos pasos específicos que explicas con mucho detalle, capturas de pantalla que tienen cuadraditos y flechitas para explicar lo que hiciste y dónde fuiste dando clics, luego una serie de evidencias que justifican que la tarea está lista y un apartado de conclusiones, recomendaciones, lecciones aprendidas y cualquier otro tipo de comentario que se quiera que pongas, envías el informe para que sea aprobado por un supervisor, quien luego pasa el informe a un comité que pide que se hagan cambios para que se pueda entender mejor el trabajo realizado y luego pasan el informe cambiado a un gerente que pide que le entreguen un resumen ejecutivo de lo hecho porque no tiene tiempo para revisar todos los informes que le han llegado, por ende te piden que crees el resumen ejecutivo que no puede ser creado ni por el comité ni por el supervisor porque nadie sabe realmente qué se hizo y con un informe así no se puede llegar a entender, porque como que se pierde la idea entre tantos detalles técnicos que al final realmente nadie entiende ni quiere ni necesita comprender, entonces envías el resumen ejecutivo que el gerente tampoco puede a la larga revisar pues le han llegado muchos resúmenes ejecutivos y entonces se pide que más bien se haga una reunión periódica con un ppt en el que se incluyan todos los trabajos que han hecho todos los miembros del equipo lo que implica que se va a tener que crear un archivo en conjunto que resuma lo que se ha hecho y para poder hacerlo se crea otra reunión periódica donde todos los miembros del equipo serán convocados para que puedan incluir su parte y explicar lo que van poniendo en el ppt y así poder contarle al gerente lo que se hizo.

Suena a exageración, pero no está muy distante de la realidad.

Qué bien suena el pensar que el trabajo hecho sea la única prueba del trabajo hecho, que si se necesita reportar algo sobre lo hecho sea en el formato más corto y sencillo posible, que si alguien más requiere una explicación se lo haga en un minuto y ya. Pero al contrario, las organizaciones tienen una estructuras enormes de personas que se comparten archivos de informes por todos lados y que dedican una cantidad enorme de tiempo en la creación de esos contenidos que en muchos casos nadie ve, nadie lee, nadie necesita.

La gente crea documentos hasta por si acaso, y muchas veces esos por si acaso vienen de experiencias que han resultado nocivas o perjudiciales previamente, por que no sabes cuándo alguien va a venir a pedirte cierto dato o informe, porque por auditoría capaz que te piden ese documento, mejor hacerlo, mejor tenerlo por si acaso, mejor estar prevenido, mejor curar en sano, mejor si tienes con qué cuidarte la espalda para que la gente de la compañía (tus compañeros de trabajo, casi que tu familia) no te pueda hacer daño y darte la puñalada por la espalda. Documentando de forma paranoica todo el trabajo, por si acaso, porque todo el mundo quiere cagarte y debes asegurarte de que cuando alguien quiera cagarte tú tengas todas las armas para poder cagarlos también [Otra vez suena a exageración pero (nuevamente) no está tan distante de la realidad]

Las organizaciones deberían enfocarse en permitir que la gente use su tiempo para hacer su trabajo en lugar de tomarse tanto tiempo en reportar el trabajo que hacen. Que en efecto el trabajo hecho sea lo visible, lo que se puede revisar, lo que se puede contar. Ahora claro si tu trabajo es crear informes ya pues ese es el trabajo, ahí sí ya nada, pero si tienes un trabajo técnico y pasas la mitad o más de la mitad del tiempo en tu día a día creando informes sobre las cosas que hiciste hay algo que no está tan bien ahí.

Tampoco funciona la total anarquía de no tener nada documentado, pero sí vale la pena ponerse a pensar y encontrar un punto medio, o mejor, un punto mínimo de reporte, llegar por último ya solo a ese ppt, a esa línea de comentario en una bitácora, que explique el qué se hizo y dónde se puede ver el resultado.

No puedo decir nada más por el momento. Hay informes por hacer.

Ayer tenía hambre

Ayer tenía hambre, bajé las gradas, abrí la refri, saqué algo de comer, comí.

Se lee tan simple pero tantas cosas debieron pasar antes para que esa simple acción pueda ser realizada.

Tanta gente estuvo involucrada en mi formación académica, mis padres, mis profesores, mi familia en general que me fueron educando.

Tanta gente que conocí y que me fueron apoyando en el camino para ir forjando mi carrera profesional.

Mis trabajos todos los conseguí por medio de la guía y recomendación de amigos y conocidos, de gente que me prestó más atención por el colegio en el que estuve, por la universidad en la que estuve, porque conocía a alguien de mi familia.

Yo mismo, cuando ya decidí probar suerte, uno dizque forjando su propio camino, en realidad no fue algo en solitario, mis socios y empleados, la gente que me permitió entrar como proveedor a sus compañías, la gente que me apoyó en marcas y mayoristas.

Hay un montón de cosas que suceden y que se reducen a las relaciones humanas, es eso, al final todo es una interacción entre humanos, nunca deja de ser eso, por eso es importante ser humano (o ser un buen ser humano).

Y toda la sociedad y cadena productiva en conjunto funcionando para que yo pueda llegar a ese punto tan cotidiano, porque ayer tenía hambre y gracias a todo eso, a toda la historia, a todo lo hecho por todos, luego de unos minutos ya no la tenía.

Es importante ser agradecido con esto, pero creo que es más importante luchar un poco más para que cada vez seamos más los que con nuestras circunstancias y las sumas de nuestros pasados podamos llegar al punto de poder satisfacer dignamente nuestras necesidades. Que eso no sea un privilegio, que sea lo común, que todos lo merecemos, que todos los merezcamos.

Reunionitis

Las empresas sufren de reunionitis. Obviamente las empresas que sufren de reunionitis están compuestas por personas que sufren de reunionitis. Incluyo este comic de Work Chronicles para ilustrar mejor mi punto.

Sigan a Work Chronicles, diversión (y rabia porque te identificas demasiado con las situaciones que presenta) garantizada

Las reuniones son necesarias en muchos casos, pero en muchos otros no. Existen muchas prácticas que han viciado la creación de reuniones, el tener acceso a los calendarios de la gente con la que se trabaja es una herramienta que puede ser útil pero que también crea una impresión errónea de que cualquier horario que se vea disponible es un horario que puede ser tomado para llevar a cabo una reunión.

Una opción es empezar a bloquear tiempos en los que uno va a realizar actividades específicas, pero esto crea un problema a la larga si no se maneja de forma adecuada. Si una persona empieza a bloquear demasiados rangos de tiempo crea un efecto de bola de nieve porque la gente que ingresa a ver su calendario encuentra horarios disponibles lejanos, entonces como tiene que reunirse con esa persona le reserva ese tiempo, y si alguien más entra sigue encontrando tiempos lejanos y sigue reservando con más lejanía, es una situación que he visto, personas que tienen planificadas reuniones hasta con meses de anticipación, tienen agendas copadísimas. La gente que tiene urgencia por reunirse empieza a poner reuniones en horarios o muy temprano o muy tarde, fuera del horario laboral o ya simplemente ignora por completo que exista un tiempo que está bloqueado e igual pone la reunión asumiendo que tal vez no se trata de una reunión sino que la persona se está reservando tiempo para (irónicamente) poder trabajar e igual ponen reuniones cruzadas sin importar.

Hace unos días pasé un par de apuntes que tomé en un webinar de trabajo asíncrono, que principalmente para mí tiene sentido en el trabajo remoto, pero que creo que también tiene cabida en el trabajo presencial. La cuestión es que en trabajo remoto mucha gente ha tratado de replicar el mismo ritmo y comportamiento que tenía en la oficina, quieren tener como que esa misma dinámica de todos estamos ahí (todos estamos conectados) y por ende puedo ir un ratito (mandarte un mensaje) a preguntarte una cosa así rapidito. Todos esos momentos de interrupción terminan costando en el flujo de trabajo de las personas, el esperar que las respuestas sean inmediatas para todo es realmente irreal, debemos entender que las personas no están disponibles única y exclusivamente para atender nuestras necesidades. Entonces como la gente quiere tener respuestas en ese momento arman una reunión. Las reuniones terminan siendo muchas veces lo único que la persona hace durante toda su jornada laboral, un sinsentido.

Otro problema creado por los calendarios compartidos es que por default te ponen reuniones de 30 minutos o una hora. La gente termina creando reuniones de una hora para cosas mínimas, reuniones que terminan en 10 minutos y dejan 50 minutos bloqueados de esa hora. La gente entonces usa esos 50 minutos para trabajar pero igual se termina creando el efecto de bola de nieve, no fue real que esa persona ya no tenía disponibilidad. Ser realistas con el tiempo que se debe reservar para la reunión y respetarlo a rajatabla ayuda para que no se desperdicie el tiempo de los involucrados. Y eso me recuerda también que muchas veces la gente usa las reuniones como primera opción y no se da cuenta de que para la compañía eso es muy costoso. Unes a 8 personas en una reunión de 1 hora y para la empresa no es solo una hora, son 8 horas de trabajo que deberían ser aprovechadas de la mejor forma.

La solución es más bien cultural, no optar por las reuniones como primera opción sino como la última alternativa. No asumir que un espacio disponible en la agenda de alguien es un espacio que puede ser usado de forma automática. El ser transparente en qué momentos del día están disponibles es clave para que se puedan negociar los mejores horarios para llevar a cabo reuniones porque sino caemos en el caso de la bola de nieve de reuniones que ya comenté antes. Mejorar la comunicación y aceptar que las cosas funcionan si se hacen de forma asíncrona, la gente que es conciente y respetuosa del trabajo de los demás podrá responder lo más pronto posible a la solicitud que se le ha hecho. Crear esa confianza y consideración hacia el tiempo de los demás facilita que el ambiente y la productividad en el trabajo sean mejores.

Es consistencia, no intensidad

Me crucé hoy con un video de Simon Sinek (él es otra de la personas cuyas charlas y línea de pensamiento resuenan mucho en mí) en el que hablaba de la importancia de la consistencia, comparándola con la intensidad. Hace una analogía buenísima sobre ir al gimnasio, vas al gimnasio un día, por 20 minutos, y al día siguiente no ves mejoras. Vas 2 días y ves que no hay mejoras. Eventualmente llega un día en que notas la diferencia. Estás en forma. Pero eso solo se puede lograr de forma consistente. No puedes ir un día al gimnasio por 9 horas y esperar que se logren los resultados.

Es algo que hay que aprender a asimilar, en parte escribir aquí para mí es eso, un ejercicio de consistencia. No puedo publicar todo lo que quiero con un solo día de escribir, no puedo tener solo un post exitoso y pensar que ya fue, no puedo pensar que una sola publicación extensa es suficiente.

Lo que me agrada es que lo estoy logrando, estoy logrando ser consistente en mi calendario de publicaciones, estoy logrando presentar mis ideas, estoy logrando publicar muchas cosas que tenía guardadas por muchos años. Es un ejercicio mental que me está haciendo bien y poco a poco más personas me han leído. Creo que eso tiene valor y espero que mis publicaciones resulten de valor para las personas que las leen.

Los resultados se logran haciendo un buen trabajo de forma consistente, puedes lograr que un día se haga algo excepcional, pero no puedes vivir solo de ese éxito, se debe hacer todos los días un buen trabajo, el trabajo suficiente, no hay forma de forzarlo, no es posible trabajar todas las horas del día y buscar que ese trabajo sea suficiente, se debe hacer un buen trabajo en cada jornada. Esto va muy en línea con lo que estoy leyendo actualmente (releyendo) en It doesn’t have to be crazy at work (próximamente les pasaré mis apuntes de ese libro). La constancia y la consistencia superan a la intensidad, de hecho la consistencia es lo único sostenible para un ser humano, pero al mismo tiempo requiere de un gran esfuerzo (al menos para mí) para poder mantenerla en el tiempo.

No logro encontrar la entrevista original pero les comparto este que es uno de los videos que tiene toda la entrevista y no solo una sección, la entrevista no tiene parte mala, es una fuente buenísima de conceptos (buenos) sobre liderazgo. Al margen de lo ya dicho en este post, qué complicado que es encontrar la información que uno quiere en internet hoy por hoy, en este caso en YouTube, buscas cierta entrevista y te sale un montón de bits de la entrevista de cientos de canales, esos canales tienen miles de visualizaciones de esos contenidos y por eso el algoritmo muchas veces los pone incluso por encima del creador original. Hay tantas cuentas creadas con contenido ajeno, solo por los clics. Pero bueno, así es como estamos.

Así son los negocios

Así son los negocios. Con el tiempo he aprendido a odiar a esa frase. Siempre que he tenido que escuchar a alguien diciendo «Así son los negocios» ha sido en situaciones estúpidas, incomprensibles y hasta ilegales. Se me hace que es la típica frase que se usa ya como comodín en cualquier tipo de situación para justificar lo injustificable, decir que se está haciendo algo de cierta forma porque así se hace, así se ha hecho siempre y, por lo tanto, así se debe seguir haciendo.

Alguien maltrata a sus trabajadores. Así son los negocios.

Alguien pide una coima para que una empresa se quede con un contrato. Así son los negocios (como comentario al margen de esto, siempre que se escucha coima se piensa de una en el sector público, pero en el privado también la corrupción se pasea campante).

Alguien decide que no va a pagar lo que debe a sus proveedores o trabajadores – si pueden cóbrenme – dicen. Así son los negocios.

Alguien empieza a meter materiales de menor calidad en sus productos para ganar más sin importar las consecuencias en sus consumidores. Así son los negocios.

Alguien toma acciones en contra de sus socios y caga a la compañía. Así son los negocios.

Alguien hace daño a la naturaleza con sus procesos de producción. Así son los negocios.

Alguien se roba información y la entrega o vende al mejor postor. Así son los negocios.

Alguien se pone a asesorar a empresas que van bien y cuando todo está mal y necesitan de verdad ayuda y que cumplan acuerdos les dice: Así son los negocios.

La verdad tengo mil situaciones que podría exponer aquí, pero se pondría demasiado personal y sufridor este post. En general solo escucho esto de «Así son los negocios» como excusa para no hacer las cosas con ética, no cumplir los acuerdos, justificar cualquier injusticia, justificar lo malo que haces con una frase insulsa y luego salir a decir que eres un empresario implacable que hace lo que se necesita para alcanzar el éxito, mentalidad de tiburón y mil otras pavadas que se dice la gente para sentirse mejor.

Ojalá algún día lleguemos a un punto en el que se diga «Así son los negocios» y eso represente la responsabilidad, pulcritud, rectitud y bondad que debería ser lo común y lo normal al tratarse de empresas. Creo que esta vez sí me fue la mano con lo utópico.

Trabajo como loco

Como parte de mi proyecto de ir sacando apuntes de libros y contenidos que me parecen buenos empecé a leer «It doesn’t have to be crazy at work» y estaba pensando en lo común que es escuchar que la gente está trabajando como loca. Luego me topé con esta caricatura de Work Chronicles y dije – ya, tengo que hablar sobre eso. (A propósito, Work Chronicles es un webcomic donde presentan situaciones relacionadas al trabajo como esta, es super divertido y les recomiendo un montón que lo sigan).

En serio, visiten Work Chronicles es buenísimo

Y efectivamente ante una persona que está alardeando que dedica muchísimas horas al trabajo la pregunta es «Pero ¿por qué?» (o ¿para qué?). Tenemos esta cultura donde se valora mucho el trabajo duro. Creo que eso está bien, se debe valorar el esfuerzo de la gente. Se debe incentivar a que las personas cumplan con sus objetivos y se esfuercen por lograrlos. El problema es que ese montón de ideas positivas sobre el trabajo duro han terminado tergiversándose y viciándose.

Una persona termina trabajando más de ocho horas al día, su trabajo en lugar de ser más productivo es lo contrario, termina sus tareas pero sacrifica todo el resto de cosas, la gente lo mira, unos lo admiran, otros lo compadecen. Qué gran trabajador dicen los primeros, qué ineficiente dicen los otros. El dedicar tantas horas al trabajo necesariamente implica que se están descuidando el resto de aspectos: la familia, los hobbies, el entretenimiento, el descanso. Ninguna persona puede dar buenos resultados ni crecer de forma integral si no tiene una vida equilibrada.

Una gerente trabaja sin descanso, no importa, fines de semana, horarios nocturnos, lo que sea para demostrar su compromiso, su nivel de profesionalismo, poco a poco empieza a exigir lo mismo de la gente que trabaja con ella, en su equipo de trabajo es mal visto que alguien tenga un horario convencional, que alguien no vea lo crítico de todo lo que están haciendo y que no se quede más horas cada día para concluirlo. Si ellos no logran cumplir ¿qué va a pasar? Todos deben tener esa presión de que van tarde, todos deben trabajar sin parar. Esto es algo insostenible en el tiempo.

Una persona siempre trabaja como loca, siempre está disponible y dispuesta a afrontar los retos, cada vez que le asignan algo lo acepta, no sabe el significado de la palabra «NO», con ella pueden contar todos, su trabajo lo deberían estar haciendo 2 personas, pero no, no importa, es una persona que vale por dos, por tres. Crea una falsa idea de que el número de personas que está en el área es suficiente y obviamente pueden con más. Termina explotando, termina quemándose, normalmente igual la compañía no lo ascenderá, es clave que esté en esa posición porque sino deberían contratar a los dos que lo van a cubrir. Nuevamente insostenible.

Un presidente dice en una entrevista que invita al pueblo a trabajar más duro, el mismo número de horas que están trabajando ellos y que así no les faltará un plato de comida y todo va a mejorar. Esta es una adición que acabo de hacer porque ayer el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, se mandó esta perla, al final está asociado a lo mismo, se disfrazan cosas negativas con la etiqueta de trabajo duro.

Las situaciones descritas en los párrafos anteriores son super comunes, todas muestran una porción de lo malo que se puede crear, del discurso negativo que se puede armar, alrededor de algo loable como trabajar duro. Trabajar más de 40 horas a la semana no debe ser bien visto y no debe ser la norma sino la excepción. Si una persona del equipo no para de trabajar, es necesario evaluar si esa persona realmente está rindiendo, si su carga es demasiada y necesita más ayuda, si lo que hace durante el horario regular realmente es productivo. Si una persona está instando a los demás a trabajar más de lo que deben, es necesario comprender por qué y redefinir las cosas. Trabajar como loco no debe (y más aún, no puede) ser la norma.

Y es que no se trata solo de trabajar duro, realmente lo que debemos buscar es trabajar mejor. Mejor ¿para qué? (o ¿para quién?). Siempre, desde mi punto de vista, debe ser trabajar mejor para las personas. Trabajar mejor para que puedan cumplir sus horarios de trabajo y salir, porque meter más horas en el trabajo no implica que vas a tener más o mejores resultados, menos en el largo plazo. Un constante estar trabajando como loco solo tiene consecuencias negativas al final. Un trabajo más disciplinado, realista, calmado (pero no despreocupado, negligente ni falaz) es lo que sí se puede sostener en el tiempo y dará resultados consistentes y dará tranquilidad a la persona.

Una persona tranquila y que cumple con su trabajo y que tiene chance de desarrollar sus otros intereses es una persona más plena y por ende un mejor trabajador y alguien mejor para la empresa. La empresa tendrá mayor productividad si está llena en su mayoría de personas de este tipo. Que sin importar su nivel jerárquico ayuden a popularizar ese tipo de trabajo bien proporcionado y bien pensado. Que eso forme parte de la cultura de la empresa, un trabajo bondadoso, realista, motivante. Personas que sin duda estarán prestas a trabajar un poco más cuando sea necesario, pero no puede ser que la constante sea que es necesario trabajar más todos los días, eso denota y muestra claramente otro tipo de problema en la compañía y no va por el nivel de compromiso ni de profesionalismo de la gente.

Estas ideas un tanto aleatorias espero poder seguirlas ampliando en futuros posts. Creo que hay una mejor forma de trabajar. No digo que la conozca o la viva plenamente, pero sí estoy seguro y enfocado en buscarla y en hablar sobre ella, que todos tengamos mejor vida laboral debe ser una preocupación básica de todas las compañías y empresarios.

Cuando pienso en este tipo de cosas pienso que tal vez estoy siendo demasiado idealista, que plantear una forma de trabajar más tranquila es utópico, pero realmente pienso que es algo por lo que debemos luchar. Es importante luchar por el bienestar.

No puedo decir que odie LinkedIn, pero

LinkedIn me cae mal. Pero no te puede caer mal una red social, lo que me cae mal es el uso que se le da, porque ni siquiera puedo decir que me cae mal la gente que la usa, yo la uso, pero sí me cae mal el tipo de publicación que es muy común en esa red social, demasiado positivo y optimista.

Pero el hecho de que me guste o no me guste es irrelevante. LinkedIn es una herramienta poderosísima y cada vez se está volviendo más notoria para el mercado laboral. Me topé con esta encuesta de Pew Research Center que muestra que, en Estados Unidos, el uso de LinkedIn está por sobre WhatsApp, Snapchat y Twitter, muy cerca de TikTok y Pinterest.

La gente está pasando tiempo ahí, viendo las publicaciones de colegas, amigos y empresas. Las empresas se fijan cada vez más en el perfil de la gente en LinkedIn y lo usan como referencia para la búsqueda de talento y para contratar. A mí me han llegado algunas referencias y me han contactado reclutadores en esa red social. Su utilidad es indiscutible.

Pero justo por su presencia tan notoria, y que creo que tiene tendencia a crecer, creo que es necesario reflexionar un poco sobre las publicaciones que vemos y que hacemos ahí. Hay esta tendencia de sobreexposición (¿esa palabra existe?) ya sea real o ficticia de las cosas que se han hecho profesionalmente. Creo que este par de memes resumen mejor este punto.

Es necesario encontrar un equilibrio, poder contar lo realmente importante de nuestra vida profesional. Poder lograr contarlo con nuestra voz y no tratando de «sonar profesional». Alguna vez a mis amigos les decía medio en serio / medio en broma que en LinkedIn se ven más poses que en Instagram, y es que creo que ese es un problema que tiene esta red social. Ese tratar de sobrevender (¿esa palabra existe?) lo que uno ha hecho que de alguna forma es seguir la forma cómo la mayoría de gente va anunciando sus logros y crea la necesidad de que todos vayan haciendo lo mismo, muchos por buena onda, por compartir lo bueno, muchos por simplemente seguir la corriente y tratar de no quedar atrás de sus pares. Como en toda red social ahí también he encontrado a gente deplorable que se muestra como excelente, pero bueno al final es lo que todos hacemos en nuestras redes sociales, compartir esa parte de nosotros que creemos que es buena y ocultar lo malo.

LinkedIn está aquí y no se va a ir y aunque no me agrade se ha vuelto necesario tener presencia ahí. Lo que yo he hecho últimamente es darle un poco de mantenimiento, dejar de seguir a personas, borrar como contacto a gente desconocida que había aceptado o contactado porque sí, filtrar lo que se muestra en el feed, desactivar absolutamente todos los tipos de notificaciones que existen (que son un montón), eso ha ayudado a que cuando ingreso de vez en cuando sea más llevadero.

Finalmente, creo que mi desagrado hacia una red social donde la gente comparte contenido motivacional y se muestra optimista y positiva hacia sus logros profesionales y el trabajo que hace dice más de mí que de ese sitio (yo soy más de Twitter y el relajillo que se arma ahí). Es chistoso porque justo la red social que puedo decir que es la que menos me gusta sea justo en la que los contenidos de mi blog tienen mejor acogida. Tal vez sin querer yo también estoy en esa onda demasiado positiva/optimista (ojalá que no).

Nadie te puede enseñar a ser empresario

Nadie te puede enseñar a ser empresario. Al mismo tiempo mucha gente te puede enseñar muchas cosas sobre ser empresario. Muchas personas desde su perspectiva y especialidad profesional pueden contarte y darte consejos. Muchos empresarios pueden contarte sus experiencias de vida y de empresa (que de alguna forma es lo que yo hago con este blog). Muchos otros te pueden enseñar su receta mágica para tener un negocio rentable en N pasos y venderte su kit de iniciación que te permitirá seguir esa receta mágica que los ha vuelto unos magnates y te dirán que el éxito está a solo un clic de distancia y que si sigues sus tutoriales estarás pasando a formar parte de ese grupo selecto de gente que hace realidad sus sueños y que no dejó pasar la oportunidad única de haberse topado con un anuncio en internet y cuando la receta muestre no ser mágica te dirán que no que fue tu culpa que no le pusiste suficiente pasión y no te obsesionaste con el éxito como ellos y que por eso no funcionó (sobre esto de la pasión y la obsesión por el trabajo estoy preparando una publicación porque iba a escribir así algo similar a esta publicación solo desde mi perspectiva y experiencia pero me topé con una tesis sobre eso que voy a leer antes de escribir sobre eso).

Pero la verdad es que nadie te puede enseñar a ser empresario.

Te puedes meter a la escuela de negocios, sacar un MBA donde seguramente te harán conocer o te enseñarán cosas que ya viste en algún video de YouTube pero ahora ya tienes un título que dice que sabes lo que tu youtuber favorito te contó hace una década, puedes leer muchos libros y publicaciones sobre empresas, y luego de atiborrarte de información creerás que estás listo, pero no. Nadie te puede enseñar a ser empresario.

Puedes toparte con el mejor mentor, puedes inscribirte en el mejor programa de aceleración de empresas, puedes unirte a gremios y asociaciones y pensar que estás realmente encaminado y que el camino será más fácil, pero no, porque nada te prepara para lo real. Nadie te puede enseñar a ser empresario.

Digo esto desde mi experiencia porque durante estos años hice justo todo lo que acabo de listar y la conclusión a la que llegué es que en realidad nadie te puede enseñar a ser empresario, porque ser empresario es una práctica. Las cosas son tan cambiantes, tan distintas de una persona a otra, de una industria a otra, de un momento a otro, que ningún elemento puede ser aplicado con garantía de éxito. Por eso llevar una empresa es emocionante y gratificante pero al mismo tiempo desconcertante y decepcionante. Nadie te puede preparar para lo que viene, puedes tener mil teorías sobre cómo coordinar el trabajo, sobre cómo contratar gente, sobre cómo manejar las finanzas, sobre cómo se debería atender al cliente, sobre cómo vender, sobre todo lo que pasa en una empresa, pero al momento de llevarlo a la realidad encontrarás que tal vez ninguno sirve para ti, que no lo puedes o no lo quieres aplicar, y así irás creando tu identidad como empresario.

Ser empresario es una práctica, es necesario estar en el día a día afrontando las situaciones, agarrando pericia, aprendiendo. Es algo que no termina, es la típica situación en la que no puedes parar de aprender, es la vida. Creo que hay mucho valor en que compartamos nuestras experiencias, tal vez puede ayudar a alguien a dar perspectiva o a resolver algo puntual, pero creer que se puede enseñar algo tan vivencial es utópico.