¿Qué dizque hace la empresa?

¿Pueden creer que cuando ya me boté del trabajo y dije – dale creemos entonces la empresa y vamos ahí – aún no sabíamos a qué nos íbamos a dedicar? A veces me pongo a pensar en eso y digo – ¡qué diablos!, ¿cómo hicimos eso? – pero bueno lo hicimos.

Luego de lo que les he venido narrando ya por algún tiempo de mis trabajos previos y de las primeras interacciones con los que serían mis socios en la empresa llegamos al momento de ya empezar. Y no sabíamos qué era exactamente lo que la empresa iba a hacer. Teníamos una idea vaga de los servicios que podíamos entregar, el plan no sonaba tan descabellado. Íbamos a empezar a dar servicios de herramientas de código abierto, habíamos analizado algunas herramientas de CRM, un par de opciones de gestión de proyectos, hasta estábamos viendo opciones de ERP. La cosa debía funcionar así: uno de los socios se dedicaba netamente a las ventas, visitar clientes, encontrar oportunidades de negocio, el resto nos repartíamos la parte técnica, íbamos a tener proyectos rápidamente e íbamos a poder estar tranquilos y disfrutar de tiempo y dinero y por poco y retirarnos a los 30 años ya cagados en plata (bueno, sí suena descabellado ahora que releo este párrafo).

No funcionó.

Ninguno de nosotros tenía conocimiento amplio de ninguno de los productos que tratábamos de vender, ni a nivel comercial y menos a nivel técnico. Tuvimos un par de acercamientos con clientes que buscaban soluciones de código abierto, pero con la idea de que al tratarse de software “gratis” iba a ser todo muy barato, al momento de cotizar proyectos de implementación simplemente se caían esas oportunidades. Éramos tres personas vinculadas al proyecto de lleno, y un par más de los que están y no están… creo que muchos de los proyectos de empresa que arrancan así tienen esta circunstancia en la que un grupo de personas se botan de lleno a ejecutar la idea y hay otro grupo que no arriesga y son y no son parte de las cosas. Eso nos pasó, los tres que estábamos ya habíamos dejado botando nuestros empleos anteriores y estábamos dedicados a tiempo completo a la empresa.

No funcionaba.

Pasaron tres meses aproximadamente (solamente 3 meses) y el socio que iba a hacer la gestión comercial botó la toalla. Dijo que no podía continuar a ese ritmo, sin ingresos (claro, no teníamos nada, habíamos arrancado con nada, en ese momento no entendíamos ni siquiera el concepto de flujo de efectivo para operar). En ese tiempo cortísimo ya nos habíamos quedado sin una de las personas que más entusiasmo le había puesto a la idea. Se fue así con pena y sin gloria, las cosas no era tan sencillas como habíamos pensado cuando nos reuníamos en el patio de comidas del Quicentro para imaginarnos lo bien que nos iba a ir.

Los otros dos éramos mi esposa y yo. Aquí realmente empieza la historia de lo que fue la empresa, con los dos sentados imaginando qué podíamos hacer, ella siempre más pragmática logró vender un par de sitios web, los hicimos con Joomla. Eso nos ayudó a mantenernos durante algún tiempo. De cierta forma nos resistíamos a lo obvio, ya no queríamos hacer lo mismo que habíamos venido haciendo en las empresas anteriores donde trabajamos, pero ese era conocimiento que ya teníamos, ese era el camino lógico, pero nos resistíamos. Nos resistimos por mucho tiempo a hacer eso, queríamos ver qué más podíamos hacer, y llegó una oportunidad de trabajo, era un proyecto ofrecido desde la última empresa para la que trabajé, y eso empezó a hacer que las cosas caigan por su propio peso. Obviamente era un proyecto dando servicios de las herramientas que habíamos manejado antes. Era lo lógico y ya en ese punto también lo necesario.

Esa decisión marcó el camino de lo que realmente íbamos a hacer, cambió el discurso que manejábamos, cambió todo el concepto de la empresa. Le dio sentido. Posteriormente todos los esfuerzos se fueron encaminando en esa vía. Las cosas empezaron a caminar de mejor manera pero igual no se daban de forma sencilla.

En próximas publicaciones voy a contar las dificultades que fuimos encontrando para abrirnos paso en el mercado, hay muchas cosas complicadas y hasta cosas sencillas que se pueden complicar por desconocimiento (habían demasiadas cosas que no sabíamos y que debíamos haber sabido, principalmente de la parte administrativa). El inicio tan apresurado y tan cargado de optimismo y de desconocimiento siempre fue algo que nos complicó, estructuralmente la empresa siempre arrastró esos problemas, muchas cosas complicadas que sí te van minando el ánimo pero también moldeando el carácter.

Sí, arrancamos sin saber qué hacer y nos fue pésimo, avanzamos a la brava y fuimos tomando decisiones que nos permitieron avanzar e ir logrando nuestra subsistencia. El inicio fue todo menos ideal, pero creo que, aunque suene medio acartonado, peor hubiera sido no arrancar.

Podcast: AndOyendo — El estereotipo del emprendedor

Salió el segundo episodio del podcast. Hablo sobre lo turro que me parecen las poses y los perfiles prefabricados que se crean cuando alguien dice que es emprendedor. Un poco de reflexiones aleatorias alrededor de eso.

Este episodio fue grabado de forma improvisada, así sin guión, es un poco más complicado de lo que me imaginaba armar un episodio pero bueno, ya está. Espero que con el tiempo y con más práctica el nivel del podcast siga subiendo.

Les dejo el enlace por acá.

3: Seguridad de datos personales y #QueEstaPasandoConTusDatos con Alejandro Varas AndOyendo

En este episodio les comparto una conversación que tuvimos hace unos meses con Alejandro Varas sobre su proyecto # QueEstaPasandoConTusDatos y donde también hablamos sobre seguridad de datos personales y la Ley de Datos Personales del Ecuador. Los temas que tratamos siguen vigentes pero sin duda espero poder actualizar esta conversación con lo nuevo sobre la Ley de Protección de Datos y demás tópicos que topamos.  Pueden seguir a Alejandro en Twitter: https://twitter.com/alejandrovaras Y también les dejo el enlace de #QueEstaPasandoConTusDatos: https://www.queestapasandocontusdatos.com/ ———- Recuerden que pueden seguirme en mi blog y en Twitter. Blog: https://andrescontilde.home.blog/ Twitter: https://twitter.com/andrescontilde Les dejo también los enlaces a los sitios de mis empresas ADHOC (adhoc.com.ec) y GO4IT (go4it.ec).
  1. 3: Seguridad de datos personales y #QueEstaPasandoConTusDatos con Alejandro Varas
  2. 2: El estereotipo del emprendedor
  3. 1: Hablando de innovación tecnológica con Francisco Lomas
  4. Piloto

YouTube: Platzi

Esta recomendación es media obvia… en este punto quien quiera que haya dedicado algo de tiempo a ver videos en YouTube seguramente se ha cruzado con alguno de los videos del canal de Platzi, pero bueno no es tanto por el canal en sí este minipost, aunque igual lo recomiendo mucho. Platzi es una plataforma de educación online muy interesante, llegué a sus contenidos por un video de cómo desarrollar videojuegos y luego pude conocer más sobre sus orígenes y ver mucho más sobre los contenidos, proyectos e iniciativas que tienen, los videos de Freddy Vega y Cristian Van Der Henst, los fundadores, son buenísimos. He seguido un par de cursos en la plataforma y me parece en general bien chévere.

Pero en este minipost quiero compartirles dos videos de los más recientes al escribir este post. En el primero hablan de cómo salvar a Latinoamérica por medio del emprendimiento tecnológico, era algo que necesitaba oir y creo que es un video que no tiene desperdicio… hay mucho que podemos hacer y que necesita ser hecho.

El segundo es un video muy completo y objetivo sobre uno de los tópicos que más me interesa últimamente, el Trabajo Remoto.

En fin, sigan a Platzi, es un canal que no tiene desperdicio y consideren sus cursos, una propuesta muy completa e interesante.

Podcast: AndOyendo – Hablando sobre innovación tecnológica

Como quien se da viada para arrancar tomé el audio de uno de los videos del canal de YouTube de GO4IT y lo convertí en el primer episodio de mi podcast, AndOyendo, luego del piloto que tiene más reproducciones de las que me hubiera imaginado tomando en cuenta lo poco que lo he promocionado.

Les dejo por acá el enlace de este episodio del podcast que por el momento se encuentra disponible en Google Podcasts y Spotify, y por supuesto en Anchor que es la plataforma que estoy usando para su creación. Es una maravilla el que sea tan sencillo armar ahora un podcast y publicar así sin más.

3: Seguridad de datos personales y #QueEstaPasandoConTusDatos con Alejandro Varas AndOyendo

En este episodio les comparto una conversación que tuvimos hace unos meses con Alejandro Varas sobre su proyecto # QueEstaPasandoConTusDatos y donde también hablamos sobre seguridad de datos personales y la Ley de Datos Personales del Ecuador. Los temas que tratamos siguen vigentes pero sin duda espero poder actualizar esta conversación con lo nuevo sobre la Ley de Protección de Datos y demás tópicos que topamos.  Pueden seguir a Alejandro en Twitter: https://twitter.com/alejandrovaras Y también les dejo el enlace de #QueEstaPasandoConTusDatos: https://www.queestapasandocontusdatos.com/ ———- Recuerden que pueden seguirme en mi blog y en Twitter. Blog: https://andrescontilde.home.blog/ Twitter: https://twitter.com/andrescontilde Les dejo también los enlaces a los sitios de mis empresas ADHOC (adhoc.com.ec) y GO4IT (go4it.ec).
  1. 3: Seguridad de datos personales y #QueEstaPasandoConTusDatos con Alejandro Varas
  2. 2: El estereotipo del emprendedor
  3. 1: Hablando de innovación tecnológica con Francisco Lomas
  4. Piloto

https://anchor.fm/andoyendo/embed/episodes/1-Hablando-de-innovacin-tecnolgica-con-Francisco-Lomas-eo3gl5

Varado

Tuve que hacer una visita técnica. Gajes del oficio, a veces es necesario salir aunque prefiero no hacerlo ante las circunstancias pandémicas actuales.

La costumbre me hizo moverme en mi auto por las mismas rutas de siempre, enrarecidas por la falta de tráfico, la misma costumbre me hizo llegar al destino y estacionarme en la calle, aunque la lógica debió hacerme intuir que podría encontrar parqueo en el edificio al que me dirigía. Me detuve. Pagué por un par de horas de parqueo. Caminé.

La calle a pie también extraña. La poca gente con la que me crucé, con sus mascarillas. Llegué.

La visita nada inusual, llega un momento en que algunas cosas se vuelven típicas, aunque igual hay algo de asombroso en entrar a un datacenter, una vez que viste uno, los viste más o menos a todos, tal vez ver uno más masivo sea digno de recordar. Efectivamente pude haber parqueado en el edificio – no importa – pensé, tampoco quise ir al auto de nuevo, ya había pagado el parqueo. Ya nada.

Luego del par de horas, regresé al auto. Aquí empieza realmente este post.

Saqué el control para quitar la alarma y abrir las puertas del auto. Nada. No se abren. Un escalofrío porque recuerdo cuando me robaron el cerebro de un auto anterior. Rayos. ¿Me robaron? Inspecciono el auto y no veo señales sospechosas, está bien, pero no se abre.

Recuerdo que hace unas semanas el control de la alarma me había dado problemas, al parecer las baterías de este control estaban por acabarse, no las había cambiado, en esa ocasión un par de golpes habían dado resultado, y el control hizo lo suyo. Esta vez no.

La llave y el control de repuesto están en la casa. Llamo para que me envíen la llave. Las apps de delivery y mensajería no son muy de mi agrado pero por la situación decidimos hacer el envío por una de ellas… En 15 minutos llegará la llave para poder subirme al auto y regresar. Espero.

Me fijo un poco más en lo que sucede alrededor, sigo golpeando el control en espera de hacer la magia que lo haga funcionar de nuevo. Mucha gente, más de la que esperaba pasa junto a mí, muchos usan mal sus mascarillas, narices destapadas, mascarillas cubriendo cuellos y quijadas pero no bocas, una persona me pregunta una dirección, ya no recuerdo dónde queda nada, me alejo porque se acerca demasiado para preguntarme.

Todo el tiempo desde que me bajé del auto me he estado rociando con desinfectante las manos, al esperar doy varias vueltas alrededor del auto, busco rastros sospechosos algo que me dé algún indicio de lo que está pasando. Me asomo por las ventanas de mi auto y veo con insistencia tratando de tranquilizarme y diciéndome que no me pudieron haber robado todo se veía muy bien, nada violentado. Vuelvo a ver alrededor y veo una patrulla de policía en la esquina, las dos horas de parqueo que había pagado se terminan. El chico del parqueo se asoma, le pago una hora más. Veo también cómo la ciudad sigue estando activa a pesar de todo, veo para mi pesar, demasiados autos – deberíamos estar todos en las casas – veo a una familia pidiendo caridad en una esquina. La persona que me había preguntado la dirección pasa de regreso y me queda viendo raro, se ofendió por mi reacción de alejarme. Me llama la atención ver a tanta gente caminando. El estar en mi casa al nivel en el que estoy me ha hecho un poco temeroso.

Llega el chico del delivery. Me entrega la llave de repuesto – Al fin – pienso, ya me podré ir. El chico se va, saco la llave de la envoltura, presiono el botón del control que estoy seguro que sí tiene batería. Nada. – ¡Diablos!, ¿qué pasó? – le doy golpes a este control también, aplasto los botones de ambos controles al mismo tiempo. Nada. Ya necesito irme. Mi esposa me recuerda que como parte del seguro hay el servicio de apertura de puertas por llaves olvidadas. Llamo. Una persona vendrá en media hora para ayudarme.

Pasa una hora más… sigo dando vueltas alrededor del auto, la patrulla de policía se va. El chico del parqueadero se acerca, le pago una hora más, me dice – Los policías son racistas, si yo hubiera estado dando vueltas alrededor de su auto como está usted, hace rato hubieran venido a preguntarme qué estoy haciendo y a pedirme que me vaya – no sé qué responder, siento una profunda vergüenza del estado actual de las cosas. Qué le puedo decir a esta persona que no suene tonto – Qué huevada – no atino a decir más.

La persona que me va a ayudar a abrir el auto llega. Tiene muchas herramientas para lograr hace que el seguro salte y pueda ingresar al auto – ¿Se le quedó la llave adentro? – yo muestro la llave, las dos, en mi mano – No, aquí está, pero el control de la alarma no quita los seguros – me mira tratando de no reírse – Y por qué no abre la puerta con la llave y vemos qué pasa – tengo un miedo irracional a estorbar, no quería que al abrir la puerta la alarma quede sonando y estorbe con el ruido a todo el mundo que estaba por ahí y el control de la alarma no servía y no iba a poder apagarla y se iba a acabar la batería y alguien debía venir a desactivar la alarma y me tocaba ver una wincha y la pandemia y toda esa gente cerca de mí y cerca de mi auto … pongo la llave, quito el seguro a la vieja usanza, la alarma suena, abro la puerta aplasto el botón del control remoto (del que no tenía batería supuestamente) la alarma se detiene. El señor del seguro me dice que no hay problema, que son cosas que pasan, que está para servirme. Le agradezco. Realmente no me importa nada más que estar dentro del auto (aunque me siento un poco tonto).

Mientras me preparo para ya irme a mi casa miro a la familia que está en el semáforo pidiendo caridad… el chico del parqueo ha terminado su turno, se acerca a la familia y les da unas monedas. Enciendo el auto y me voy.

La ciudad está enrarecida, yo estoy enrarecido, alienado. Pero ya no estoy varado.

GO4IT: Hablamos sobre educación dual y el Proyecto Nur Tech con Pablo Robayo

En un video más para el canal de YouTube de GO4IT, me reuní a conversar con Pablo Robayo, coordinador de la carrera de Desarrollo de Software en el Instituto Superior Tecnológico Yavirac, conversamos sobre la carrera y el paradigma de educación superior dual. Pablo también es el fundador del Proyecto Nur Tech, con el que se encarga de entregar computadores refaccionados a estudiantes de Institutos Tecnológicos Superiores de Quito y sus familias que al momento no disponen de equipos propios.

Me dio mucho gusto conocer sobre la formación especializada en programación que se está realizando, apoyada por la práctica en ambientes empresariales reales, con un potencial altísimo de crear profesionales altamente capacitados y efectivos.

Y mucho también conocer sobre Nur Tech, y en este post aprovecho para recomendarles que sigan a Nur Tech en Twitter y en su sitio web para conocer novedades sobre el proyecto y cómo pueden canalizar sus donaciones de computadores y también de partes y piezas.

A continuación también les dejo un enlace al video.

Recuerdo reloco: Reunión tramposa

Es chistoso el cerebro, en medio del proceso de escribir las dos últimas entradas del trabajo que tuve antes de abrir la empresa (o sea esta publicación y esta otra) se me vino a la mente un recuerdo bien raro que había quedado sepultado en mi memoria. Estaba releyendo esos posts como para ya enganchar la historia de cómo arrancamos con la empresa y BUM. Así que procedo a contar esto porque por este hecho no debí haber aceptado nunca ir a trabajar a la empresa que fundó la que fue mi jefa (pero como ya les conté, según yo no estaba tan metido en esa onda de ser seguidor de ella y ya viendo en retrospectiva, sí estaba y mucho).

Resulta que cuando ya se estaba desatando todo el relajo de que ella estaba planificando la creación de su empresa y a mí ya me habían dicho que sí que acolite con el proyecto que qué chévere y todo lo demás, ella me llevó a una reunión con un cliente. En esta reunión íbamos a hablar sobre la herramienta para la que me había preparado por meses y que no tenía aún proyecto para poner en práctica. Hasta ahí todo bien, habíamos tenido un par de esas reuniones comerciales donde me presentaba como el experto en la herramienta [me causa gracia eso de que me llamaran experto, siendo que no lo era, más gracioso debió haberme visto ahí, guambra mocoso, inexperto en todo el sentido de la palabra (con el tiempo he visto a muchas personas cumpliendo ese papel de dizque expertos en reuniones, realmente eso es material para otro post)] yo hablaba con falsa elocuencia de las bondades de la solución y salíamos más o menos bien librados. La verdad es que ella era una vendedora excelente y cualquier traspié mío lo cubría con soltura. Entonces bueno, yo fui en camino a una reunión más. Pero en lugar de ir hacia las oficinas del cliente, fuimos a las oficinas de uno de los principales competidores que tenía la empresa para la que en ese momento trabajábamos los dos.

Tengo un tanto oxidados los detalles, ahora se me viene a la mente que no solamente íbamos los dos sino también otro de mis compañeros de trabajo. En fin, llegamos a las oficinas de esta otra empresa y yo entre mí pensé – ¡qué diablos! ¿por qué estamos aquí? – entramos a una sala de reuniones y nos esperaban los dueños de esa empresa, la competencia. Conforme avanzaba la reunión iba entendiendo lo que estaba sucediendo. Todos hablaban sobre el requerimiento del cliente, lo que estaban necesitando, y me preguntaban cosas técnicas sobre la herramienta. Yo seguía sin entender del todo y me alcancé a imaginar que de alguna forma íbamos a ir en colaboración a atender a este cliente, que era importante y grande, y que por eso debíamos unir esfuerzos, contestaba dentro de mis posibilidades las inquietudes que tenía cada quién. Conforme avanzaba la reunión las cosas empezaron a ponerse oscuras y me quedé de una sola pieza cuando mi jefa me dijo – listo Andrés, tú vas a ir a la reunión como miembro del equipo de ellos, pero no podemos arriesgarnos a que luego nos delaten así que vamos a llamarte por tu segundo nombre y luego ya cuando todo esté ganado ya no va a importar -.

Lo que realmente pasaba era lo siguiente. El cliente quería tener una reunión con los dos proveedores simultáneamente, como quien mide las capacidades de cada quien. El plan maquiavélico de mi jefa era que hagamos quedar bien a la competencia como que tenía al experto (léase a mí) que el proyecto sea adjudicado a ellos y el acuerdo (por llamarlo de alguna manera) era que ellos nos contraten cuando ya se hubiera formado la nueva empresa de mi jefa.

Fuimos a la reunión, el cliente presentó una serie de requerimientos sobre los que nadie tenía conocimiento, ni siquiera yo que era el experto (jaja) pude solventar esas dudas y todo quedó medio ahí en el limbo. Fue un show esa reunión, mis supuestos jefes no recordaban ni mi nombre real peor aún mi nombre en clave, mi jefa trataba de salvar la situación pero no podía arreglar las cosas como usualmente sin mostrar que quería apoyarme y hacer que la otra empresa quede mejor. Nunca más tuvimos una reunión sobre ese proyecto, al menos yo no.

Yo estaba super incómodo, me parecía ridículo lo que estaba pasando y me pareció mal que ella me haya puesto en esa situación. Viendo mi malestar ella me salió con frases trilladas tipo – así son los negocios, ya irás aprendiendo -. El tiempo pasó, pasó todo lo de mi salida abrupta de ese trabajo, la empresa de mi jefa se creó, yo fui a trabajar con ella pero no debí hacerlo. Ahora que recuerdo esto, eso debió ser suficiente para alejarme de ella, pero no lo hice, por eso mismo creo que yo estaba más metido en esa especie de culto de lo que me gusta aceptar. Ya cuando todo se dio y yo salí de la compañía que ella fundó, igual seguí haciendo algunos trabajos para ella pero eso también es materia de otras partes un poco más complejas de la historia. Como les he contado ella fue una persona a la que yo llegué a admirar y a seguir mucho, con el tiempo algunas cosas ya no me cuadraron y más bien me alejé. Con el tiempo igual tuve la oportunidad de interactuar con todos los que estaban en esa reunión tramposa, y para sorpresa de nadie, estas interacciones siempre tuvieron intenciones turras, pero por lo menos ya estuve en una posición diferente, en una posición donde yo podía decidir que no iba a participar de ese tipo de contubernios.

Al final sí que fui aprendiendo cosas de mi trabajo con ella, principalmente aprendí todo lo que no quería ser y hacer.

Cada trabajo tiene su enseñanza: Security and Project Management Consultant (II)

Como les conté hace un par de meses, este fue el empleo que tuve antes de arrancar con la empresa. Voy a contarles lo último que sucedió y varios detalles que con el tiempo me animaron a más bien salir y probar suerte. No va a haber tanta estructura, más bien van a ser recuerdos aleatorios y opiniones de ciertos hechos que se dieron.

Cuando inició esa empresa no había nada, ningún equipo ni nada, entonces ahí llegó una de las cosas que más tarde me haría sentir muy bobo por haberla aceptado. Mi jefa nos convenció de que al ser consultores y formarnos como profesionales debíamos tener nuestras herramientas propias y, por ende, debíamos comprar nuestras propias laptops. Así fue, la verdad hasta ese momento yo no había tenido una laptop de mi propiedad y me hizo mucha ilusión el tener mi propia máquina, igual pensé si llego a irme de la empresa ya tengo mi máquina y con eso puedo hacer cualquier otra cosa. La empresa no se iba a deslindar del todo, ya que al estar yo sin capacidad de adquirir este equipo me ayudaron a financiarla. Iba a pagarla con trabajo, básicamente me iban a descontar un porcentaje mensual de mi sueldo. Acepté. Pero no debía aceptar. Luego me di cuenta que no fue lo mejor, la empresa debía darme las herramientas para ejecutar mi trabajo. Pero lo peor peor fue cuando me enteré que me habían “vendido” la máquina ganando como un 50% de su costo, esto ya fue para el final porque por algún motivo, creo que por garantía, pedí que me ayuden con la factura de la compra y me enteré del verdadero costo de mi máquina. En fin, fue una gran lección aprendida, esa máquina se quedó mucho tiempo conmigo y me consuelo pensando que me ayudó a producir mucho más de lo que me costó obtenerla, ya la sapada de vendérmela a un costo superior ya fue.

Del párrafo anterior quiero resaltar que mi jefa tenía un gran poder de convencimiento. Era una persona muy talentosa para las tareas comerciales y creo que nos tenía a todos en una especie de campo gravitacional donde todos girábamos alrededor de ella. Seguíamos lo que ella decía. Creo que es lo más cerca que he estado a un culto, había una especie de adoración hacia ella, los más metidos en la idea inclusive la llamaban mamá y ella decía que éramos sus hijos, pensándolo así en retrospectiva se me hace bien loco esto que estoy escribiendo aunque en ese momento me pareció inofensivo. Quiero creer que yo no estuve nunca tan involucrado pero sería engañarme un poco, yo la admiraba también pero con el tiempo habían cosas que ya me cuadraban tanto y me fui alejando. Algo que particularmente me caía mal era que nos hicieron muchas (demasiadas) actividades de motivación y coaching y dinámicas y esas cosas que en lo personal no son de mi agrado.

Estuve aproximadamente un año y medio en este empleo y en ese tiempo hubo mucho movimiento, muchas cosas que sucedieron, varios cambios de oficina, varias personas que entraron y salieron. En aquellos días ya estaba de moda Facebook y Twitter había empezado a populizarse en Ecuador, ahí pude conocer historias de muchas personas que, o trabajaban de freelancers o estaban dedicados a sus proyectos y negocios propios, y eso me despertó la intriga (con el tiempo me fui enterando que muchas de las personas que decían eso sobre tener sus empresas y negocios eran solamente fantoches y charlatanes, pero bueno eran mis inicios en las redes sociales, yo creía mucho de lo que leía) y a pesar de que no me iba mal en este lugar se me metió esa idea de hacer algo más, probar suerte, como había visto que esta empresa desde que nació me hizo tanto sentido cuando este amigo excompañero de este trabajo me dijo – oye, nosotros podríamos tener algo así – y empezamos a reunirnos con mi novia y otras personas más para diagramar lo que sería nuestra empresa y creamos un plan, una serie de hitos a cumplir para arrancar, cómo todos iríamos saliendo de nuestros empleos para dedicarnos a este proyecto. La primera en salir fue mi novia, ella siempre ha sido la más pragmática, la más decidida, salió sin dudarlo en junio de 2009. Mi salida estaba pensada para finales de agosto de 2009.

Entre la salida de mi novia y la mía sucedió lo inesperado, mis amigos que fueron los socios fundadores se botaron, al menos 3 de ellos, obviamente desconozco los detalles de ese movimiento, qué lo causó exactamente y si fue o no repentino, pero al menos para mí lo fue. Cuando fui a hablar con mi jefa sobre mi salida ella me dijo algo así como – no puede ser que me digas esto, con lo que tus amigos ya se fueron justo, pero justititito habíamos pensado en ti para ascenderte a gerente técnico, ganarías el doble de lo que estás ganando – y casi me doblego, pero la decisión estaba tomada, le dije gracias por tomarme en cuenta pero me voy.

Mis últimos días en esta compañía yo estuve en un cliente, terminando la ejecución de un proyecto, las personas con las que estaba trabajando ahí se enteraron de mi salida y me hicieron una despedida, nos fuimos a tomar unas cervezas, me acuerdo. En la empresa la noticia de mi salida no fue tomada con tanto agrado y menos que me haya ido a festejar (jaja) con los clientes. Al final no hubo mayor ceremonia, solo fue entregar información de los proyectos que había ejecutado, agarrar mi laptop y salir. Y así simple, me subí al bus que me llevaba a la casa e iba imaginando qué era lo que iba a conseguir ahora que iba a tener mi propia empresa.

GO4IT: Hablamos sobre Trabajo Remoto con Silvana Tapia

En este video del canal de GO4IT me reuní con Silvana Tapia, docente universitaria, que me pudo contar sobre su experiencia con el trabajo remoto, los resultados que han encontrado en un estudio realizado sobre el impacto del trabajo remoto en las investigadoras ecuatorianas y también las implicaciones que tiene esta modalidad de trabajo para las personas con problemas para su movilidad y con condiciones autoinmunes. En fin, una charla muy interesante. No se olviden de seguir a Silvana en su Twitter y también en su canal de YouTube, The Fit Academic.