Técnicas de productividad

Como no podía ser de otra manera este post queda mejor al ilustrarlo con una viñeta de Work Chronicles.

Hay mucho, demasiado, contenido de productividad en internet. Libros, blogs, videos, reels, tiktoks, todo. Gente contándote de muchas estrategias que usan para ser más productivos. Gente que te garantiza que usando su método, siguiendo ciertos pasos, lograrás ejecutar de forma eficiente y ordenada tus tareas. Creo que no es ningún tipo de spoiler cuando digo que esos métodos no te van a funcionar. Lo sé, porque yo he puesto en práctica muchos, he intentado muchas técnicas, he probado apps, estrategias en cuadernos físicos y nada.

En realidad es gente que te cuenta lo que les funciona a ellos (o lo que dicen que les funciona, porque no sabes a ciencia cierta si en realidad les funciona o solo colgaron un contenido por los likes y para monetizar) y te mete en una espiral de búsqueda de cómo dejar de postergar cosas que no quieres hacer y empezar a hacer las cosas con tiempo.

Yo he visto mucho, demasiado, contenido de este tipo. De cierta forma era algo que me quitaba la paz. Pero la verdad es que no hay técnica perfecta, no hay receta, es como el periplo del héroe, tienes que hacer toda una jornada de descubrimiento para ver qué te funciona y qué no. Eventualmente encuentras una forma de convencerte a ti mismo de hacer las cosas. Eventualmente encuentras la disciplina para hacerlo. Pero no es algo que sucede así como así. Es como que debes primero aceptar que tienes un problema y luego entendiendo cuál es tu problema encontrarle alguna solución práctica.

En otra publicación ya les conté de una app (Habitica) que me está ayudando con esto. Es una tontera pero me resulta. Veo que cuando no hago que tengo planificado le quito unos puntos de vida a mi avatar y ¡pum! encuentro la forma de hacer cosas. A veces es eso. Un pequeño cambio, algo que marque diferencia y que te permita llevar el registro de lo que debes hacer.

Si algo aprendí en esta búsqueda infructuosa de cómo dejar de aplazar cosas que debía hacer y cómo encontrar paz sabiendo que estaba haciendo cosas (ojalá lo suficiente) es que es una gran pérdida de tiempo el buscar la técnica perfecta. Es un agujero sin fin. Cualquier forma que encuentres para motivarte, cualquier cosa que te dé paz mental para seguir ejecutando tus actividades ya marcará una diferencia importante en qué tan productivo puedes llegar a ser. Es muy probable que ninguno de los tutoriales que te encuentres en internet te funcione, pero si logras detectar algo que te quite demasiado tiempo, déjalo, si encuentras un método que te funcione, úsalo. Si el método deja de ser útil, déjalo igual sin pena. Ningún método es más importante que la tarea en sí, hacer las cosas es la respuesta.

Espero que a alguien le sirva esto, y que les ahorre algunos minutos u horas de búsqueda. Tal vez no sea lo que esperaban de este post, pero eso es lo que he podido concluir luego de haber echado mucho, demasiado, tiempo a la basura.

Recuerdo Reloco: Carta al gerente

Hace años, justo entre que renuncié a un trabajo y fundé la empresa, me contrataron para un proyecto que iba a desarrollarse en Perú.

De alguna forma estaba viviendo el sueño, sentía que tenía razón, que ese era el camino adecuado, era un man joven implementando una herramienta que nadie conocía, las cosas iban a pedir de boca… y se me subieron los humos.

No estaba de acuerdo con la forma cómo se estaba llevando el proyecto por parte del gerente de la empresa que me contrató y en mi delirio le envié un correo indicándole todo lo que estaba mal (según yo) en su gestión.

Me acuerdo y me da hasta un poco de vergüenza. Qué desubicado.

Le dije hasta que pronunciaba mal los nombres de algunas de las herramientas que usábamos. Que debía subir su nivel. Una cosa de lo último.

Me respondió que iba a acoger algunos de mis comentarios pero que no iba a cambiar la forma cómo llevaba las cosas, que al final quien decidía era él. Obviamente la relación laboral se fue al carajo.

No sé qué me hizo pensar que eso era buena idea. Es sin duda una de las cosas más inmaduras que hice nunca. Desde una posición absurda de supuesta superioridad le escribí una carta pasivo agresiva a la persona que me había contratado, no me botó porque mismo mismo no había nadie más que pueda hacer eso en ese momento.

Luego de varios años, contraté a una persona para un proyecto. Un día me llegó un correo de él, era básicamente el mismo correo que yo envié en ese entonces. Primero me impactó, para esa persona yo era igual de mal gerente que esa persona a la que yo había desdeñado. Luego me dio risa, bien merecido me lo tenía.

Reportando el trabajo

Te asignan una tarea. La ejecutas y está lista. Se acabó, ¿no?

No.

Debes crear el informe donde dices que la tarea te fue asignada con tales y tales detalles, luego explicas que para ejecutarla se tomó cierta decisión, se tomaron ciertos pasos específicos que explicas con mucho detalle, capturas de pantalla que tienen cuadraditos y flechitas para explicar lo que hiciste y dónde fuiste dando clics, luego una serie de evidencias que justifican que la tarea está lista y un apartado de conclusiones, recomendaciones, lecciones aprendidas y cualquier otro tipo de comentario que se quiera que pongas, envías el informe para que sea aprobado por un supervisor, quien luego pasa el informe a un comité que pide que se hagan cambios para que se pueda entender mejor el trabajo realizado y luego pasan el informe cambiado a un gerente que pide que le entreguen un resumen ejecutivo de lo hecho porque no tiene tiempo para revisar todos los informes que le han llegado, por ende te piden que crees el resumen ejecutivo que no puede ser creado ni por el comité ni por el supervisor porque nadie sabe realmente qué se hizo y con un informe así no se puede llegar a entender, porque como que se pierde la idea entre tantos detalles técnicos que al final realmente nadie entiende ni quiere ni necesita comprender, entonces envías el resumen ejecutivo que el gerente tampoco puede a la larga revisar pues le han llegado muchos resúmenes ejecutivos y entonces se pide que más bien se haga una reunión periódica con un ppt en el que se incluyan todos los trabajos que han hecho todos los miembros del equipo lo que implica que se va a tener que crear un archivo en conjunto que resuma lo que se ha hecho y para poder hacerlo se crea otra reunión periódica donde todos los miembros del equipo serán convocados para que puedan incluir su parte y explicar lo que van poniendo en el ppt y así poder contarle al gerente lo que se hizo.

Suena a exageración, pero no está muy distante de la realidad.

Qué bien suena el pensar que el trabajo hecho sea la única prueba del trabajo hecho, que si se necesita reportar algo sobre lo hecho sea en el formato más corto y sencillo posible, que si alguien más requiere una explicación se lo haga en un minuto y ya. Pero al contrario, las organizaciones tienen una estructuras enormes de personas que se comparten archivos de informes por todos lados y que dedican una cantidad enorme de tiempo en la creación de esos contenidos que en muchos casos nadie ve, nadie lee, nadie necesita.

La gente crea documentos hasta por si acaso, y muchas veces esos por si acaso vienen de experiencias que han resultado nocivas o perjudiciales previamente, por que no sabes cuándo alguien va a venir a pedirte cierto dato o informe, porque por auditoría capaz que te piden ese documento, mejor hacerlo, mejor tenerlo por si acaso, mejor estar prevenido, mejor curar en sano, mejor si tienes con qué cuidarte la espalda para que la gente de la compañía (tus compañeros de trabajo, casi que tu familia) no te pueda hacer daño y darte la puñalada por la espalda. Documentando de forma paranoica todo el trabajo, por si acaso, porque todo el mundo quiere cagarte y debes asegurarte de que cuando alguien quiera cagarte tú tengas todas las armas para poder cagarlos también [Otra vez suena a exageración pero (nuevamente) no está tan distante de la realidad]

Las organizaciones deberían enfocarse en permitir que la gente use su tiempo para hacer su trabajo en lugar de tomarse tanto tiempo en reportar el trabajo que hacen. Que en efecto el trabajo hecho sea lo visible, lo que se puede revisar, lo que se puede contar. Ahora claro si tu trabajo es crear informes ya pues ese es el trabajo, ahí sí ya nada, pero si tienes un trabajo técnico y pasas la mitad o más de la mitad del tiempo en tu día a día creando informes sobre las cosas que hiciste hay algo que no está tan bien ahí.

Tampoco funciona la total anarquía de no tener nada documentado, pero sí vale la pena ponerse a pensar y encontrar un punto medio, o mejor, un punto mínimo de reporte, llegar por último ya solo a ese ppt, a esa línea de comentario en una bitácora, que explique el qué se hizo y dónde se puede ver el resultado.

No puedo decir nada más por el momento. Hay informes por hacer.

Quiet ambition

El otro día leí este artículo de La Tercera, que mencionaba a este artículo de Fortune (el cual no leí porque me pidió que me suscriba) y también me topé con este artículo de Forbes (que sí pude leer porque aún tenía artículos gratis para leer), todos hablan sobre el término Quiet Ambition [traducido (creo que de forma exitosa) como Ambición Silenciosa], una tendencia que se está dando donde la gente está (estamos) dejando de poner como objetivo el llegar a los cargos más altos en las organizaciones al poner dentro de los objetivos el tener un mejor balance trabajo – vida. En los artículos que les menciono hay muchos más detalles y datos de los estudios a los que hacen referencia.

Mi intención entonces con esta publicación no es explicar qué es, sino más bien reflexionar un poco porque creo que es exactamente lo que yo estoy haciendo. Tal vez sea un poco de sesgo de confirmación o el haber encontrado un nuevo término que explica uno de mis comportamientos pero me dejó pensando mucho en mi trayectoria profesional y lo que estoy haciendo.

Efectivamente no me he planteado como objetivo el subir la escalera corporativa de la compañía en la que estoy trabajando, tal vez es una combinación de ya haber vivido en mis emprendimientos la experiencia de estar a cargo de las cosas y de tomar las decisiones estratégicas y de la tranquilidad que te puede dar el estar ejecutando tu trabajo como contribuidor individual y no tener que preocuparte por el desempeño de todo un equipo. ¿Significa eso que no tengo ambición? ¿Significa que ya me conformé? Creo que no, creo que mi ambición en este punto es poder tener más tiempo para mi hija, tener más tiempo para mis pasatiempos, tener más tiempo en general (incluso para emprender algo nuevo).

El tener más responsabilidad viene con más beneficios obviamente pero también te hace comprometer otras cosas, para qué voy a subir a un cargo como supervisor, jefe, gerente o la etiqueta que sea, si eso va a significar que voy a tener una menor calidad de vida.

Tal vez ese es justo el punto, qué es calidad de vida para cada quién, qué validación hace falta por parte del resto para que tengas la necesidad imperante de llevar una de esas etiquetas de cargo super elevado para poder sentir que has cumplido. ¿Cuál es la necesidad de hacer eso?

Creo que la tranquilidad no tiene precio, creo que mis ideales en este momento no están solamente relacionados con lo laboral, mis sueños no incluyen el tener mi foto en una pared en un edificio.

Mi momento es este, poder trabajar remotamente, poder estar lo más cerca posible de mi familia el mayor tiempo posible, poder sustentar nuestras necesidades de forma adecuada y suficiente, poder tomarme unos minutos para tomar un café, para hacer ejercicio, para jugar un videojuego, para hornear, para leer y no tener cargos de conciencia y saber que estoy cumpliendo con mi trabajo.

El otro día había escuchado también el término quiet quitting que es cuando haces solamente el trabajo específico que te han solicitado que te han indicado sin dar ningún tipo de extra, de forma que no pueden decir que no has hecho tu trabajo, pero tampoco pueden decir que seas la persona más motivada e identificada con el cargo. Me parece que de alguna forma también me describía, pero este tenía una carga negativa para mí. Quiet ambition explica mi situación actual exactamente.

Eventualmente este momento pasará, la vida cambia, pero por el momento mi ambición no es llegar hasta arriba y no creo que haya nada de malo con esto.

Recuerdo reloco: Correos electrónicos masivos

El otro día en una entrevista de trabajo me preguntaron cuál fue una situación donde cometí un error y cómo lo resolví. No sé cómo pero acordé de esto que me pasó hace mucho tiempo, como hace 12 años, fue, creo yo, la circunstancia de la entrevista que me hizo recordar eso específicamente y claro lo conté de forma muy resumida.

– Entrevistador: Cuéntame de una ocasión donde hayas cometido un error y cómo lo afrontaste.

– Yo: En uno de los proyectos que ejecuté tuve que activar una opción de enviar notificaciones, la herramienta tenía como 2000 usuarios y lo que no esperaba era que iba a enviar una notificación por cada usuario para cada persona que figuraba como jefe, entonces terminé enviando como 10000 correos que llegaron a todos los jefes y dueños de esa compañía. Cuando sucedió acepté la responsabilidad de inmediato, les dije que no esperaba ese comportamiento y que no se repetiría. Por suerte lo aceptaron como un suceso no tan crítico.

Peeeeero ya que me acordé voy a contar un poco más ampliado lo sucedido.

– Yo: En uno de los primeros proyectos que ejecuté cuando recién había fundado la empresa y luego de que ya nos decidimos a que nuestra apuesta menos traumática iba a ser dar servicios de las herramientas que ya sabíamos manejar y no hacernos los que empezábamos otra línea de negocio aunque eso hubiera sido lo mejor a la larga y hoy realmente me arrepiento de haber tomado esa decisión tuve que activar una opción de enviar notificaciones y era la primera vez que lo hacía y lo hice como quien no hace nada con total y completa confianza o ignorancia de que algo más iba a suceder, la herramienta tenía como 2000 usuarios y lo que no esperaba era que iba a enviar una notificación por cada usuario para cada persona que figuraba como jefe, entonces terminé enviando como 10000 correos que llegaron a todos los jefes y dueños de esa compañía. Luego de unos minutos de haber activado esa opción yo seguía trabajando como normalmente, estaba tan seguro de que era una opción totalmente inocua que no le había dado la más mínima importancia al hecho de activarla, y empezaron las llamadas de las personas que estaban recibiendo los correos, unos asustados, otros molestos, habían quienes habían recibido una decena de correos, otros habían recibido centenares y otros miles. Al escuchar que la gente de soporte estaba recibiendo esas llamadas fue un baldazo de agua helada, no entendía por qué, desactivé la opción y fui a contarles lo sucedido, que activé la opción y que no me esperaba que suceda eso, luego vi lo que sucedió, y era total y completamente mi culpa. Activé la opción y vacié el listado de usuarios para recargar la información por completo, ese vaciado de información lo había hecho muchas veces ya, pero ninguno con las notificaciones activas, fue como que anuncié la entrada de todo el personal de la compañía en un solo día. Cuando sucedió acepté la responsabilidad de inmediato, les dije que no esperaba ese comportamiento y que no se repetiría. No lo vi venir, estaba super avergonzado, estaba abochornado. En ese momento dudé incluso de mi permanencia en el proyecto. Me fui totalmente derrotado a la casa, como dije, era uno de los primeros proyectos en los que participaba y sentí que lo había arruinado todo, cuando conté lo sucedido a mis padres no pude evitar que se vayan las lágrimas de la rabia, me sentí un auténtico impostor, pensaba que no era digno de estar haciendo lo que estaba haciendo, a quién quería engañar pensando que podía dar esos servicios, todos me decían que no era para tanto pero yo estaba viéndolo como el fin de todo. Por suerte lo aceptaron como un suceso no tan crítico. El proyecto se cerró aunque luego de ese hecho hubo muchas otras ocasiones complicadas, lo de los correos se convirtió en un chiste, en la típica joda que se usa ya de forma recurrente tipo – ya, Andrés, entonces ya pongamos eso en producción, pero no estarás mandando correos a toda la compañía – me dijeron que el trabajo que estaba haciendo era bueno y que no importaba, que ese tipo de errores suceden y ya. Y sí, como una de mis primeras experiencias, ese proyecto fue una gran forma de validar mi conocimiento, de validar mi capacidad de afrontar ese tipo de situaciones y de poder encontrar soluciones a problemas, lo que básicamente se convirtió en mi forma de ganarme la vida (evitando en lo posible enviar correos masivos).

Reunionitis

Las empresas sufren de reunionitis. Obviamente las empresas que sufren de reunionitis están compuestas por personas que sufren de reunionitis. Incluyo este comic de Work Chronicles para ilustrar mejor mi punto.

Sigan a Work Chronicles, diversión (y rabia porque te identificas demasiado con las situaciones que presenta) garantizada

Las reuniones son necesarias en muchos casos, pero en muchos otros no. Existen muchas prácticas que han viciado la creación de reuniones, el tener acceso a los calendarios de la gente con la que se trabaja es una herramienta que puede ser útil pero que también crea una impresión errónea de que cualquier horario que se vea disponible es un horario que puede ser tomado para llevar a cabo una reunión.

Una opción es empezar a bloquear tiempos en los que uno va a realizar actividades específicas, pero esto crea un problema a la larga si no se maneja de forma adecuada. Si una persona empieza a bloquear demasiados rangos de tiempo crea un efecto de bola de nieve porque la gente que ingresa a ver su calendario encuentra horarios disponibles lejanos, entonces como tiene que reunirse con esa persona le reserva ese tiempo, y si alguien más entra sigue encontrando tiempos lejanos y sigue reservando con más lejanía, es una situación que he visto, personas que tienen planificadas reuniones hasta con meses de anticipación, tienen agendas copadísimas. La gente que tiene urgencia por reunirse empieza a poner reuniones en horarios o muy temprano o muy tarde, fuera del horario laboral o ya simplemente ignora por completo que exista un tiempo que está bloqueado e igual pone la reunión asumiendo que tal vez no se trata de una reunión sino que la persona se está reservando tiempo para (irónicamente) poder trabajar e igual ponen reuniones cruzadas sin importar.

Hace unos días pasé un par de apuntes que tomé en un webinar de trabajo asíncrono, que principalmente para mí tiene sentido en el trabajo remoto, pero que creo que también tiene cabida en el trabajo presencial. La cuestión es que en trabajo remoto mucha gente ha tratado de replicar el mismo ritmo y comportamiento que tenía en la oficina, quieren tener como que esa misma dinámica de todos estamos ahí (todos estamos conectados) y por ende puedo ir un ratito (mandarte un mensaje) a preguntarte una cosa así rapidito. Todos esos momentos de interrupción terminan costando en el flujo de trabajo de las personas, el esperar que las respuestas sean inmediatas para todo es realmente irreal, debemos entender que las personas no están disponibles única y exclusivamente para atender nuestras necesidades. Entonces como la gente quiere tener respuestas en ese momento arman una reunión. Las reuniones terminan siendo muchas veces lo único que la persona hace durante toda su jornada laboral, un sinsentido.

Otro problema creado por los calendarios compartidos es que por default te ponen reuniones de 30 minutos o una hora. La gente termina creando reuniones de una hora para cosas mínimas, reuniones que terminan en 10 minutos y dejan 50 minutos bloqueados de esa hora. La gente entonces usa esos 50 minutos para trabajar pero igual se termina creando el efecto de bola de nieve, no fue real que esa persona ya no tenía disponibilidad. Ser realistas con el tiempo que se debe reservar para la reunión y respetarlo a rajatabla ayuda para que no se desperdicie el tiempo de los involucrados. Y eso me recuerda también que muchas veces la gente usa las reuniones como primera opción y no se da cuenta de que para la compañía eso es muy costoso. Unes a 8 personas en una reunión de 1 hora y para la empresa no es solo una hora, son 8 horas de trabajo que deberían ser aprovechadas de la mejor forma.

La solución es más bien cultural, no optar por las reuniones como primera opción sino como la última alternativa. No asumir que un espacio disponible en la agenda de alguien es un espacio que puede ser usado de forma automática. El ser transparente en qué momentos del día están disponibles es clave para que se puedan negociar los mejores horarios para llevar a cabo reuniones porque sino caemos en el caso de la bola de nieve de reuniones que ya comenté antes. Mejorar la comunicación y aceptar que las cosas funcionan si se hacen de forma asíncrona, la gente que es conciente y respetuosa del trabajo de los demás podrá responder lo más pronto posible a la solicitud que se le ha hecho. Crear esa confianza y consideración hacia el tiempo de los demás facilita que el ambiente y la productividad en el trabajo sean mejores.

Es consistencia, no intensidad

Me crucé hoy con un video de Simon Sinek (él es otra de la personas cuyas charlas y línea de pensamiento resuenan mucho en mí) en el que hablaba de la importancia de la consistencia, comparándola con la intensidad. Hace una analogía buenísima sobre ir al gimnasio, vas al gimnasio un día, por 20 minutos, y al día siguiente no ves mejoras. Vas 2 días y ves que no hay mejoras. Eventualmente llega un día en que notas la diferencia. Estás en forma. Pero eso solo se puede lograr de forma consistente. No puedes ir un día al gimnasio por 9 horas y esperar que se logren los resultados.

Es algo que hay que aprender a asimilar, en parte escribir aquí para mí es eso, un ejercicio de consistencia. No puedo publicar todo lo que quiero con un solo día de escribir, no puedo tener solo un post exitoso y pensar que ya fue, no puedo pensar que una sola publicación extensa es suficiente.

Lo que me agrada es que lo estoy logrando, estoy logrando ser consistente en mi calendario de publicaciones, estoy logrando presentar mis ideas, estoy logrando publicar muchas cosas que tenía guardadas por muchos años. Es un ejercicio mental que me está haciendo bien y poco a poco más personas me han leído. Creo que eso tiene valor y espero que mis publicaciones resulten de valor para las personas que las leen.

Los resultados se logran haciendo un buen trabajo de forma consistente, puedes lograr que un día se haga algo excepcional, pero no puedes vivir solo de ese éxito, se debe hacer todos los días un buen trabajo, el trabajo suficiente, no hay forma de forzarlo, no es posible trabajar todas las horas del día y buscar que ese trabajo sea suficiente, se debe hacer un buen trabajo en cada jornada. Esto va muy en línea con lo que estoy leyendo actualmente (releyendo) en It doesn’t have to be crazy at work (próximamente les pasaré mis apuntes de ese libro). La constancia y la consistencia superan a la intensidad, de hecho la consistencia es lo único sostenible para un ser humano, pero al mismo tiempo requiere de un gran esfuerzo (al menos para mí) para poder mantenerla en el tiempo.

No logro encontrar la entrevista original pero les comparto este que es uno de los videos que tiene toda la entrevista y no solo una sección, la entrevista no tiene parte mala, es una fuente buenísima de conceptos (buenos) sobre liderazgo. Al margen de lo ya dicho en este post, qué complicado que es encontrar la información que uno quiere en internet hoy por hoy, en este caso en YouTube, buscas cierta entrevista y te sale un montón de bits de la entrevista de cientos de canales, esos canales tienen miles de visualizaciones de esos contenidos y por eso el algoritmo muchas veces los pone incluso por encima del creador original. Hay tantas cuentas creadas con contenido ajeno, solo por los clics. Pero bueno, así es como estamos.

Esos minutos sueltos

Últimamente el algoritmo de YouTube me está recomendando un montón de videos sobre trucos de productividad y de gestión del tiempo, básicamente porque últimamente he visto algunos de esos videos tanto para poder crear alguna publicación por acá o para encontrar alguna solución a mis fallas para gestionar el tiempo.

La cantidad de gente que te dice lo que debes hacer para ser más productivo es abrumadora. Hay demasiado contenido creado alrededor de eso y ver demasiado ese tipo de videos o publicaciones es en sí una auténtica pérdida de tiempo. Así que bueno, justo me prometí dejar de ver ese tipo de videos y justo en la última sección del último video que vi encontré algo que sí me pareció bien interesante y que me dejó pensando en cómo desperdicio algo de tiempo al día.

Este es el video en cuestión si quieren verlo completo.

Las primeras recomendaciones son como que bien genéricas y hasta intuitivas y en parte chistosas también porque básicamente te dice que podrías tener más tiempo todos los días si dejas de hacer todo el resto de cosas. Pero bueno no es tan así porque sí da algunos consejos de cómo hacer más conciente el consumo de redes sociales, está bien. Pero claro de ahí dice deja de ver TV, deja de ver noticias y deja de hacer los quehaceres de la casa y tendrás más tiempo. debo admitir que hasta ahí vi el video como castigándome para que sea de verdad el último video de ese tipo que veo.

Y vino el consejo que sí es bueno.

Aprovechar los minutos sueltos.

Si lo analizas es medio básico también pero a mí me pegó. En concreto se trata de no pensar que los momentos que tienes entre una actividad y otra no son suficiente para hacer algo. Esos minutitos sueltos que te quedan entre una reunión y otra. Ahora bien, no soy fan de tirarte a matar y meter tareas de trabajo como loco hasta en los tiempos más pequeños, es importante también darle al cerebro chance de hacer el cambio de actividad, prepararse para lo siguiente que debe ser hecho, pero aquí viene mi problema (y a veces puede sonar a chiste, pero no es chiste). A veces inclusive cuando se trata de una gran cantidad de tiempo no logro arrancar una actividad porque en mi mente pienso que el tiempo que voy a tener no es suficiente para concluirla entonces la pospongo.

Digamos que tengo media hora antes de entrar en una reunión, una reunión acaba de concluir así que me tomo 5 minutos para ir por agua, descansar, ver el teléfono, responder algún mensaje. Veo mi lista de pendientes y no encuentro nada que pueda ser concluido en esos 25 minutos que tengo aún. Así que no inicio con esas tareas, las pospongo y lleno los 25 minutos con actividades varias (no necesariamente productivas). El consejo del video es empieza las actividades aunque creas que no las vas a terminar y eso me parece tan simple como misterioso en este punto. Hice la prueba y con muchas de las cosas que tenía en mente resultaba que sí era suficiente tiempo. Pude cerrar muchos de los pendientes que llevaba aplazando usando esos tiempos cortos. En muchos casos mi estimación (la que me hacía pensar que no era suficiente tiempo para esa tarea) era demasiado alta y sí se lograba hacer, pero incluso cuando sí era adecuada y, en efecto, no se lograba concluir, al haber arrancado ya con la tarea era mucho más probable que ya la despache en otro de esos bloques de minutos sueltos.

Estoy releyendo el párrafo anterior y aunque suena muy lógico para mi cerebro y mi hábito de cómo hacer las cosas no es tan fácil cumplir con esto, y es un esfuerzo que estoy haciendo para no pensar que el tiempo es muy pequeño como para conseguir resultados y por ende voy a aplazar la tarea.

Ir mejorando así en pequeños incrementos creo que es la clave del asunto, luego de haber visto y leído tanto sobre manejo del tiempo estoy seguro de que no hay receta mágica. Encontrar pequeños ajustes que nos ayuden a aprovechar más la jornada, en realidad, se vuelve gratificante.

Ideas sueltas sobre el acoso laboral

En estos días se está hablando de la aprobación de una ley en Ecuador donde se está catalogando como acoso laboral a las llamadas, correos y mensajes por parte de jefes a empleados fuera de horario laboral. Por supuesto en Twitter mi red social favorita ya están mandando todo eso al carajo y hay un debate sobre lo que sí debería y no debería hacerse y qué sí y que no es acoso laboral y ya pues… aquí va lo que creo sobre ese punto específico (espero poder leer la ley próximamente y dar un criterio más amplio, pero por el momento es lo que hay).

¿Debería existir una ley que evite que un jefe contacte a sus subalternos fuera de horario laboral? Creo que no, debería ser sentido común. Pero claro, eso no es real, es una queja super común el que alguien diga que lo contactan fuera del horario e incluso en horas ya muy extremas. Eso fue mucho más notorio en la pandemia, cuando mucha gente estuvo remota y muchos jefes perdieron la cabeza y la noción de los horarios. Algunas veces escuché durante esa época – Igual les llamo no más, si están en la casa sin hacer nada, no pueden ni salir, de ley están disponibles – y claro eso creo una distorsión que se sigue manteniendo, mucha gente en esa época rara que nos tocó vivir se refugió en su trabajo y se quedaron trabajando en ese ritmo y en esa dinámica incluso cuando regresaron a presencial (iba a poner a la presencialidad pero me dio risa).

Ahora, yo creo que el que un jefe contacte como cosa común a sus subalternos fuera del horario laboral sí es acoso, o sí puede llegar a serlo. El que no permitan a la gente estar tranquila en su casa en su tiempo libre, que les reclamen que no estaban disponibles en una hora totalmente inadecuada y muchas veces por motivos innecesarios, por cosas que pueden esperar para el siguiente día, es un problema. No está bien.

Ahora también, hay trabajos que tienen eso como indispensable. Yo por ejemplo, trabajo en el área de operaciones de TI y es un área que se presta a que hayan incidentes que deben ser atendidos sin importar la hora. Hay por ende un montón de casos y de profesiones que tienen esto como inherente. Cómo va a definir exactamente la ley y el reglamento de esta ley lo que es y lo que no es acoso va a ser algo interesante de conocer.

Si el trabajo lo requiere la gente debe estar disponible en horarios extendidos, pero eso debe ser una excepción, debe ser un trabajo programado, tener una organización con turnos, tener un esquema claro de horas extras. Los contratos deben ser claros y detallar todo esto. No es vagancia, es saber que uno debe tener la tranquilidad de desconectarse del trabajo y descansar sin temor, sin miedo a represalias.

Al final esto es una nota de cultura en la organización, no se debería incentivar que la gente trabaje como loca sin parar. Por otro lado se deben medir las expectativas y definir los comportamientos, por ejemplo, en el caso de los correos electrónicos. Si un jefe decide que va a trabajar un tiempo por la noche y empieza a despachar correos, ese correo le genera una notificación a los destinatarios, ese jefe debe tener conciencia de que ese correo no puede ser respondido inmediatamente y la persona que lo recibe debe tener la tranquilidad de que no debe responderlo hasta el siguiente día. Son cosas que se deben ir normando en los equipos de trabajo. Justo el otro día publiqué apuntes sobre una charla de trabajo asíncrono que vi, esas ideas aplican en esto, la comunicación fuera de horario laboral es asíncrona. Esto termina siendo cultura de la organización, cómo la gente define y sabe que puede trabajar.

Realmente tengo ideas que se atropellan en mi cabeza con esto, creo que es bueno que se note, pero al mismo tiempo creo que si la ley no define las cosas de forma muy precisa todo esto se puede descontrolar.

¿De qué te arrepientes?

Esta publicación es de alguna forma una continuación de esta otra donde conté cómo fuimos decidiendo y aceptando lo que hacía y no hacía la empresa.

Hace unos días leí un tweet de Jason Fried (porque no soy solo fan de sus libros, es uno de mis referentes definitivamente y lo sigo en Twitter y en su sus publicaciones en HEY World) donde comenta esta pregunta: ¿Qué te hubiera gustado conocer en ese momento de lo que sabes ahora?, y que por extensión me llevó a la pregunta que le da título a esta publicación: ¿De qué te arrepientes?

Es cargoso ponerse a pensar en eso. Leí mi post de Qué dizque hace la empresa y di un breve repaso a la decisión final que tomamos. Luego de más de diez años creo que no fue la decisión correcta, pero puedo decir que no fue la decisión correcta solamente ahora, en ese momento, en esa circunstancia con las variables de ese momento en nuestras vidas, tenía toda la lógica.

Estábamos entrando en una pequeña escala en el negocio del desarrollo web, estábamos encaminados en ese negocio, pero era un largo camino rumbo a la relevancia. Ciertamente, no daba ninguna garantía para ninguno de los involucrados en la empresa, pero para mi esposa y para mí estaba empezando a funcionar, peeeero teníamos esa desesperación de tener algo para que el resto de gente quiera también venir, era como esa sensación de que si vienen más a arriesgar en conjunto va a ser más llevadero (y luego cuando logré eso también fue algo que de lo que me arrepentí). Esos pequeños negocios de crear webs y pequeñas aplicaciones no brindaban certeza pero nos gustaban. Luego aparecieron grandes negocios asociados a nuestros conocimientos de herramientas que ya conocíamos y vino la decisión, entremos a esos negocios, demos esos servicios, es lo lógico, es lo que se debería hacer y así habrá dinero y vendrán todos a la empresa y ya no estaremos solos. Y me arrepiento de eso, porque al haber estado solo los dos éramos felices y estábamos haciendo cosas que nos gustaban, luego vinieron los otros y empezaron un montón de problemas que no teníamos antes y empezamos a meternos en un negocio que no nos agradaba ya pero en el cual éramos buenos y luego la gente se fue y volvimos a quedar los dos y nos quedamos en la misma línea de negocio.

Dimos unos cuantos buenos años dando esos servicios pero sin disfrutarlo del todo. Muchos factores relativos a ese negocio ya no iban con nosotros, pero bueno, estando solo los dos con el nuevo equipo que fuimos formando fue mejor, fue más disfrutable. Si no hubiéramos seguido con esa línea no hubiéramos llegado a conocer a personas con las que hemos trabajado y que ahora son importantes para nosotros.

Pero viéndolo desde este punto del tiempo me arrepiento de haber cambiado a los pequeños negocios web por los grandes proyectos de software empresarial, visto de forma rápida los proyectos eran super rentables pero no eran tanto así, eran muy complejos, las herramientas no se adaptaban lo suficiente, sus procesos de venta eran largos y extenuantes, pero había movimiento y nos especializamos y fuimos los mejores (lo digo sin temor a equivocarme y sin fingir modestia, los mejores, duela a quien le duela, técnicamente nadie, ni los que trabajaban directamente para la marca, era mejor que nosotros) pero proyectos con cifras elevadas son imanes de problemas y de maldad, y eso sí nunca hemos sido buenos para ser malos.

La falla también fue que esa hiperespecialización nos dejó con un conocimiento demasiado específico y estoy seguro que si hubiéramos continuado con la línea de lo web hubiéramos tenido conocimiento y experiencia más general. Es el dilema de qué quieres ser: especialista o generalista. Ambos caminos válidos, ninguno certero, ambos con potencial para poder alcanzar éxito.

Quiero creer que podemos cambiar y podemos rearrancar en un nuevo negocio, quiero creer que con el conocimiento de esta década y pico podemos lograr cosas diferentes y buenas. Tal vez de aquí a diez años regrese a ver a este punto y lo que estamos haciendo me deje decir – No me arrepiento de nada.