Trabajo como loco

Como parte de mi proyecto de ir sacando apuntes de libros y contenidos que me parecen buenos empecé a leer «It doesn’t have to be crazy at work» y estaba pensando en lo común que es escuchar que la gente está trabajando como loca. Luego me topé con esta caricatura de Work Chronicles y dije – ya, tengo que hablar sobre eso. (A propósito, Work Chronicles es un webcomic donde presentan situaciones relacionadas al trabajo como esta, es super divertido y les recomiendo un montón que lo sigan).

En serio, visiten Work Chronicles es buenísimo

Y efectivamente ante una persona que está alardeando que dedica muchísimas horas al trabajo la pregunta es «Pero ¿por qué?» (o ¿para qué?). Tenemos esta cultura donde se valora mucho el trabajo duro. Creo que eso está bien, se debe valorar el esfuerzo de la gente. Se debe incentivar a que las personas cumplan con sus objetivos y se esfuercen por lograrlos. El problema es que ese montón de ideas positivas sobre el trabajo duro han terminado tergiversándose y viciándose.

Una persona termina trabajando más de ocho horas al día, su trabajo en lugar de ser más productivo es lo contrario, termina sus tareas pero sacrifica todo el resto de cosas, la gente lo mira, unos lo admiran, otros lo compadecen. Qué gran trabajador dicen los primeros, qué ineficiente dicen los otros. El dedicar tantas horas al trabajo necesariamente implica que se están descuidando el resto de aspectos: la familia, los hobbies, el entretenimiento, el descanso. Ninguna persona puede dar buenos resultados ni crecer de forma integral si no tiene una vida equilibrada.

Una gerente trabaja sin descanso, no importa, fines de semana, horarios nocturnos, lo que sea para demostrar su compromiso, su nivel de profesionalismo, poco a poco empieza a exigir lo mismo de la gente que trabaja con ella, en su equipo de trabajo es mal visto que alguien tenga un horario convencional, que alguien no vea lo crítico de todo lo que están haciendo y que no se quede más horas cada día para concluirlo. Si ellos no logran cumplir ¿qué va a pasar? Todos deben tener esa presión de que van tarde, todos deben trabajar sin parar. Esto es algo insostenible en el tiempo.

Una persona siempre trabaja como loca, siempre está disponible y dispuesta a afrontar los retos, cada vez que le asignan algo lo acepta, no sabe el significado de la palabra «NO», con ella pueden contar todos, su trabajo lo deberían estar haciendo 2 personas, pero no, no importa, es una persona que vale por dos, por tres. Crea una falsa idea de que el número de personas que está en el área es suficiente y obviamente pueden con más. Termina explotando, termina quemándose, normalmente igual la compañía no lo ascenderá, es clave que esté en esa posición porque sino deberían contratar a los dos que lo van a cubrir. Nuevamente insostenible.

Un presidente dice en una entrevista que invita al pueblo a trabajar más duro, el mismo número de horas que están trabajando ellos y que así no les faltará un plato de comida y todo va a mejorar. Esta es una adición que acabo de hacer porque ayer el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, se mandó esta perla, al final está asociado a lo mismo, se disfrazan cosas negativas con la etiqueta de trabajo duro.

Las situaciones descritas en los párrafos anteriores son super comunes, todas muestran una porción de lo malo que se puede crear, del discurso negativo que se puede armar, alrededor de algo loable como trabajar duro. Trabajar más de 40 horas a la semana no debe ser bien visto y no debe ser la norma sino la excepción. Si una persona del equipo no para de trabajar, es necesario evaluar si esa persona realmente está rindiendo, si su carga es demasiada y necesita más ayuda, si lo que hace durante el horario regular realmente es productivo. Si una persona está instando a los demás a trabajar más de lo que deben, es necesario comprender por qué y redefinir las cosas. Trabajar como loco no debe (y más aún, no puede) ser la norma.

Y es que no se trata solo de trabajar duro, realmente lo que debemos buscar es trabajar mejor. Mejor ¿para qué? (o ¿para quién?). Siempre, desde mi punto de vista, debe ser trabajar mejor para las personas. Trabajar mejor para que puedan cumplir sus horarios de trabajo y salir, porque meter más horas en el trabajo no implica que vas a tener más o mejores resultados, menos en el largo plazo. Un constante estar trabajando como loco solo tiene consecuencias negativas al final. Un trabajo más disciplinado, realista, calmado (pero no despreocupado, negligente ni falaz) es lo que sí se puede sostener en el tiempo y dará resultados consistentes y dará tranquilidad a la persona.

Una persona tranquila y que cumple con su trabajo y que tiene chance de desarrollar sus otros intereses es una persona más plena y por ende un mejor trabajador y alguien mejor para la empresa. La empresa tendrá mayor productividad si está llena en su mayoría de personas de este tipo. Que sin importar su nivel jerárquico ayuden a popularizar ese tipo de trabajo bien proporcionado y bien pensado. Que eso forme parte de la cultura de la empresa, un trabajo bondadoso, realista, motivante. Personas que sin duda estarán prestas a trabajar un poco más cuando sea necesario, pero no puede ser que la constante sea que es necesario trabajar más todos los días, eso denota y muestra claramente otro tipo de problema en la compañía y no va por el nivel de compromiso ni de profesionalismo de la gente.

Estas ideas un tanto aleatorias espero poder seguirlas ampliando en futuros posts. Creo que hay una mejor forma de trabajar. No digo que la conozca o la viva plenamente, pero sí estoy seguro y enfocado en buscarla y en hablar sobre ella, que todos tengamos mejor vida laboral debe ser una preocupación básica de todas las compañías y empresarios.

Cuando pienso en este tipo de cosas pienso que tal vez estoy siendo demasiado idealista, que plantear una forma de trabajar más tranquila es utópico, pero realmente pienso que es algo por lo que debemos luchar. Es importante luchar por el bienestar.

No puedo decir que odie LinkedIn, pero

LinkedIn me cae mal. Pero no te puede caer mal una red social, lo que me cae mal es el uso que se le da, porque ni siquiera puedo decir que me cae mal la gente que la usa, yo la uso, pero sí me cae mal el tipo de publicación que es muy común en esa red social, demasiado positivo y optimista.

Pero el hecho de que me guste o no me guste es irrelevante. LinkedIn es una herramienta poderosísima y cada vez se está volviendo más notoria para el mercado laboral. Me topé con esta encuesta de Pew Research Center que muestra que, en Estados Unidos, el uso de LinkedIn está por sobre WhatsApp, Snapchat y Twitter, muy cerca de TikTok y Pinterest.

La gente está pasando tiempo ahí, viendo las publicaciones de colegas, amigos y empresas. Las empresas se fijan cada vez más en el perfil de la gente en LinkedIn y lo usan como referencia para la búsqueda de talento y para contratar. A mí me han llegado algunas referencias y me han contactado reclutadores en esa red social. Su utilidad es indiscutible.

Pero justo por su presencia tan notoria, y que creo que tiene tendencia a crecer, creo que es necesario reflexionar un poco sobre las publicaciones que vemos y que hacemos ahí. Hay esta tendencia de sobreexposición (¿esa palabra existe?) ya sea real o ficticia de las cosas que se han hecho profesionalmente. Creo que este par de memes resumen mejor este punto.

Es necesario encontrar un equilibrio, poder contar lo realmente importante de nuestra vida profesional. Poder lograr contarlo con nuestra voz y no tratando de «sonar profesional». Alguna vez a mis amigos les decía medio en serio / medio en broma que en LinkedIn se ven más poses que en Instagram, y es que creo que ese es un problema que tiene esta red social. Ese tratar de sobrevender (¿esa palabra existe?) lo que uno ha hecho que de alguna forma es seguir la forma cómo la mayoría de gente va anunciando sus logros y crea la necesidad de que todos vayan haciendo lo mismo, muchos por buena onda, por compartir lo bueno, muchos por simplemente seguir la corriente y tratar de no quedar atrás de sus pares. Como en toda red social ahí también he encontrado a gente deplorable que se muestra como excelente, pero bueno al final es lo que todos hacemos en nuestras redes sociales, compartir esa parte de nosotros que creemos que es buena y ocultar lo malo.

LinkedIn está aquí y no se va a ir y aunque no me agrade se ha vuelto necesario tener presencia ahí. Lo que yo he hecho últimamente es darle un poco de mantenimiento, dejar de seguir a personas, borrar como contacto a gente desconocida que había aceptado o contactado porque sí, filtrar lo que se muestra en el feed, desactivar absolutamente todos los tipos de notificaciones que existen (que son un montón), eso ha ayudado a que cuando ingreso de vez en cuando sea más llevadero.

Finalmente, creo que mi desagrado hacia una red social donde la gente comparte contenido motivacional y se muestra optimista y positiva hacia sus logros profesionales y el trabajo que hace dice más de mí que de ese sitio (yo soy más de Twitter y el relajillo que se arma ahí). Es chistoso porque justo la red social que puedo decir que es la que menos me gusta sea justo en la que los contenidos de mi blog tienen mejor acogida. Tal vez sin querer yo también estoy en esa onda demasiado positiva/optimista (ojalá que no).

Ser despedido/rechazado o la jerga neutra de recursos humanos

despedido

Estaba haciendo memoria y solamente he sido despedido una vez, la vez que de hecho ya conté por acá. Ayer me topé con el video que les comparto al final de la publicación, es sobre esta chica que filmó la reunión virtual en la que estaba siendo despedida. Me pareció bueno también el análisis que hace quien publicó el video.

Quiero centrarme más en lo genérico de las razones que le dan a la persona que está siendo despedida, me parece un buen ejemplo de la jerga neutra que manejan las áreas de recursos humanos, que realmente es algo que no entiendo muy bien. No entiendo por qué no dan mensajes con un lenguaje más directo.

Aunque realidad sí entiendo la intención, no querer lastimar a la persona al dar malas noticias, no querer que la situación sea más incómoda de lo que ya es, pero creo que. termina siendo peor.

A mí en la única vez que me despidieron (todas las demás renuncié) no tuvieron que darme mayor explicación, la situación era tan engorrosa que simplemente las palabras sobraban, pero lo que sí me ha pasado es ser rechazado en procesos de selección con el mismo resultado, un mensaje genérico y sobreoptimista, edulcorado, que me dejó más que nada incertidumbre, ¿qué fue lo que falló? ¿Por qué si soy un profesional maravilloso e inspirador (así me dijeron una vez) no fui seleccionado? ¿ Qué está mal con mi perfil? ¿En qué debería enfocarme para mejorar?

Sin duda el lenguaje directo y el mensaje sincero (no bullshit) serán lo mejor en estos casos, que la cosa quede clara, que el capítulo se cierre.

Mención especial para la imagen de portada de esta publicación, la generé desde Microsoft Edge hoy que me apareció ya activo Microsoft Copilot, le pedí una imagen de alguien siendo despedido y me entregó esa joya (jajaja) la gente de recursos humanos muy feliz dando la despedida, el tipo super feliz, la mano con el maletín en donde debería estar un pie, representa exactamente lo que dije, cuando se usa la jerga neutra de recursos humanos nada tiene sentido.

¿Cuál es tu aspiración salarial?

Estaba pensando sobre esta que debe ser una de las preguntas más incómodas que le puedes hacer a alguien y que te pueden hacer en una entrevista de trabajo. Y como estaba pensando en esto me apareció este video en YouTube mágicamente:

En el video dice mucho de lo que voy a comentar pero si les da pereza ver esos 9 minutotes o si igual quieren leer qué creo sobre esto pues aquí va.

Primero que nada, es una pregunta necesaria. Saber que la persona tiene una aspiración salarial afín al presupuesto que se tiene para esa posición en la empresa es necesario. Ayuda a que no estemos perdiendo el tiempo, si la empresa no puede llegar al número que la persona aspira pues no es una buena situación.

Ahora, por otro lado, esto se puede ir modelando y evitando si al publicar la posición ya se pone claramente cuál es el rango de salario que la empresa está dispuesta a pagar. Así la gente podría aplicar solo si ese número, ese rango, les suena atractivo, al mismo tiempo le permitiría a la empresa el poder conocer si con el rango de sueldo definido para la posición es posible conseguir el nivel de trabajador que está buscando o si solo logra llamar la atención de personas con menos habilidades y experiencia.

Es una pregunta para la cual debes estar preparado sin duda. Es mejor si ya conoces lo más posible sobre la empresa y también sobre el mercado laboral. Conversar con personas que estén en la misma industria o empresa ya te daría una idea muy clara de qué número es el que podrías decir. En el video, la sugerencia es que se use un rango y que al llegar a este punto en la entrevista se trate de posicionar también el discurso de por qué se cree que uno puede ganar ese salario. Sea como sea, es el típico momento que va a ser incómodo, es necesario ser lo más claro posible de lado y lado. Muchas veces, cuando das tus números, no recibes retroalimentación, te quedas sin saber si estás o no dentro de lo presupuestado, te quedas con la incertidumbre de que tal vez diste un número muy bajo (y eso también puede ser mal visto) o que tal vez diste un número demasiado alto y de cajón creas la duda de que si te contratan te vas a ir lo más pronto que puedas al encontrar algo mejor.

Se puede adornar la conversación de lado y lado con todo lo que se quiera, el por qué la empresa es bonita y qué beneficios se da a los trabajadores, el por qué uno cree que como persona y profesional puede hacer un buen trabajo en la compañía, al final vas a llegar a ese punto decisivo, ese número o ese rango va a definir el tono de las siguientes negociaciones y entrevistas y es necesario estar preparado lo mejor posible para ese momento.

Lo mío sí funciona

Muchas veces [más de las que me hubiera gustado (realmente demasiadas)] he estado en una situación en la que un grupo de gente técnica de diferentes áreas se junta para tratar de resolver un problema y la interacción es algo así:

P1: gracias a todos por asistir, por favor necesitamos su ayuda para resolver este problema con la aplicación.

P2: ya, bueno les confirmo que revisé mi parte y todo está bien.

P3: sí, lo mío también funciona.

P4: yo no encuentro ningún error, lo mío también funciona.

P5: lo mío sí funciona

P1: …

Es lamentable y desgastante estar en reuniones así. Si se ha convocado a todos los involucrados en la administración y operación de un sistema es porque hay algo que no está bien y debe ser resuelto. La posición en la que resulta que todos aseveran que todo está bien de su lado crea de entrada ya un bloqueo y dificulta la resolución.

Cuando se da ese tipo de escenario solo hay algo que es seguro, una de las personas que asegura que todo está bien de su lado está equivocada.

En esta semana estuve en una presentación donde un proveedor nos hablaba del concepto de observabilidad de un sistema. Me gustó esta frase que encontré en la página de IBM:

En general, la observabilidad es la medida que se utiliza para comprender el estado o la condición interna de un sistema complejo, basándose únicamente en el conocimiento de sus resultados. 

Tomado de IBM

Básicamente sacas información relevante de los componentes de los sistemas y presentas indicadores que tengan sentido para los usuarios de distintos niveles lo cual da visibilidad a todos de lo que está sucediendo en tiempo real. Esto es exactamente la antítesis del «lo mío sí funciona» permite a todos tener la misma visibilidad y por ende hace que todos direccionen los esfuerzos a donde es. No es cosa fácil pero llegar a tener ese nivel de visión incluso facilita el trabajo en equipo y así se hace real lo que todos pusieron en sus currículums «Habilidad y predisposición para trabajar en equipo». Esta idea aplica bien para sistemas pero también para toda área de la compañía, todos necesitamos entender lo que está pasando.

El llegar a una reunión con mente abierta y aceptando que uno puede estar equivocado y que la falla puede estar en tu dominio es necesario. De hecho es la única forma de resolver algo. La cultura de las compañías debe alentar esta actitud, el que la gente pueda tener la tranquilidad no tener la razón y de fallar sin que eso tenga repercusiones en su contra. La posición de «lo mío sí funciona» tiene también atrás ese componente de no querer quedar mal frente a tus pares (o peor frente a tus jefes) y defender lo indefendible y tratar de pasar la culpa a otro aunque esté claramente quién está mal, ya sea por simple orgullo o ya de plano por miedo a las represalias.

Por otro lado a veces el problema es inexistente y se convocó a una reunión con 20 personas de forma innecesaria porque efectivamente lo de todos estaba bien y era un problema de no saber cómo usar la aplicación (que también podría ser que la aplicación está mal hecha) pero ese ya es tema para otra publicación porque hablar de reuniones innecesarias da para decir mucho (y lo de la aplicación mal hecha también).

Un mejor balance trabajo-vida

No importa la modalidad de trabajo que se tenga, el contar con un balance adecuado entre trabajo y vida personal es muy importante, no solo para la salud, sino también para la misma productividad en el trabajo. Hace un par de días vi un video ya no tan reciente en la página de TED llamado 3 reglas para un mejor balance trabajo – vida (recomendado que le echen un ojo), donde se aborda esto y aunque fue publicado en septiembre de 2021 sigue siendo totalmente relevante. En estos dos años y pico estos comportamientos, que fueron muy notorios en las organizaciones por el trabajo remoto obligado forzado por la pandemia al que nos tuvimos que acoger, siguen siendo la realidad de muchos, no solo para los que trabajan remoto.

Es una cosa de cultura empresarial, empezar a desincentivar y a ver como negativo (porque sin duda lo es) el que la gente trabaje en horarios extendidos (en muchos casos sin remuneración extra). Es una cosa de cultura de cada país pero también ya de cada persona. Ese querer demostrar el compromiso, el profesionalismo, la capacidad, mostrando que uno está dispuesto a trabajar todo lo que sea necesario para que los resultados se logren.

Esto tiene costos, en el video dan el dato de que estudios muestran que este tipo de cultura y comportamiento provocan a la larga lo contrario, que la productividad de la gente decaiga.

Muchos estamos ya acostumbrados a dar atención a cosas de trabajo en cualquier horario y es algo que debemos aprender a controlar, esas microinterrupciones empiezan a pasarnos factura a nivel personal, estrés, ansiedad, no estar presentes en momentos con la familia. Es importante crear una cultura laboral que permita y dé seguridad a la gente de que no va a tener problema al definir cuáles son sus límites y horarios y que no se espere que todos respondan fuera de horario. Importante que la gente sepa que puede tomar sus vacaciones y que la gente respete que está fuera y no los contacte. Que cuando uno pone su estado como no disponible o fuera de la oficina es real, que no está disponible y que espera no ser interrumpido a no ser que sea algo que sea total y completamente crítico. Y se debe definir qué es lo crítico, pero no que quede a discreción de cada uno, debe ser muy claro, un lineamiento muy claro de la criticidad de cada situación.

El tratar de mostrar (aparentar) que se está trabajando mucho debe ser desincentivado, hay que ser realistas con los tiempos, definir tiempos adecuados para las tareas. Que la reputación de la gente no esté asociada al tiempo que destina al trabajo (incluso en detrimento de otros aspectos de su vida) sino en la calidad de los resultados que obtiene.

Todos pueden hacer lo que yo hago

Creo que muchos (o al menos yo sí lo hago) tendemos a minimizar las cosas que hacemos. De hecho a veces uno de mis ejercicios mentales es tratar de describir mi trabajo de la forma más simple posible. Actualmente digo que mi trabajo es «reiniciar servidores» y aunque mi trabajo puede detallarse de una forma mucho más compleja y puede abarcar mucho más creo que en esas dos palabras está muy claro a qué me dedico.

Esta forma de pensar ha hecho que efectivamente piense que no hay nada de extraordinario en lo que yo hago y que realmente piense que puedo ser intercambiable en cualquier puesto de trabajo. Creo que es la realidad, es así tal cual. Por eso esa frase de «nadie es indispensable» no es más que la pura realidad.

Dicho esto, me acordé de una ocasión en la que en una de las compañías para las que trabajé en mis inicios pude conversar con la persona de recursos humanos luego de mi salida, me dijo que necesitaba que le ayude con referencias de alguien que yo sepa que puede trabajar como yo y yo le dije – Cualquiera, todos pueden hacer lo que yo hago – me dijo que no, que había pasado meses buscando alguien y que no lo lograban. Fue una conversación corta y realmente casual, pero ahora que lo recuerdo me causa entre gracia y gratitud. En esos momentos yo tendría unos 27 años y no puedo negar que escuchar algo como eso fue halagador.

Al final cualquier persona puede suplirte, cualquier persona puede llenar el mismo rol y cumplir las mismas funciones que tú, eso es un hecho. Pero todos tenemos nuestras particularidades, es algo que especialmente en las empresas pequeñas es muy notorio, si tienes un equipos de no más de 10 personas el cambio de una de ellas es notorio y te permite ver las grandes diferencias para bien y para mal que puedes tener dentro de la dinámica de la empresa. Es un tanto menos notorio en empresas de cientos o miles de personas, pero no lo duden, siempre queda la impronta de cada uno, esas sutiles diferencias son las que van marcando tu camino profesional.

Todos pueden hacer lo que yo hago, pero solamente yo puedo hacerlo a mi manera.

Así es el trabajo en TI

La empresa no puede trabajar sin sus servicios informáticos. Todo trabajo de mantenimiento (creación, actualización, movimiento, cambio, eliminación) debe suceder en un horario en el que no afecte a las operaciones, qué horario es ese depende de cada empresa, pero normalmente es un horario fuera de horario laboral, entre las 18h00 y 08h00 por ejemplo, o solo se puede realizar en cierto día del mes, o solo puede ser hecho en fin de semana… en realidad las situaciones son innumerables pero en muchísimas empresas eso implica que la gente que está a cargo de esto deba trabajar en horarios extendidos o especiales y logren lo que deben hacer dentro de los tiempos planificados. Estos tiempos, muy comúnmente, llamados ventanas de mantenimiento son acordados y la gente sabe que en ese momento se va a detener el sistema. En el mundo ideal uno logra hacer todo lo necesario dentro de la ventana de mantenimiento y listo. Así es el trabajo en TI.

Pero no vivimos en el mundo ideal, cuadrar una ventana de mantenimiento es una tarea compleja pues resulta que no solo involucra a personas internas de la compañía sino también a proveedores, las actividades a veces no resultan como se espera, los horarios pueden ser muy extremos lo que provoca trabajar con gente agotada y aumenta la posibilidad de cometer errores. Pero eventualmente te acostumbras, la gente comprende cómo funcionan las cosas, conseguir ventanas de mantenimiento es más fácil y todo empieza a funcionar pese a lo complicado. Así es el trabajo en TI.

Muchas veces esto ya se da por sentado, es como que ya se trata de algo inherente a los puestos de TI y por ende la gente ya sabe a lo que va, y muchos no piensan siquiera que pueda existir alguna alternativa, así es como es, esto puede provocar muchos inconvenientes laborales y personales. Así es el trabajo en TI.

Hoy existen muchas alternativas para tratar de mitigar esto. Iniciativas como DevOps, CI / CD, automatización de tareas, infraestructura como código, cambios a nivel de arquitectura de los sistemas, son ejemplos de cómo se puede empezar a hacer que el trabajo de TI no implique que las personas tomen horarios extremos o sacrifiquen su tiempo personal y de esparcimiento por cumplir con las actividades que deben ser hechas. En próximas publicaciones voy a seguir compartiendo ideas y explicaciones sobre este tipo de iniciativas. Yo, en lo personal, soy partidario de que cualquier actividad de trabajo se debe hacer dentro del horario laboral y por eso para mí es super importante apostar por la automatización y por cualquier iniciativa que permita reducir o de plano eliminar las ventanas de mantenimiento permitiendo que los cambios se puedan hacer en cualquier horario en cualquier día de forma coordinada, creo que es lo mejor para la empresa y obviamente también lo mejor para las personas. Así debería ser el trabajo en TI.

Trabajo remoto, todavía

Entre el 2016 y el 2020 ya había trabajado remotamente y había sido una bendición. Ya había hablado un poco sobre trabajo remoto por acá. Cuando esa forma de trabajo se hizo obligatoria para todo mundo por efecto de la pandemia para mí no representó mayor problema pero claro escuché y me enteré de muchos casos complicados y problemas que existían con este tipo de trabajo.

De 2020 hacia acá mi perspectiva hacia el trabajo remoto se ha hecho menos radical, por un lado porque he podido entender otras realidades y definitivamente veo que no es para todos. Es más poder decir que tu trabajo puede ser 100% remoto, sin que eso impacte de forma negativa tu vida, depende de tantos factores que no puedo más que considerarme afortunado por poder trabajar de esta manera sin mayor contratiempo. Así que, bueno, me pareció buena idea armar un nuevo post de reflexiones sobre trabajo remoto, contando cómo va todo por ese lado, hoy por hoy.

En este tiempo he experimentado un trabajo remoto más tradicional, mi rol usual antes de la pandemia era trabajar con varios clientes y moverme en la ciudad. Durante el inicio de la pandemia todas las interacciones que antes implicaban una visita a los clientes se transformaron en conexiones remotas y reuniones virtuales, todo en orden por ese lado, no hubo mayor cambio en mis actividades. Luego cambié mi forma de trabajo y entré a un esquema de reuniones y a la bola de nieve que implica el reservar tiempos de las agendas de la gente para poder ejecutar alguna actividad. Esto principalmente porque según mi entendimiento la gente busca replicar la oficina de forma virtual, lograr la misma dinámica que se obtenía al estar todos en el mismo espacio y es algo que en remoto ya no existe.

El trabajo remoto debe ser asíncrono en su mayoría, replicar la oficina de forma virtual es extenuante e innecesario, genera este efecto de reunionitis, poner reuniones por todo y para todo lo que dio paso a la ya clásicas frase «Esta reunión pudo ser un mail o un mensaje de chat». El problema es que al esperar que la comunicación sea síncrona con todas las personas se genera esta necesidad de reservarle tiempo a la persona con la que uno quiere trabajar, eso implica que a esta persona la gente le empieza a enviar invitaciones de reunión, lo que causa que el calendario de esta hipotética persona empiece a llenarse y a quedar sin espacios disponibles, lo que genera en los demás la necesidad de seguir creando reuniones a futuro y cada vez llenar más esa agenda y lo que provoca que esa misma persona requiera ponerse reuniones a sí misma para poder hacer actividades de su día a día (algunas de trabajo, y otras personales como, por ejemplo, almorzar) lo que solo agrava el problema, porque la agenda se sigue llenando y llega el momento en el que se desborda y pierde el sentido totalmente porque las personas creen que es imposible que alguien tenga la agenda tan llena y que en efecto solo está llena porque la persona está bloqueando esos horarios (para trabajar) y entonces «ponle nomás, así sabe tener todo bloqueado, no es verdad» y eso es ya un completo y total sinsentido. Hay formas mejores de hacer trabajo remoto y en especial viene de la mano de tener confianza en que la gente está haciendo su trabajo donde sea que se encuentre y dejar a las reuniones como última opción de interacción y no como la primera.

Hace poco escuché en el podcast de 37signals (mis gurús sobre trabajo remoto) que tener a un grupo de personas en una reunión de una hora es usualmente un desperdicio del tiempo de todos, porque si son 5 personas no es una sola hora la que se invierte sino una hora por cada participante, 5 horas de trabajo para la compañía, 5 horas que deben ser (efectivamente) invertidas sabiamente, armar reuniones porque sí, porque esa es la primera opción que se viene a la mente y no se tiene otra alternativa, es una de las cosas que se deben cambiar.

Por mi parte he logrado tener un equilibrio, no tengo tanto el problema de reuniones excesivas y no me he visto en la necesidad de bloquear continuamente mi calendario para poder tener tiempo de trabajo productivo. Es importante lograr eso, tener largos espacios de trabajo productivo, en lo posible, sin interrupciones. No he tenido que bloquear mi horario de almuerzo y la gente normalmente comprende cuando me han puesto reuniones en mi hora de almuerzo y les digo – No puedo a esa hora – aunque a veces me dicen – Pero vi tu agenda y ese horario estaba disponible – y claro un vacío en la agenda no quiere decir que pueda asistir a una reunión. En esto creo que ser lo más transparente posible es lo mejor, decir la causa real de por qué no vas a estar en una reunión y buscar otro espacio.

Con la pandemia ya medio medio relajada las reuniones presenciales implican menos estrés (para mí, al menos) y apoyan la interacción y socialización. Esto es una de las cosas que me ha costado retomar porque ya con tanto tiempo viviendo en remoto no siento esa necesidad imperante de reunirme físicamente para tratar algo relacionado al trabajo, de todas formas sí estoy empeñado en retomar contacto con mucha gente que por la pandemia se alejó, es importante no quedarse aislado. Veo que para muchas personas esto es mucho más necesario, ahí mi ventaja ha sido que ya trabajaba remoto desde antes y no tengo ninguna interacción de oficina que extrañar.

Un punto que no está cuajando tanto son las reuniones remotas con personas que están trabajando presencialmente. El ruido de fondo, la interacción como restringida con personas que antes estaban en sus casas y conversaban con libertad pero que ahora ya cuidan un poco más sus expresiones y lo que dicen y lo que no. Sé de muchos colegas que pudiendo trabajar 100% remoto los han obligado a volver a las oficinas, esto no me parece, debería existir la opción de elegir, de poder trabajar desde donde se quiera, ya sea trabajo desde casa, desde alguna ubicación remota o en la oficina, que todo se mida por logros y objetivos y no por el tiempo que uno está sentado frente al computador.

Una de las principales quejas de la gente que está trabajando presencial (principalmente de los que están obligados) es el tener que viajar hacia la oficina. No tener que moverse obligatoriamente sigue siendo una bendición, el no tener que usar ese tiempo en el tráfico y poder dormir más o poder hacer otra actividad es excelente.

Pero mi razón principal para seguir amando el trabajo remoto es que en este tiempo he podido estar todo el día cerca de mi hija, prácticamente todos los días, y eso ha sido una total y completa bendición, eso ha hecho que cualquier problema y dificultad asociado con trabajar remoto valga la pena. Ya no veo otra opción, trabajar de esta forma para mí en este momento y por esta razón es indispensable.

El trabajo remoto seguirá, con tantas opciones que se siguen abriendo, con muchos empleos que se han creado desde un inicio como puestos 100% remotos, es algo de lo que planeo seguir hablando, en parte contando cómo me sigue yendo, en parte pensando cómo se puede hacer que sea mejor y más productivo.

Recuerdo reloco: Reunión tramposa

Es chistoso el cerebro, en medio del proceso de escribir las dos últimas entradas del trabajo que tuve antes de abrir la empresa (o sea esta publicación y esta otra) se me vino a la mente un recuerdo bien raro que había quedado sepultado en mi memoria. Estaba releyendo esos posts como para ya enganchar la historia de cómo arrancamos con la empresa y BUM. Así que procedo a contar esto porque por este hecho no debí haber aceptado nunca ir a trabajar a la empresa que fundó la que fue mi jefa (pero como ya les conté, según yo no estaba tan metido en esa onda de ser seguidor de ella y ya viendo en retrospectiva, sí estaba y mucho).

Resulta que cuando ya se estaba desatando todo el relajo de que ella estaba planificando la creación de su empresa y a mí ya me habían dicho que sí que acolite con el proyecto que qué chévere y todo lo demás, ella me llevó a una reunión con un cliente. En esta reunión íbamos a hablar sobre la herramienta para la que me había preparado por meses y que no tenía aún proyecto para poner en práctica. Hasta ahí todo bien, habíamos tenido un par de esas reuniones comerciales donde me presentaba como el experto en la herramienta [me causa gracia eso de que me llamaran experto, siendo que no lo era, más gracioso debió haberme visto ahí, guambra mocoso, inexperto en todo el sentido de la palabra (con el tiempo he visto a muchas personas cumpliendo ese papel de dizque expertos en reuniones, realmente eso es material para otro post)] yo hablaba con falsa elocuencia de las bondades de la solución y salíamos más o menos bien librados. La verdad es que ella era una vendedora excelente y cualquier traspié mío lo cubría con soltura. Entonces bueno, yo fui en camino a una reunión más. Pero en lugar de ir hacia las oficinas del cliente, fuimos a las oficinas de uno de los principales competidores que tenía la empresa para la que en ese momento trabajábamos los dos.

Tengo un tanto oxidados los detalles, ahora se me viene a la mente que no solamente íbamos los dos sino también otro de mis compañeros de trabajo. En fin, llegamos a las oficinas de esta otra empresa y yo entre mí pensé – ¡qué diablos! ¿por qué estamos aquí? – entramos a una sala de reuniones y nos esperaban los dueños de esa empresa, la competencia. Conforme avanzaba la reunión iba entendiendo lo que estaba sucediendo. Todos hablaban sobre el requerimiento del cliente, lo que estaban necesitando, y me preguntaban cosas técnicas sobre la herramienta. Yo seguía sin entender del todo y me alcancé a imaginar que de alguna forma íbamos a ir en colaboración a atender a este cliente, que era importante y grande, y que por eso debíamos unir esfuerzos, contestaba dentro de mis posibilidades las inquietudes que tenía cada quién. Conforme avanzaba la reunión las cosas empezaron a ponerse oscuras y me quedé de una sola pieza cuando mi jefa me dijo – listo Andrés, tú vas a ir a la reunión como miembro del equipo de ellos, pero no podemos arriesgarnos a que luego nos delaten así que vamos a llamarte por tu segundo nombre y luego ya cuando todo esté ganado ya no va a importar -.

Lo que realmente pasaba era lo siguiente. El cliente quería tener una reunión con los dos proveedores simultáneamente, como quien mide las capacidades de cada quien. El plan maquiavélico de mi jefa era que hagamos quedar bien a la competencia como que tenía al experto (léase a mí) que el proyecto sea adjudicado a ellos y el acuerdo (por llamarlo de alguna manera) era que ellos nos contraten cuando ya se hubiera formado la nueva empresa de mi jefa.

Fuimos a la reunión, el cliente presentó una serie de requerimientos sobre los que nadie tenía conocimiento, ni siquiera yo que era el experto (jaja) pude solventar esas dudas y todo quedó medio ahí en el limbo. Fue un show esa reunión, mis supuestos jefes no recordaban ni mi nombre real peor aún mi nombre en clave, mi jefa trataba de salvar la situación pero no podía arreglar las cosas como usualmente sin mostrar que quería apoyarme y hacer que la otra empresa quede mejor. Nunca más tuvimos una reunión sobre ese proyecto, al menos yo no.

Yo estaba super incómodo, me parecía ridículo lo que estaba pasando y me pareció mal que ella me haya puesto en esa situación. Viendo mi malestar ella me salió con frases trilladas tipo – así son los negocios, ya irás aprendiendo -. El tiempo pasó, pasó todo lo de mi salida abrupta de ese trabajo, la empresa de mi jefa se creó, yo fui a trabajar con ella pero no debí hacerlo. Ahora que recuerdo esto, eso debió ser suficiente para alejarme de ella, pero no lo hice, por eso mismo creo que yo estaba más metido en esa especie de culto de lo que me gusta aceptar. Ya cuando todo se dio y yo salí de la compañía que ella fundó, igual seguí haciendo algunos trabajos para ella pero eso también es materia de otras partes un poco más complejas de la historia. Como les he contado ella fue una persona a la que yo llegué a admirar y a seguir mucho, con el tiempo algunas cosas ya no me cuadraron y más bien me alejé. Con el tiempo igual tuve la oportunidad de interactuar con todos los que estaban en esa reunión tramposa, y para sorpresa de nadie, estas interacciones siempre tuvieron intenciones turras, pero por lo menos ya estuve en una posición diferente, en una posición donde yo podía decidir que no iba a participar de ese tipo de contubernios.

Al final sí que fui aprendiendo cosas de mi trabajo con ella, principalmente aprendí todo lo que no quería ser y hacer.