Llevar una empresa es como predecir el clima

El otro día, mientras corría a recoger la ropa que se estaba secando bajo un sol lindo que se convirtió en lluvia torrencial en cuestión de minutos, pensé que llevar una empresa es como tratar de predecir el clima.

Uno se asoma a la ventana, mira las condiciones y dice hoy va a ser un día soleado / nublado / lluvioso / templado, muchas veces es suficiente y uno puede acertar, pero muchas veces no. Como no se puede adivinar, uno empieza a investigar. Hay muchas fuentes que nos dicen cómo van a estar las condiciones del clima, Google, INAMHI, Weather Channel, cualquier fuente de instituto, organización o lo que sea que se dedique a analizar y medir y predecir el clima, entonces uno mira esas prediccciones y es más preciso que cuando uno mira solamente el pedazo de cielo que tiene a la vista, pero eventualmente esas predicciones fallan (o fallan muchas veces en el caso del INAMHI, a veces es hasta divertido, otras veces desesperante) y uno ya no sabe a qué atenerse. Entonces luego de un par de aguaceros uno se vuelve más prevenido, sale con paraguas y abrigo en medio de un gran sol, muchas veces un gran sinsentido pues esas cosas terminan estorbando, otras veces uno siente que es un genio de la predicción pues el sol despampanante de la mañana sí era sol de aguas y en la tarde al salir en medio de la lluvia todo tiene sentido. Pero al final no hay predicción que valga siempre hay un margen de error.

Con mi empresa muchas veces seguí ese ciclo. Al inicio medio medio con instinto tratando de entender qué podía vender y por qué lo que quería vender no se vendía, al tanteo ahí, viendo qué se podía hacer, a veces consiguiendo algunas ventas pero tratando de cachar por qué a otros les iba mejor, tratando de entender qué va a pasar en el mercado. Como no se puede adivinar, uno empieza a investigar. Hay muchas fuentes que nos dicen cómo están las tendencias en el mercado y en la tecnología más todavía, Google, revistas, publicaciones de prensa, blogs, institutos,etc. Claro esa información es algo más precisa pero también se empieza a encontrar un patrón, la mayoría de veces son muchos contenidos más bien publicitarios, pero como sea mirar esas tendencias es más preciso que cuando uno mira solo lo que tiene al frente, pero eventualmente esas predicciones de lo que va a pasar en lo empresarial y en lo tecnológico fallan (en mi caso fallé muchas veces en leer lo que decía el mercado, soy como el INAMHI de los gerentes generales, en este caso nunca era divertido y siempre fue desesperante) y uno ya no sabe a qué atenerse. Entonces después de un par de tropiezos unos se vuelve más prevenido, empieza a comprender mejor cómo funcionan las cosas, comprende que los que uno creía que les iba mejor muchas veces solamente eran una pantalla de desastres colosales, que a los que realmente les iba bien económicamente tenían un montón de líos igual, muchos les iba bien porque eran corruptos y amarraban contratos y entonces se llega al punto de comprender que todos estamos más o menos al mismo nivel de tratar de predecir, tratar de crear una tendencia, tratar de subirnos a la ola que es y no a la que se cae rápidamente. Uno empieza a tomar más precauciones, empieza a encontrar más gente con la que trabajar, empieza a encontrar clientes fieles y al final es eso, enfocarse en la atención al cliente, atenderlos con lo que necesitan realmente y no con lo que uno cree que necesitan, ayudar a resolver problemas de la gente. Servir. Y se dan raras ocasiones en que uno queda como un genio de la predicción del mercado y detecta oportunidades de negocio con mucha antelación y en medio de todo eso igual puede aparecer un proyecto que acabe con todo, que por más precauciones que se tomen igual puede aparecer una condición del mercado, de la economía del país, del mundo (hoy incluso hasta viviendo en medio de una pandemia) que te deje con la sensación de que no hay predicción que valga y siempre va a haber un margen de error.

En fin, es algo que hay que vivir y con lo que hay que aprender a vivir.

Cambios en la vida, cambios en el blog

Una actualización más bien breve de cómo anda todo. He tenido varios cambios en mi vida, mayormente positivos, pero todo eso redundó en reajustar mis actividades y provocó un breve paro (aunque creo que ya son un par de meses) en las publicaciones del blog, pero lejos de sentir que ha decaído mi gana de publicar por acá, en realidad tengo un montón de ideas que voy a ir concretando y entonces aproveché para cambiar un poquito el blog.

Opté por clasificar mejor mis publicaciones, me di cuenta que estaba publicando tantas cosas diferentes que se estaba perdiendo el orden (si algún momento lo hubo) y claro conforme sigan habiendo más publicaciones se iba a ir perdiendo aún más el foco, he creado entonces cuatro categorías principales:

  • Empresa: donde quiero hablar sobre mis historias de creación de empresa y cosas relacionadas con esto: socios, aliados, competencia, etc.
  • Vida Laboral: donde pondré posts sobre cómo trabajar, historias de trabajos previos, prácticas laborales, cultura organizacional y sobre todo, lo que más me gusta y que ahora se impuso a fuerza, trabajo remoto.
  • Personal: donde planeo incluir historias y compartir experiencias personales, vida de familia, experiencias de padre novato y otras cosas.
  • Miniposts: la sección más ligera donde comparto canales de YouTube, libros, podcasts y otros contenidos que me gustan.

Las publicaciones van a seguir así un poco dispersas en la página de Inicio pero con las categorías, que ahora tienen su página cada una, espero poder ayudar a que la navegación entre los contenidos sea mejor.

Hay algunos proyectos de creación de contenidos que tengo en mente y que espero enganchar con los contenidos de acá, y seguir por aquí entretenido en esto que realmente me gusta hacer. La creación de contenidos en Internet tiene eso chévere, uno sigue blogs, le dan ganas de tener un blog; uno sigue canales de YouTube, le dan ganas de crear videos; uno sigue podcasts, le dan ganas de emprezar a grabar todas las ideas todas. Así que bueno espero poder seguir concretando el resto de ideas.

Al inicio la idea era más bien enfocarme netamente en cosas de la empresa y hablar sobre lo relacionado a eso pero en realidad hay tantas cosas por decir y comentar que se me hizo un poco aburrido seguir solamente en esa línea, así que así está todo y así seguiré.

La decadencia de Los Simpson

Hoy no es recomendación de un canal de YouTube específico pero sí me pareció chévere reunir estos tres videos, 2 de Super Eyepatch Wolf y el otro de Te Lo Resumo, que habla de Los Simpson, su caída y su actualidad.

Como guambra de los 90s sí tengo mucho cariño por Los Simpson, me acuerdo que mi primo me contaba los capítulos con lujo de detalles antes de que yo me enganche con la serie y me contaba tan bien y tan chistoso que luego ya fue inevitable seguirlos. Y bueno hoy ya solo sigo viendo de vez en cuando los capítulos viejitos, y me río de los mismo chistes una y otra vez.

Un gran análisis de la caída de calidad de la serie.
Una gran compilación de los memes y contenidos derivados de los Simpson que existen hoy
Una visión diferente y creo que más divertida.

ACTUALIZACIÓN: Los análisis de Los Simpsons abundan en YouTube, acá les traigo otro de Entertain the Elk.

YouTube: The Cosmonaut Variety Hour

Hoy mi recomendado es The Cosmonaut Variety Hour. Este canal sí fue una grata coincidencia del algoritmo de YouTube, no había tenido ninguna referencia previa o alguien que me lo haya recomendado. Un día busqué videos de videojuegos de peleas, una búsqueda así aleatoria como quien busca cualquier cosa y un par de días después YouTube me recomendó este video:

Fighting games are anime.

Y luego me llegaron muchas más sugerencias del canal y ¡qué bestia!, full contenido, críticas a películas, series, comics, juegos, en fin… un auténtico show de variedades. Pero bueno un par de videos que me gustan. Uno de la serie de Why It Sucks: Death Note.

Y otro del Cosmonaut Picture Show: The Last Airbender, donde básicamente van reaccionando a la película.

YouTube: Alvinsch

En el minipost de hoy, el canal de YouTube de Alvin Schutmaat, Alvinsch. Llegué a este canal de la forma más irónica, porque hace años estaba tratando de salir de la ignorancia porque todo el mundo estaba hablando del trap latino y un tal Bad Bunny, y me encontré con esta joya:

Y claro empecé a ver todos los videos de Analizando música de mierda que tiene Alvinsch, les dejo esta otra muestra, este analizando a Shakira es un cague de risa.

Pero en realidad lo que realmente es bueno de este canal, aparte del humor del man, son los videos que no son analizando música de mierda sino buena música y en general la industria musical y la creatividad; y de hecho por este tipo de videos es que les recomiendo realmente este canal, les dejo solo una muestra: El Universo de Twenty One Pilots.

Y bueno es un canal recomendado por su humilde servidor.

Políticas de servicio al cliente pensando en el cliente

Esta entrada fue publicada originalmente en el blog de mi empresa GO4IT, les dejo aquí el link a la publicación original y a la web por si quieren darse una vuelta por allá.

Nos hemos dado cuenta de que una de las cosas que nos diferencia con otras empresas que hacen lo mismo que nosotros, es nuestro servicio al cliente. Pero no nos dimos cuenta sino hasta ya entrados algunos años en el negocio que era algo que suponía un factor diferenciador, y no porque no supiéramos que el servicio al cliente es importante, algo apenas lógico y evidente, sino porque para nosotros era tan normal tratar bien a las personas con las que interactuábamos que no pensamos que eso era algo atípico.

Cuando empezamos a escuchar los comentarios de la gente, empezamos a notar un patrón. Muchos de nuestros clientes nos decían cosas como “Chuta, con ustedes sí se puede conversar”, “Lo que pasa es que tenemos otros proveedores que cuando les pedimos que cambiemos algo nos dicen que no de una”, “este otro proveedor nos dijo que nos iban a ayudar con eso pero ya no responden”. La gente nos empezaba a contar sus historias de terror con otros proveedores, que manejaban políticas abusivas y que ponían en desventaja a los clientes, siempre buscando la forma de ganarse la plata a vaca, en algunos casos inclusive sin hacer el trabajo.

Llamaba la atención que la gente se asombraba por nuestra forma de contabilizar el tiempo de soporte. Nuestros servicios normalmente los contabilizamos por horas de soporte técnico, y desde un inicio nuestra política fue contar las horas de trabajo efectivo. Vamos, por más especialista o conocedor de un tema o herramienta específica no se puede saber todo, si parte de mi atención de ese momento es entrar a Google a buscar posibles soluciones, no voy a facturar las horas de investigación, esos ya son gajes del oficio. Nuestros clientes nos decían “lo que pasa es que con los otros proveedores siempre nos cobran desde el minuto que el técnico pisa nuestra oficina” en otros casos con empresas más corporativas y rígidas inclusive les cobraban las horas de soporte desde que el técnico iniciaba su viaje hacia el cliente. Nosotros desde un inicio hemos cobrado solamente las horas de trabajo real, inclusive si hay procesos que toman muchas horas y uno no tiene que hacer nada, por ejemplo, cuando se hace una migración, una copia de archivos, procesos de instalación que demoren algunas horas, no les puedo cobrar por cosas que está haciendo la máquina sin mi intervención, cobrar por estar sentado ahí viendo cómo avanza la barra de estado del proceso de instalación.

En lo relacionado a horas efectivas también hay algo que hacemos desde el inicio, que en su momento causó asombro para algunos clientes. Normalmente para cualquier trabajo se hacía una estimación de tiempo, “Calculo que este trabajo se va a hacer en 6 horas”, listo, el cliente aprobaba las 6 horas y, por esas cosas de la vida, el trabajo se ejecutaba en 8 horas o más. Muchos clientes se estresaban pensando que tal vez se iba a crear un conflicto, “me van a querer facturar todas las horas que trabajaron”, y claro que no. Si yo estimo 6 horas y me demoro más es mi error, debo ser mejor para estimar. Se facturan las 6 horas. Y si me demoro menos, solo facturamos horas efectivas. Si el trabajo demora menos solamente se facturan las horas que se hayan ocupado, al final igual nuestra estimación estuvo mal, sobredimensionando el tiempo. Esto nos obliga a siempre tratar de mejorar nuestras estimaciones y al cliente le parece un detallazo que solo se le facture las horas efectivas y nada adicional a la estimación original.

Como dije al inicio de este texto, no creemos que estas cosas sean sobrenaturales, super especiales, pero los niveles de servicio que ofrecen muchas empresas son paupérrimos, es lo que nos dicen los clientes, y con nuestras sencillas políticas pensadas en la mejor situación para el cliente hemos logrado de a poco ir ganando la confianza de la gente. Algunos colegas nos han tachado de bobos e ilusos, “ya te hubieras ganado esa plata por estar ahí sentadito”, pero no va con nosotros ser abusivos, deshonestos.

Al final, siendo una empresa de servicios y soporte técnico, la entrega de ese servicio es nuestra razón de ser. Ponemos foco en esa atención y en la relación con los clientes, y aunque estemos tratando con tecnología y herramientas de software esta termina siendo una interacción entre personas que debe ser bien llevada. Pero esa es una interacción delicada que para nosotros también tiene sus reglas bien marcadas, pero de esto espero poder hablar en otra ocasión.

Para cerrar creo que nuestra política de atención al cliente se podría resumir en una frase: Siempre buscamos ayudar a nuestros clientes.  

YouTube: Super Eyepatch Wolf

Es este mini post otra recomendación de canal de YouTube: Super Eyepatch Wolf.

Hay videos de todo un poco en este canal, para tratar de resumirlo diría que habla sobre varios elementos de la cultura pop: videojuegos, anime, manga, wrestling y cosas raras que se encuentran en internet. Unos análisis muy bien armados.

Llegué por coincidencia buscando noticias sobre una de mis series favoritas que se acabó de golpe. The Fall of Bleach: How It Happened.

Bleach cayó… y espero que se levante con su regreso en el 2021

Luego encontré uno de los mejores videos que he visto sobre One Piece y que fue una de las razones por las que me animé a ver esa serie que en un inicio parecía imposible que me iguale pero que una vez que me enganché esos cientos de episodios se fueron como agua.

Esta serie lo tiene todo

Y para mostrar que no solo es anime, un video que me pareció super bacán por lo extraño de su contenido. The bizarre world of fake martial arts.

YouTube: Hello Future Me – Reescribiendo el final de Game of Thrones

En este mini post les quiero contar de otro de mis canales favoritos de YouTube, Hello Future Me. hay un montón de contenidos sobre cómo escribir, construcción de mundos de fantasía, sistemas de magia, tiene un montón de videos sobre Avatar (The last airbender no la de James Cameron) en fin un montón de cosas que me gustan.

Pero aprovechando la recomendación, quiero dejar enlazados tres videos donde se reescriben puntos críticos de la última temporada de Game of Thrones. Me gusta un montón el enfoque que le da a la historia. Si bien el final de Game of Thrones no me desagrada del todo creo que quedó debiendo mucho. En realidad lo he pensado bastante y creo que es un muy mal final para una serie tan buena. Algo como lo hecho en el canal de Hello Future Me hubiera sido mucho mejor.

Una mejor Batalla de Winterfell
Mucho más cariño para cada personaje y su final
Mucho más lógico.

Reflexiones de trabajo remoto

Hace 4 años empecé a trabajar desde la casa. En ese momento no tenía opción, debía recortar costos debido a un proyecto nefasto en el que nos metimos de confiados y por hechos los invencibles y la jugada nos salió pésimo, algún rato espero llegar a contar esas anécdotas tristes. Pero en ese momento fue necesario tomar decisiones, así que dejamos de rentar la oficina y nos fuimos a trabajar todos desde la casa. Las cosas malas siempre tienen algo de positivo dicen, y bueno, descubrir las bondades del trabajo remoto está entre lo positivo que obtuvimos de esos momentos fuleros que nos tocó vivir en ese entonces.

Con este post, de ninguna manera pretendo crear «La guía definitiva de cómo debes trabajar remotamente» o dar los «N tips que necesitas para tener éxito en el trabajo remoto». En internet pueden encontrar ese tipo de publicaciones de forma muy fácil y con una precisión mayor a lo que yo podría hacer en este momento. Quiero más bien contar un poco de cosas de las que me he dado cuenta en este tiempo de trabajar desde la casa y más bien son un montón de ideas aleatorias que voy a ir escribiendo para desahogar un poco en medio de esta cuarentena que estamos viviendo.

Primero creo que es importante notar lo obvio, no todos los trabajos se pueden hacer de forma remota y no todas las personas se pueden adaptar a trabajar remotamente. Por eso el trabajo remoto no debe ser algo obligatorio, diferente a lo que estamos viviendo por ahora, pero debe ser una opción, y digo debe porque creo que sí es obligatorio en este momento tener al menos una porción de personal trabajando de forma remota, al menos de forma parcial, existen ventajas a nivel financiero, a nivel de gestión de tiempo, ambientales, entre otras muchas. Una estrategia de trabajo remoto puede estar dentro del paquete de beneficios que una organización entrega a su gente y puede ser un elemento crucial para captar talento.

El hecho de no tener que moverse necesariamente a la hora pico hacia un lugar específico es ya de por sí una ventaja. Mucha gente de Quito emplea entre una y dos horas cada mañana para ir a trabajar. Esa movilización normalmente es tortuosa, mucho tráfico, mucha gente desesperada por llegar a su destino, muchas imprudencias e incomodidades en el transporte público. Ese trajín ya predispone el día de las personas, y aunque puedas estar acostumbrado, igual ya existen muchas probabilidades de que llegues al trabajo amargado por tanta tontería que se ve en las vías. Lo mismo en las tardes al regresar al hogar con las mismas dosis de amargura al llegar a casa. Evitar la movilización aunque sea un par de días por semana es un gran beneficio.

El trabajo remoto como todos los trabajos requiere de un nivel de disciplina y un grado de organización de las tareas, es uno de los retos, tal vez el más complicado. Tener un orden en las tareas que se realizan, construir una rutina o mejor aún poder administrar el tiempo de una forma flexible, exige mucho de cada persona. El tener esa rutina es clave, que las personas que viven en la misma casa sepan en qué momento es hora de estar trabajando y en qué momento es un horario de distracción. Poder separar esos momentos de forma productiva de acuerdo a cada tipo de trabajo. Mejor aún, poder decidir qué tareas se van a ir realizando de acuerdo con los objetivos que se tienen planteados sin necesidad que sean tareas impuestas por un jefe o supervisor.

El trabajo remoto requiere de un horario. Hay una preconcepción de que al estar trabajando remotamente se debe estar disponible 24×7. Eso es pésimo. El horario laboral debe definirse y debe respetarse, estar trabajando remotamente no implica que vamos a poder escribirnos a cualquier hora para realizar tareas del trabajo, o que se van a crear videollamadas a media noche, solo porque se puede. Es más, una de las cosas más comentadas últimamente es que la gente está viendo que hay demasiadas reuniones, de ley han escuchado la frase «Esa reunión pudo haber sido un correo», así que sí, el trabajo remoto también ayuda a disminuir el absurdo de tener todo el día lleno de reuniones, la agenda llena siempre por invitaciones a reuniones que se dan solo porque todos estamos ahí a la manito, y mejor que estén todas las personas que puedan estar sea o no estrictamente necesaria su presencia. Racionalizar qué debe ser una reunión y qué no es otro punto bien importante.

Para muchas organizaciones es un reto el tener a su gente trabajando remotamente porque no saben qué están haciendo en cada momento del día. Los jefes y supervisores están tan acostumbrados a ver a la gente trabajando a su lado que sienten una especie de ansiedad al no saber qué está haciendo cada quien. He visto comentarios de personas que tienen que estar reportándose de forma reiterada con sus jefes durante el día avisando qué están haciendo, o peor, empresas que están usando software de supervisión (espía) de su gente. Verles por medio de sus cámaras web para saber que están sentados en sus «puestos» y trabajando. Los jefes y administradores preguntan – ¿Cómo hago para saber que mi gente está trabajando si no los estoy viendo? – y la respuesta es no debes saberlo, debes confiar en que la gente está haciendo el trabajo – ¿Pero cómo voy a ser tan confiado de no estar presionándolos para que me indiquen qué están haciendo? – y la respuesta es si no puedes confiar en que las personas van a hacer su trabajo porque es su responsabilidad tal vez sea otro tipo de problema, tal vez no deberían estar trabajando juntos para comenzar.

Es importante que las personas puedan crear un espacio de trabajo. En este caso en el hogar, es lo mejor tener un espacio destinado a trabajar. Mentalmente es mejor determinar un espacio específico al que tengamos asociado con las actividades laborales, trabajar desde la cama, en pijama, no es precisamente la mejor forma de trabajar. Para mi gusto es mejor tener un espacio que nos haga entrar en la zona y en la mentalidad de trabajo. Tener este espacio delimitado y propiamente adecuado apoya la creación de la rutina de trabajo de la que hablé anteriormente.

Una de las cosas que más apoyan a la productividad es contar con las herramientas tecnológicas que permitan realizar el trabajo remoto. Lastimosamente en este momento se nota que muchas organizaciones no estaban preparadas para algo como lo que estamos enfrentando, el personal de TI de cada organización está trabajando a full para lograr que la gente se pueda conectar, en el mejor de los casos ya tenían listas sus VPNs y accesos remotos habilitados para todos, pero claro, el mejor de los casos es muy poco común. Inclusive en organizaciones grandes se ha notado la falta de preparación y en muchos casos la improvisación, pero bueno, dadas las circunstancias, es mejor improvisar que no actuar y por último, haciendo camino al andar, ir creando las normas y estrategias de acceso remoto que se vayan adaptando a cada realidad. Hablar de todas las brechas de seguridad informática que se han creado en estas semanas de trabajo remoto es un capítulo totalmente aparte y es un problema que está ahí latente en todos lados y que seguramente dará qué hablar más adelante.

Es triste ver los números de acceso a internet en el país. No se puede dar por sentado que todas las personas van a tener los medios para conectarse. No se puede asumir que todos los miembros de una organización van a tener una máquina de escritorio o portátil que van a poder destinar para hacer trabajo remoto, peor aún que van a tener un dispositivo para cada una de las personas del hogar. En este caso deben ser las empresas quienes entreguen los medios para habilitar el trabajo remoto, no se puede dar por sentado que los empleados de una organización van a poner plata y persona para poder seguir trabajando, aunque en este momento en muchos casos es así, eso no debería ser lo normal.

Esta situación extraña que estamos viviendo no debería quedar asociada con el trabajo remoto. El trabajo remoto no es cuarentena o limitación de salidas, al contrario es lograr una flexibilidad que puede disparar tu productividad sin dejar de lado otros aspectos de tu vida. Es poder decidir qué hacer en un momento específico sin necesidad de pedir permiso, o cargar cierto tiempo a vacaciones para poder ir a un acto en la escuela de tu hijo, o ir al doctor, o hacer cualquier cosa que se considere importante, y sí mucho más importante que estar sentado en una habitación deseando estar realmente en otro lugar.

Adoptar el trabajo remoto debería ser un proceso por el cual las empresas permitan adoptar de forma voluntaria a las personas diferentes días para poder realizar sus actividades desde otros lugares, porque trabajar remotamente no necesariamente debe ser trabajar desde casa, mucha gente opta por ir a un espacio de coworking, o a una cafetería o a cualquier otro sitio que permita romper la rutina. Esta adopción debería ser paulatina y no abrupta como se está dando en estos momentos a causa de las medidas que se han tomado por el Coronavirus.

Esta experiencia forzosa y estresante no debería ser el punto de referencia de las organizaciones para poder determinar si el trabajo remoto es o no una opción para sus colaboradores, la situación actual no podría ser más complicada, inclusive tomando en cuenta que es muy complicado construir una rutina de trabajo bajo las circunstancias actuales. En varias de mis llamadas y actividades que he podido hacer con clientes en estos días, ellos han tenido que intercalar las tareas que estamos ejecutando o revisando con actividades del hogar, se nota la falta de costumbre que ellos y sus familias tienen. Pero igual, me imagino que en muchos casos hay gente que está abriendo los ojos y viendo que trabajar remotamente puede ser una opción para ellos, algo real, algo deseable que puede hacer que su vida laboral sea mejor. Espero que así sea.

El trabajo remoto es una apuesta de confianza. Creer que cada persona va a realizar sus tareas de forma apropiada. Que por estar ubicados en puntos geográficos diferentes no se van a justificar retrasos o vaguerías. Es saber que aunque no nos veamos las caras podemos trabajar en equipo. Es respetar el tiempo propio y valorar el tiempo de los demás. Es poner a prueba el compromiso que tenemos con la organización a la que pertenecemos. Es agradecer que podemos tener el privilegio de seguir siendo productivos a pesar de las circunstancias extremas que se están dando por el COVID-19, no somos la mayoría los que podemos decir eso.

Las circunstancias actuales son tan inusuales que incluso yo que he estado trabajando en esta modalidad por años siento incomodidad, y siento que estoy sicológicamente afectado por el estrés de la situación del país, de mi familia, de mis clientes, del mundo, la situación sanitaria, de salud, económica. Por eso digo de nuevo, esto realmente no es trabajo remoto. Para mí siempre ha sido libertad y por ahora no lo es tanto.