¿Cola de León o Cabeza de Ratón?

Es importante tener claros los objetivos que se persiguen con un negocio o empresa. Saber qué se quiere lograr ayuda a medir de forma adecuada los resultados y también las expectativas. Esos objetivos deben ser comunes para socios, inversionistas y personas involucradas con la organización, caso contrario se empiezan a notar fallas de coordinación y enfoque que al final causan roces y problemas. Digo todo esto porque en mi caso tuve algunos de estos momentos y he escuchado la analogía de cola de león o cabeza de ratón aplicada en varias situaciones y en diferentes sentidos lo que me llevó a reflexionar un poco sobre esto.

De hecho esta expresión específicamente fue parte de una conversación que tuve con un inversionista que me trataba de convencer de cambiar mi enfoque, dizque porque mi visión era muy limitada, me dijo – La tuya es una empresa enana, nosotros te vamos a hacer crecer, vas a formar parte de nuestro grupo – (ya he hablé de eso en una entrada anterior) y luego su argumento [que pensó que era lapidario (eso me imagino al menos)] – ¿Qué prefieres ser: Cola de león o cabeza de ratón – y en verdad en ese momento en medio de la conversación y con el sentido del discurso, la conclusión lógica es que deberías necesariamente preferir ser cola de león. Con el tiempo pude pensar sobre lo que conversé en aquella ocasión y definitivamente ese momento debió ser una alerta para mí, llegar a un acuerdo con ellos no era lo indicado para mí, nuestra forma de ser y de hacer las cosas era diferente y no teníamos los mismos objetivos. En fin ese era un caso en que la frase indicaba que de ley deberías preferir ser cola de león, una parte de un animal poderoso y evolucionado de forma sofisticada para ser un depredador, para mostrarse imponente, eres parte de ese animal y eres útil y necesario pero eventualmente te llenas de mierda. Hecho el osado le dije – Prefiero ser cabeza de león, jaja – no fue tan jaja para él, le dañé su analogía y tal vez esa no era una opción para ellos, jaja.

Hace poco vi en un documental de Netflix (Street Food Latinoamérica) la historia de un cocinero que prefirió cerrar un restaurante muy grande para ponerse un pequeño local de comida. En medio de su historia él uso la frase al contrario – Obviamente prefiero ser cabeza de ratón – y se me disparó el recuerdo. Yo en este momento puedo decir lo mismo, nunca busqué dentro de mis objetivos el crear una empresa grande y compleja, impersonal, que se vuelva un problema más, quería algo deliberadamente acotado, que crezca de forma orgánica pero no de forma desmesurada. Ser la cabeza del ratón (o máximo un ratón completo), pero en definitiva ser la parte principal de un animal pequeño y funcional, que se adapta fácilmente a las circunstancias (el resto de analogías negativas que se pueden asociar a un ratón las voy a obviar para no desvirtuar la intención de esta entrada).

En fin, es importante entender, tal vez no desde el principio, pero sí en algún momento de la existencia de un negocio, hasta dónde quieres llegar. Creo que toda empresa se inicia pensando en alcanzar el éxito y la grandeza, pero es justamente la definición de éxito o grandeza que cada uno tiene lo que debemos llegar a entender y definir claramente.

Cada trabajo tiene su enseñanza: Consultor técnico 2 (lo malo)

En la entrada anterior de esta serie pude contar algunas cosas que pasaron en este empleo, pero fue la parte positiva de lo que hablé ahí, esa experiencia tuvo una parte negativa que fue un relajo que provocó que salga mal de ese trabajo. Voy a tratar de dar mi punto de vista sobre esto que en su momento fue algo impactante, dio a notar mi falta de experiencia en estas lides y, creo yo también, mi falta de madurez y un exceso de idealismo. También voy a tratar de ser lo más objetivo posible contando lo que paso desde mi perspectiva sin emitir juicios extra, esperando ser conciso y lo más fiel a los hechos, pero ya son casi 12 años de eso y a veces la memoria traiciona.

El primer problema que tuve con este empleo fue en la remuneración. Realmente no fui nunca un empleado de esa organización, eran otros tiempos, donde no era obligatorio que las empresas afilien a sus empleados, donde la tercerización estaba de moda. En fin lo que hicieron fue darme un contrato donde yo era un contratista de la empresa, pero era un empleado así con horarios y todo, o sea realmente era una tontera, yo les facturaba mi sueldo todos los meses y no tenía ningún otro tipo de beneficio. Lo malo fue que como también me pusieron un periodo de prueba empecé recibiendo menos dinero que lo que me habían indicado al principio, con el cuento de que luego de los 3 meses de prueba iba a recibir la remuneración completa. Estuve 8 meses en ese empleo y nunca llegué a recibirla. Cuando le decía a mi jefa que ya había pasado el periodo de prueba y que cuándo iba a empezar a recibir el sueldo que me habían ofrecido, me decía que tenga paciencia, que por falta de proyectos el dueño de la empresa no permitía que me suban el sueldo (suban, o sea como si yo hubiera firmado por el sueldo del periodo de prueba y luego darme la remuneración completa era un premio) y que en resumen no se podía cumplir con el ofrecimiento inicial (este es un detalle bien importante, que luego se volverá super relevante). Estaba tranquilo, porque no tenía ningún problema económico serio ni necesitaba con urgencia más dinero, pensaba que como igual estaba recién aprendiendo lo que debía hacer en el siguiente proyecto tal vez era justo que no me paguen completo, al final me estaban pagando por aprender, era una forma idílica de ver el incumplimiento de lo ofrecido, una forma de justificar algo que me afectaba, principalmente porque me la pasaba bien – qué importa, es solo plata – decía – estoy aprendiendo, está divertido – pero no estaba bien, nunca estuvo bien. Me acuerdo que yo primero tenía recelo y vergüenza de ir a pedir que me «suban» el sueldo al valor que habíamos pactado desde el inicio, no quería pasar por pedigüeño y ansioso, pero eso sí, feliz quedé de gil en ese aspecto.

Hace poco publiqué una entrada que se llama Las empresas no son familias; y recordar todo esto fue uno de los detonantes para escribir ese post. En el grupo en el que estaba éramos 4 personas, cada uno dedicado a unos productos específicos que formaban parte de una familia de soluciones para la gestión del servicio de TI. Mi jefa siempre nos decía que éramos su equipo especial, que nosotros no éramos como los demás de la empresa, que éramos los mejores porque ella nos había elegido, decía – son mi equipo SWAT – y también lo combinaba con frases como – aquí en la empresa ustedes son mis hijos, yo los cuido como a mis hijos – y en un principio me pareció chistoso, la gente en general lo tomaba como joda, el resto de la gente de la empresa nos jodía con la típica joda de – ve, ahí está tu mamá – super común cuando alguien se lleva bien con su jefe y le dicen – claro, como eres el hijito, como eres el consentido de tu papá (o mamá) – fresco, era algo que se volvió parte del día a día. Mis compañeros eventualmente también le decían mamá a mi jefa (trato de recordar y yo creo que nunca llegué a seguirle tanto así el juego, pero tampoco estoy tan seguro) y se dijo una y mil veces – somos una familia – Pensándolo ahorita que lo escribo creo que es la vez que más cerca he estado de un culto, de esos así ya peligrosos.

Mi jefa se encargó de aislar al equipo del resto de la empresa. Como era una empresa que también hacía desarrollo de software, el código de vestimenta era más bien relajado, pues mi jefa nos decía – ustedes no son como el resto de esos desarrolladores de medio pelo, ustedes son lo mejor de lo mejor, son la élite de esta empresa, ustedes tienen que vestirse como gente de éxito – y nos hacía ir de terno y corbata. Como ya conté en la primera entrada relacionada con este empleo, yo tenía algunos amigos que no eran del equipo en el que estaba, entonces conmigo no tuvo tanto efecto esa vaina de tratar de que no me lleve con el resto de la empresa, más bien como conté igual en la entrada anterior, pude conocer a una persona que resultó ser crucial para mi vida. Además yo no sentía de ninguna forma que era especial, no había hecho nada, participé de un proyecto por dos meses donde básicamente fui el documentador del grupo y me estaba preparando dizque para el proyecto más grande de la vida, pero los meses pasaban y no llegaba el proyecto, y no había puesto a prueba aún nada de lo que había aprendido. Es más cuando mi jefa decía ese tipo de cosas, me sentía pésimo porque en mi mente el resto de mis compañeros de equipo tenían ya full experiencia y yo era un don nadie.

Esto fue avanzando y avanzando hasta que llegó un día en que mi jefa nos invitó a almorzar. Unos días antes de eso yo había tenido una conversación con ella sobre lo de mi sueldo, que ya quería saber cuándo iba a dejar de estar a prueba, una vez más me dijo que ella estaba atada de manos porque no le aprobaban mi «aumento» porque el proyecto este dichoso que no empezaba no permitía que así sea, para ese momento yo ya estaba aproximadamente unos 6 meses en la empresa. Pero bueno, nos invitó a almorzar. Todos estaban medio misteriosos, yo lo asocié a que como les había tocado a todos estar últimamente en la oficina y no en proyectos en las oficinas de los clientes, estaban incómodos, de hecho era común que mis compañeros se quejen de que les tocaba estar en las oficinas de la empresa, yo pensé que era por eso. En realidad en el almuerzo me contaron que mi jefa tenía una idea. Quería abrir su propia empresa y en el proyecto estaban ya metidos mis compañeros de equipo y algunas personas más que trabajaban también ahí. Y me contaban para que yo también sea parte del proyecto. Mi memoria me traiciona un poco, según yo en ese momento me dijeron que yo iba a ser un socio de esta nueva empresa, luego resultó que no que no me habían dicho eso pero la verdad no estoy seguro. Estaba perfecto lo de este proyecto, me pareció interesante y de hecho me entusiasmó pensar que yo, el don nadie, iba a poder tener de la noche a la mañana participación en una empresa (algo inimaginable para mí en ese momento de la vida, guambra, 24 años) pero para el final de la charla de lo que tenían planeado la nota se puso sombría. Parte de su plan era que el arranque de esta nueva empresa iba a estar maquiavélicamente definido para que suceda cuando proyectos de la empresa donde estábamos exploten y, entonces, todos salgamos de la compañía y supuestamente los dejemos con la única y triste opción de tener que contratarnos obligados para poder ejecutar proyectos que solamente nosotros podríamos afrontar porque – equipo de élite pues – y claro eso me cayó mal, super desleal con la empresa actual, la empresa que no me pagaba lo que me ofrecieron, que me tenía ahí sentado sin hacer nada concreto esperando por un proyecto que no arrancaba y como estaba medio picado con todo eso, y en medio de la emoción de la gente en ese almuerzo, y ya pues almuerzo rico con bielas y todo, qué podía malir sal. Al final el compromiso de guardar confidencialidad total de lo que se había hablado en el almuerzo – sobretodo tú, Andrés, que eres hecho el que te llevas con el resto de gente que trabaja ahí en la empresa – y lo peor – recuerden que es clave que estemos unidos, como familia, esto solo va a funcionar si todos nos vamos al mismo tiempo para que no tengan más opción que contratarnos para dar esos servicios y ejecutar esos proyectos – ese mismo rato yo debí salir de ahí huyendo, debí decir – oigan, gente de la empresa, estos manes están con un plan medio truculento por ahí – pero no, yo me sentía afectado, se despertó también la ambición de poder tener algo de esta nueva empresa, hice caso omiso de mi voz interior que me decía que esta vaina estaba mal, era desleal, pero yo me sentía traicionado y afectado con lo del sueldo y dije – bueno, al final si el plan va como lo plantearon estos manes, tal vez me puede ir mucho mejor – pero creo que igual ellos vieron en mí la sombra de la duda.

La vida siguió y pasaron aproximadamente unos 2 meses más. Los planes de esta nueva empresa seguían y yo seguía en la misma posición hasta que el mentado proyecto arrancó. Pero creo que llegaron a darse unas 2 semanas de servicios y esta vaina de la nueva empresa explotó. De alguna forma la gente de la empresa donde estábamos trabajando se enteró de la huevada, a mí me dijeron que incluso lo que habían hecho era entrar a las cuentas de correo de los implicados y encontraron pruebas de lo que estaba pasando, habían conversaciones donde se planeaba la forma cómo todo el equipo se iba a salir para que les toque contratar a la nueva empresa para esos proyectos (al parecer habían usado el tiempo y los recursos de la empresa para hacer estas reuniones y llevar estas conversaciones con el correo institucional, esto ya es una elucubración de mi parte, yo no estaba tan metido en el proyecto de la nueva empresa como pensé en algún momento). Al momento de que todo esto se precipitó nos llamaron a todos a la oficina, íbamos a tener una reunión con todos los gerentes y socios principales. Querían llevar a cabo más indagaciones para saber qué rayos estaba pasando realmente y hasta qué punto estábamos involucrados. Querían tener reuniones con cada uno por separado, pero creo que todos pensaron que yo era un eslabón débil y dijeron – no, somos un equipo, una familia, y nos vamos a entrar a defender entre todos, solo vamos a aceptar una reunión con todos en conjunto – y así fue.

Mis recuerdos de esa reunión son medio borrosos. Uno de los socios principales se hizo amigo mío en el tiempo en que estuve en la oficina y también por el paseo de integración. Me acuerdo que él me veía con una cara de odio tan grande, y dijo algo así como – Nosotros confiábamos en ustedes, incluso a algunos les llamábamos amigos – o sea ese les llamábamos era solamente a mí. Nos dijeron un montón de cosas y que cómo no van a tomar represalias si descubrieron esta conducta desleal, y mis compañeros estaban super confiados y sabían qué decir y todo. Nos dijeron que ya no podíamos negar nada, que todo estaba claro y que tenían todas las pruebas para echarnos, recuerdo claramente que me dieron la palabra, yo les dije – no hay nada que pueda decirles que les haga cambiar de parecer con respecto a esto, ustedes ya saben todo lo que creen saber, es inútil argumentar algo más. Además para mí lo que fue desleal, es que no hayan cumplido ni con lo básico hacia mí, pagarme el sueldo que me habían ofrecido – yo estaba ya harto de estar en esa reunión y dije todo eso con sorna, con rabia. El dueño de la empresa me dijo – sabes quién decidía cuánto ganaban ustedes, ella (mi jefa), yo solamente firmo los cheques, y eso les recuerdo, no es ella quien les paga, soy yo, no entiendo por qué tienen tanta lealtad hacia ella – y cuando escuché eso se me cayó todo al piso, pero era demasiado tarde, ya no había retorno. Nos dieron la opción de quedarnos, pero yo ya no podía quedarme ahí, sea lo que sea que pasase toda esta situación habría creado un antes y un después para mí en esa compañía y yo ya no hubiera podido estar cómodo ahí. Decidí irme, pero creo que no tenía alternativa.

Pero como este post indica en su título, y estoy hablando de lo malo me guardé lo peor para el final. Para ese momento yo había empezado a salir con la chica que conocí en el paseo de integración de la compañía. Llevábamos juntos un par de semanas y nos iba de lujo, de hecho nadie de la compañía sabía que estábamos juntos. De alguna forma se llegó a saber y se filtró que ella estaba conmigo, una de las manzanas podridas desleales que habían estado en contubernio para afectar a la empresa.No sabemos quién fue con el chisme de que estábamos juntos, pero los de la empresa estaban tan paranoicos luego de que se enteraron de que esta situación estaba sucediendo que cuando se enteraron que ella era mi novia también la despidieron. Y luego peor aún, la volvieron a llamar diciendo que habían recapacitado, que hicieron mal en echarla, pero que podía tener de vuelta su trabajo con una condición – Tienes que terminar con el Andrés, no podemos permitir que tú seas un potencial punto de fuga de información, debes cortar tu relación con él – ella me eligió a mí. Cachan qué nivel de intromisión pueden llegar a tener las empresas, poniendo condiciones de índole personal a lo laboral, con el tiempo he llegado a entender sus razones, pero igual me pareció y me sigue pareciendo super bajo lo que le hicieron a ella, tal vez tenían motivos para sospechar, pero la forma cómo hicieron las cosas dejó mucho qué desear. Afectarla a ella por una decisión mía fue lo que peor me hizo sentir de toda esta tonta situación.

En fin, todo esto ha formado parte de la historia ya no solo mía, por si no han cachado la chica de la que hablo, en ese entonces mi novia, luego se convertiría en mi socia, en mi esposa, en la madre de mi hija, en mi compañera de vida. Esos acontecimientos fueron forjando nuestra relación que a pesar de estupideces como esa nunca se vio vulnerada, eso es lo mejor que saco de toda esta experiencia, ella.

El trabajo ideal no existe, o al menos para mí no existió, y este en especial concluyó así, abruptamente. La nueva empresa de mi jefa se creó. No fue contratada para dar los servicios en esos proyectos. Por cómo estaba todo en ese momento yo acepté una oferta de trabajo que me hicieron para unirme a esa compañía [sí, como empleado, qué socio ni qué nada (realmente dudo o creo que la memoria me traiciona y en verdad nunca me ofrecieron ser socio)] pero claro esa historia será la próxima de esta serie.

Faltan todavía algunos golpes más que vendrán en la vida para que llegue al momento en que dije – hasta aquí panas, voy a empezar a hacer las cosas a mi manera – pero ya estamos a un trabajo turro de llegar a ese momento.

YouTube: ShaunTrack

Cuando llegas a ver algún video de apreciación o crítica musical, muy seguramente el algoritmo de YouTube te va a terminar sugiriendo el canal de ShaunTrack (Shaun para los amigos). Pero si por si acaso no han llegado a recibir esta sugerencia, los videos de deconstrucción y análisis musical que tiene este man son buenísimos. Se me hace super interesante poder analizar a ese nivel las canciones que presenta y es super divertido ver la capacidad y sensibilidad musical que tiene Shaun para explicar y acompañar con música en vivo los temas que va analizando. Un par de videos de muestra… es difícil elegir uno como para decir este es el mejor.

Sin amigos

Este post originalmente iba a ser una triste y amarga narración de cómo cuando me quedé chiro por líos de la empresa y básicamente no tenía centavo para salir a hacer nada, me quedé misteriosamente sin amigos. E iba a hablar de lo turro que fue porque me di cuenta de todo el tiempo que había perdido cultivando amistades sin valor y cómo uno debería ser más selectivo con los panas, pero ya solo de escribir eso así rapidito en este párrafo inicial ya me cayó al huevo.

En lugar de hacer esa nota triste y llorona que se me había ocurrido originalmente más bien he decidido hacer lo contrario (aunque mantenga el título) y hablar de lo bacán que fueron todos los amigos que sí se quedaron.

Entonces, este más bien es un post de apreciación a todos los que aún me llaman, los que no dejaron de escribirme aunque yo estaba hasta ocultándome a veces, medio avergonzado por mi situación, sin mucho ánimo de contar mis tristezas, los que no se dieron por vencidos, los que estuvieron y están.

Es un post de apreciación para los que se esforzaron por estar, que llegaron a extremos inimaginables por ayudarme, a los que no permitieron que decayera, que no permitieron que me detuviera.

Les agradezco y de hecho yo sé que muchos de ellos son, justamente, los que se van a dar el tiempo de leer esto, y como siempre están pendientes y como siempre me dicen que les gusta lo que estoy contando aquí, quería aprovechar este post y su idea original, agarrar ese pretexto y en vez de recordar ingratamente a gente del pasado, quería agradecer a mi gente del presente, gracias de verdad, ahora quiero ser yo quien se esfuerce por ustedes porque sin duda quiero seguir a su lado en mi futuro.

Gracias. Eso nada más.

Las empresas no son familias

Hay un montón de empresas que en sus enunciados de misión, visión o en las descripciones de ¿Quiénes somos? en sus sitios web dicen algo como – Somos una familia … Bla bla bla – y creo que eso está mal.

Las empresas no son familias.

Este tipo de enunciado me parece un chantaje emocional, algo que eventualmente se usará para decir – somos familia, deberíamos esforzarte más, deberías trabajar fuera de horario, deberías dar más, porque somos una familia y uno por la familia lo da todo, sin esperar nada a cambio – para mí, en mi experiencia personal, cuando alguien quiere implantar ese pensamiento en el ambiente laboral es una mala señal. A veces pareciera que esperan que al decir que en la empresa son dizque una familia se olviden de la familia verdadera, mucha gente termina sacrificando su estabilidad familiar por su estabilidad laboral, círculo vicioso.

Las empresas no son familias.

Decir – Somos una familia – no va a resolver ni facilitar la resolución de los problemas que existen en la organización, no se puede cubrir fallas de la cultura organizacional y errores de liderazgo con cursilería barata y frases motivacionales.

Las empresas no son familias.

Claro que alguna vez en la vida, tal vez en una reunión informal, luego de una par de bielas, un gerente o propietario conmovido pueda decir a su gente – ustedes son como mi familia – para luego estar el lunes de nuevo en el trajín diario tratando a todos como normalmente, decir son como mi familia tampoco es garantía de algo bueno, ¿cómo tratará esa persona a su familia?

Las empresas no son familias.

Ni las empresas familiares deberían llevar al ámbito empresarial los lazos familiares dejando que incidan e influyan en las decisiones y acciones que se van a tomar. De hecho la clave para una empresa familiar va a ser lograr separar lo más posible lo familiar y lo empresarial, no por ser familia van a dejar de respetar la jerarquía y responsabilidades de cada quién, e idealmente no por ser familia se va a ser indulgente o peor se va a pasar por encima o perjudicar a otras personas que trabajan ahí pero no son familiares.

Las empresas no son familias.

Y aunque en casos excepcionales de hecho se puede crear una relación muy íntima y cercana entre compañeros de trabajo, una relación que efectivamente se acerque a algo como una familia,es precisamente en esos ambientes en donde la gente se rehúsa a decir que son familia. Las empresas que dicen que son una familia a los cuatro vientos suelen estar presumiendo de lo que carecen.

Las empresas no son familias.

Y si ya se va a caer en ese jueguito bobo de hacerse llamar familias por lo menos que digan algo un poco más sincero y digan que son como una familia disfuncional y llena de problemas de esas en las que nadie se lleva bien y todo se mueve por intereses y conveniencia, de esas familias que son como empresas con pobre cultura organizacional.

Las empresas no son familias.

Quise escribir esto una y mil veces porque en un próximo post voy a hablar de una experiencia que tuve en una situación donde se manejaba ese argumento de somos familia, y so pretexto de eso pasó tontera y media. Entonces claro, tengo una fuerte animadversión contra ese tipo de situaciones, y como no está por demás quiero concluir diciendo:

Las empresas no son familias.

Cada trabajo tiene su enseñanza: Consultor Técnico

Esta oportunidad de trabajo me apareció así como mandada a hacer en el momento en que más despecho tenía de mi trabajo donde estaba tercerizado para un proyecto de outsourcing (maravilla esa cadena de costos donde al final de la escalera estaba yo trabajando), de ese trabajo ya hablé hace unos meses. Como en todos mis trabajos previos un amigo de la universidad me llamó y me dijo – Loco, no te quieres venir a trabajar acá donde estoy trabajando, está bueno y justo están buscando alguien que sepa lo que tú sabes – lo que yo sabía era lo que me habían enseñado cuando estaba fungiendo de pasante para la corporación (de ese igual ya hablé hace tiempo, de hecho hablé dos veces) y claro era como que la continuación del proyecto que se me había truncado cuando las personas que me auspiciaban salieron de la organización. Eso sumado a que ya estaba degradado en el proyecto de outsourcing (o yo lo percibía así), sumado también a que era una empresa en la que me interesaba trabajar porque muchos amigos míos ya estaban trabajando ahí, sumado a que me iban a pagar el doble de lo que ganaba de tercerizado, sumado a que me ofrecieron un montón de beneficios. En fin, solo quiero dejar super claro que en ese momento era el trabajo ideal para mí, ataba un montón de cabos y parecía la conclusión lógica de todo lo que había vivido laboralmente hasta ese momento.

Entonces básicamente era mi trabajo ideal. Es el trabajo en que menos tiempo estuve, más o menos unos 8 meses. Así como fue una de mis mejores experiencias y le guardo cariño por motivos que ya voy a contar, también fue una de mis peores experiencias, de este trabajo es del único lugar del que he salido mal, se puede decir que me despidieron pero en realidad fue un asunto muy extraño, digamos que renuncié porque no me quedó otra alternativa o al menos yo creí en ese momento que no me quedaba otra alternativa.

Pero empiezo mejor por lo primero. Desde las entrevistas ya fue algo bastante anecdótico. Primero, entrevista con el que iba a ser algo así como mi jefe directo, el líder del equipo. Un man de exactamente mi edad haciéndome preguntas como – ¿Cómo se ve en 5 años? – o – ¿Cuál es su objetivo en la vida? – y yo de buenito contestando las preguntas con aplomo y falsa elocuencia. Entre otras cosas le dije – me gustaría estar en un trabajo donde pueda aprender mucho y luego pueda compartir ese conocimiento y pueda duplicarme entregando mi conocimiento a más gente – y el man con dejo sarcástico – Pero entonces qué hace aquí si usted quiere ser profesor – y yo, cantinfleando – o sea sí puede ser que algún día dé clases, pero para eso primero debo aprender algo que pueda enseñar – luego el pana vio que tenía el par de cursos al que me habían mandado en la corporación y no se dijo más, justo necesitaban a alguien que vaya a aprender lo que yo sabía y, bueno, yo ya sabía [o creía que sabía (resulta que no sabía tanto al final) pero eso es otra historia] y claro ya eso hizo que la entrevista se ponga cuesta abajo. Luego, entrevista con la jefa y que resulta que justo le conocía a un familiar mío y a una de mis referencias personales y como que todo cuadraba porque venía con esas recomendaciones y justo tenía el conocimiento que buscaban y claro la oferta económica era el doble de plata que lo que ganaba en el trabajo en el que estaba y había la posibilidad de viajar y había la posibilidad de seguir cursos y había la posibilidad de hacer carrera y justo también estaban mis amigos trabajando ahí y listo. Salí de esa entrevista aceptando el trabajo y no podía creer que me estuviera pasando. Sentí que me merecía un premio por ese golpe de suerte y fui a comer un arroz marinero con patacones en un restaurante para celebrar, después de todo el siguiente mes iba a estar nadando en plata. Me acuerdo de esto y me da una sensación super linda de lo emocionado que estaba, tenía miedo también porque la oportunidad se escuchaba tan abismalmente grande que estaba con la duda de si podía lograrlo pero estaba emocionado, feliz, comiendo mis patacones.

En fin, renuncié para irme al nuevo trabajo. La gente del proyecto de outsourcing se apenó por mi partida, me dijeron que hubiera esperado poder cumplir mejor mis expectativas que si quería quedarme un par de meses más me devolvían mi puesto, pero yo ya estaba comprado, o sería vendido, porque sin saberlo había vendido mi alma al diablo. Me hicieron una despedida y todo, super bien, super bien.

(Chuta, este post se va a hacer largo. Paradójicamente el trabajo menos duradero es el que más da para hablar).

Y empecé, trataba de comprender cómo iba a hacer todo lo que se suponía que debía hacer tomando en cuenta que no lo había hecho antes, una cosa es un curso y otra es ya poner en práctica el conocimiento, tenía una gravísima sensación de no estar a la altura, cómo iba a hacer para llenar esa posición que me habían pintado tan grande, qué iba a hacer cuando cumplan la promesa de enviarme a cursos y proyectos en otros países. Bueno lo primero es lo primero, me habían asignado a un proyecto y no hubo tiempo de detenerme a pensar, llegué a las oficinas y luego de una breve, brevísima inducción me enviaron a las oficinas del cliente. El resto del equipo estaba ahí, incluido el man al que iba a reemplazar [así había sido (viendo en retrospectiva creo que este man estaba huyendo realmente)] me hizo una breve inducción de lo que estaba haciendo y luego de un par de días ya me quedé ahí improvisando, realmente no habían actividades específicas qué hacer en esa primera semana. Me puse a leer unos manuales porque más allá de ejecutar las tareas de configuración de una herramienta de monitoreo de redes realmente debía aprender sobre una herramienta de gestión de identidades.

Todo iba bien hasta que realmente tuve que empezar a configurar, fue la primera vez que trabajaba de lleno con un servidor Linux, más allá de las breves prácticas de la universidad, mi experiencia previa había sido principalmente en ambientes Windows, pero el problema real era que la herramienta no hacía lo que el vendedor le había dicho al cliente, yo hice la configuración según lo que aprendí en el curso que seguí cuando fui pasante y simplemente la herramienta no daba más. Lo peor fue que luego de dos semanas de haber estado en el nuevo empleo tuve que dar una capacitación de cómo usar la herramienta que no hacía lo que el cliente quería. Fue un sábado por la mañana, yo en frente de un grupo como de 15 personas que no estaban nada conformes con lo que veían. Interesante experiencia, luego de una hora de estar explicando lo poco que podía mostrarles (no era el más calificado en ese momento para dar esa capacitación) el que iba a ser el encargado de la herramienta me interrumpió y dijo – esto no está yendo a ningún lado, creo que vamos a cortar esta charla, la herramienta no hace lo que queremos, gracias por lo que has hecho pero no estamos conformes – y yo, bueno yo realmente no sabía qué hacer, es la primera vez que tuve que afrontar algo así. Me quedé ahí sentado un rato luego de que la gente se fue, probando una y otra vez los comandos de la herramienta y viendo como hacía exactamente lo que debía hacer pero no hacía lo que querían que haga. En un giro afortunado apareció otra herramienta que iba a hacer lo que el cliente quería, y por esas cosas de la vida y los acuerdos que hicieron entre los administradores y los vendedores ya no era necesario utilizar esa solución. En resumen luego del mal rato, ese dejó de ser mi problema.

Luego del inicio accidentado y algo lento empecé a coger ritmo, estaba apoyando a los demás con sus actividades, me empecé a llevar mejor con la gente del equipo, el chasco de la capacitación fallida de la herramienta de monitoreo de red quedó atrás rápidamente y más bien sirvió para ganar la confianza de los demás. Era como que todos sabían muy en el fondo cuál era la realidad de esa herramienta y solo necesitaban alguien que dé la cara, y ya ven, ahí estuve yo poniendo mi carota.

La vida fue buena, en ese proyecto nos trataban bien, tenía vouchers para movilizarme en taxi a la casa (después me enteré que esto era problemático, había un gasto brutal por mal uso de esos vouchers, los usábamos para todas las movilizaciones y debían ser usados solo en casos excepcionales), tuvimos un par de jornadas extenuantes para entregar algunos hitos del proyecto, pero era fresco, pedíamos pizza, trabajábamos de largo, me fui llevando mejor con la gente, se dieron cuenta que tenía predisposición para redactar y me pusieron a generar documentos, yo hacía todo lo que fuera necesario para ayudar. Pasé como tres o cuatro meses en ese proyecto hasta que se cerró.

Luego regresé a las oficinas. En ese momento mi trabajo fue crear ambientes de prueba para poder aprender sobre la herramienta de gestión de identidades que debía implementar en un proyecto futuro, y ese fue el periodo que más disfruté en este empleo.

(Como dato previo e importante, la empresa nos llevó a todos los empleados a un paseo de integración a Esmeraldas, en ese paseo de integración me hice amigo de mucha gente y conocí a una chica).

Ese tiempo que estuve en las oficinas de la empresa fue de lo mejor. Como ya conocía a mucha gente pasábamos super bacán, se trabajaba y se gozaba. Almorzábamos, nos íbamos a las bielas, pasé super bien. Luego llegó el momento de ir al siguiente proyecto. Y ahí todo empezó a ir cuesta abajo, pero solamente en lo laboral. En lo personal no podía estar mejor, ese tiempo pude conocer mejor a esa chica que conocí en el paseo, de hecho ahora que escribo este artículo ella está aquí junto a mí, está jugando con nuestra hija, pero esa es otra historia, que espero poder contar en otro momento.

Tras bambalinas, mientras pasaba todo lo que cuento se estaba fraguando una historia media turra, media turbia, me iba a ver vinculado en un relajo que iba a provocar mi salida estrepitosa e iba a dar por terminado mi periplo en esa empresa. Pero más bien voy a hablar de todo lo negativo en otro post.

Este trabajo me enseñó que una de mis fortalezas es poder aprender rápido, que mi destreza para redactar documentos era apreciada, que en muchos casos las empresas venden proyectos sin tener a nadie que conozca cómo ejecutar esos servicios y van aprendiendo sobre la marcha, al cliente le venden que básicamente como pudieron hacer un tipo de proyecto también van a poder hacer otro tipo de proyecto, tal vez es hasta desleal, principalmente porque al vender el discurso es – tenemos a la gente más experimentada – pero es una práctica super común. Como empleado te dicen que es cuestión de actitud, de arrimar el hombro, de ir a hacer y lograrlo de una u otra forma, que confían en ti, que eres el elegido, que te pongas la camiseta y finjas saber hasta que aprendas, no será lo ideal, pero como persona este trabajo me enseñó que yo podía lograrlo, que podía ingeniarme maneras de cumplir con lo que se requería. Sea como sea, este empleo fue el inicio de un tobogán de circunstancias que dará como resultado que al final funde mi propia firma.

Tengo los mejores recuerdos de esa época, pero también hay un montón de cosas malas que pasaron y eso más bien lo contaré en una próxima entrega.

Podcast: Business Wars

Si hubo un podcast que me enganchó y de alguna forma me hizo entender lo chévere de los podcasts fue este, Business Wars. Es una producción bacán sobre los enfrentamientos entre empresas que tranquilamente dan para armar una película por todas las cosas que han pasado.

Mención especial para la primera serie que habla sobre el enfrentamiento entre Netflix y Blockbuster, que luego se convierte en Netflix vs HBO.

ENCORE: Beyond Meat vs Impossible Burger | Flame Broiled | 2 Business Wars

It’s 2016 and both Pat Brown’s Impossible Foods and Ethan Brown’s Beyond Meat are cooking up plant-based burgers for mass consumption. Ethan tries to woo Whole Foods executives to carry his Beyond Burger in their stores from coast-to-coast. Pat’s taking a different route. He’s asking celebrity chefs to put his Impossible Burger — a plant-based meat that bleeds — on their menus. Soon enough, fake meat gets truly famous. But as Beyond Meat tries to cash in on Wall Street and as Impossible Foods gets its patties into Burger King, meat-raising ranchers in America’s heartland are on the attack. Be the first to know about Wondery’s newest podcasts, curated recommendations, and more! Sign up now at https://wondery.fm/wonderynewsletterListen to Business Wars on the Wondery App or wherever you get your podcasts. Experience all episodes ad-free and be the first to binge the newest season. Unlock exclusive early access by joining Wondery+ in the Wondery App or on Apple Podcasts. Start your free trial today by visiting wondery.com/links/business-wars/ now.See Privacy Policy at https://art19.com/privacy and California Privacy Notice at https://art19.com/privacy#do-not-sell-my-info.
  1. ENCORE: Beyond Meat vs Impossible Burger | Flame Broiled | 2
  2. ENCORE: Beyond Meat vs Impossible Burger | Pressure Cooker | 1
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Si no fueras el dueño, ¿te contratarías?

Este post y la idea detrás de este post es algo que no me ha abandonado desde el inicio de mi empresa. Originalmente había escrito lo siguiente en diciembre de 2013:

«Cuando siento que no estoy siendo productivo me hago esta pregunta.

Es necesario ser crítico con las actividades que se desempeñan día a día. La reflexión que hago normalmente es que si he podido continuar con mi proyecto de empresa y continúa vivo luego de estos años es porque algo estoy haciendo bien, sin embargo siempre me queda la espina de si pude haberlo hecho mejor, qué es lo que puedo mejorar para que todo sea aún mejor.

El problema es que esto se puede volver un tanto obsesivo. Estar pensando siempre en todo momento si estoy dando lo mejor y cuestionarme si en vez de estar descansando, por ejemplo, podría estar haciendo algo más por la empresa.

Esta pregunta me ayuda a enfocarme en la realidad. A desconectar un poco mi condición de propietario de la condición de colaborador de la empresa. Me impulsa a evaluar lo que hago y saber que si no hago las cosas bien vamos a tener problemas y ya no soy solo yo el que saldría afectado sino todos los que hoy por hoy dependen de la empresa. Me ayuda a ser crítico y hacer una autoevaluación. De esta forma he aprendido a sobrellevar la presión y a ganar confianza.«

Sigo creyendo lo que había escrito hace casi 7 años. Pero también me resulta un tanto extraño leerme, es un ejercicio interesante el leerse, más cuando ha pasado ya tanto tiempo, en el texto del post del pasado percibo el momento en que lo escribí, percibo todo lo diferente que yo era en ese momento, aunque sigo creyendo en lo que había escrito. Es lo chévere de dejar las cosas por escrito, resulta un buen ejercicio, dejando salir las ideas y evaluando lo que se ha mantenido y lo que ha cambiado.

Hoy quiero ampliar la idea un poco, no solamente diciendo si me contrataría o no. Quiero pensar qué tal resulto como compañero, si no fuera el dueño ¿me gustaría trabajar conmigo? ¿soy un buen colaborador? ¿apoyo a la gente que me necesita? Quiero creer que sí, pero es algo que no quiero perder de vista, es necesario repensar el rol de los jefes en las empresas, que la cultura de la organización incluya pautas claras de cómo debe ser la relación entre las personas que jeráquicamente tienen un mayor rango en la organización y los que están bajo su supervisión.

En estas épocas de trabajo remoto forzoso me he enterado de muchos exhabruptos de parte de jefes hacia su equipo de trabajo, abusos y peticiones extraodinarias so pretexto de que la gente está trabajando fuera de la oficina. Si eres el jefe, ¿te gustaría trabajar para ti? ese correo que enviaste a las 10 de la noche con caracter de urgente, ¿realmente era necesario? ¿qué pensarías y qué sentirías si tu jefe te trata como tú tratas a tu gente? Muchos se llenan la boca y andan compartiendo en sus redes sociales frases motivadoras y artículos de cómo mejorar el ambiente laboral, ¿realmente lo crees? ¿realmente te preocupa tu gente, como seres humanos, como personas que tienen necesidades?

En verdad pensar de esta forma también me ha servido para tratar con mi gente y con mis clientes, aplicando la misma fórmula, si yo fuera el cliente, ¿realmente estaría satisfecho con el trabajo que estoy entregando? ¿mis servicios realmente están cubriendo sus necesidades? ¿qué haría diferente si el afectado por el servicio sería yo?

Ponernos en el lugar del otro es algo que nos falta como seres humanos, no me quiero poner de ejemplo de nada, pero quiero creer que al menos tener en mente esto, y tenerlo en mente durante tantos años (me asombra que el post original lo publiqué ya hace 7 años), es un buen primer paso para mejorar.

YouTube: Te lo resumo

Estos miniposts no son para descubrir el agua tibia, creo que si alguien se ha medio asomado por YouTube de ley le deben haber recomendado algún video del canal de Jorge Pinarello, Te lo resumo, uno de los canales más vistos por toda Latinoamérica unida.

Si bien los resúmenes son a lo bestia y super cague de risa acá quiero dejar un trio de videos que no son precisamente resúmenes sino una muestra de lo excelente que es el contenido de este man, unos análisis divertidos y super interesantes

Lo políticamente correcto en el cine.
Adam Sandler tiene unas películas buenazas y otras malazas pero con furia.
Seinfeld es mejor que Friends. Acabo de darme cuenta que hay un typo en el título.
Concuerdo en que no se debe cancelar así como así… es mejor notar qué estaba mal, recordarlo, reprocharlo.