Hace unos años (un poquito más de 5 años) mi empresa quedó como proveedora incumplida con el estado. Fueron una serie de eventos que viendo en retrospectiva son hasta tontos los que produjeron esa situación, pero principalmente fue mi excesiva confianza en que todo al final se puede solucionar, pero esa vez lo que encontré al final fue solo mala fe y desidia… pero en realidad esa es otra historia que quiero contar con más detalle acá y cronológicamente en lo que he escrito aún ni se funda la empresa, pero quería escribir este post porque me acordé de dos cosas específicas que me reviraron el hígado y más bien quiero aprovechar eso para contarlo por aquí y de alguna forma exorcizarme de esas estupideces. (Pero como en este tiempo han pasado muchas cosas que contar con respecto a esto, no creo que sea el único post que haga sobre esto)
La primera es administrativa, por así decirlo. Sí saben que cuando vas a ofrecer tus servicios a otras empresas, muchas de ellas tienen procesos de calificación como proveedor, es algo típico y que debes realizar para poder hacer negocios con esas organizaciones. Cuando la empresa quedó inhabilitada para poder venderle al estado lo que hicimos fue volcar los esfuerzos para ir al sector privado y basar nuestra operación ahí. Todo bien hasta que en las calificaciones como proveedores apareció como factor si estábamos como proveedores incumplidos con el estado, eso empezó a minar también nuestros esfuerzos en ese sector. Entiendo que debido a ese problema con el sector público se pueda tomar en consideración algún nivel de riesgo, pero que eso bloquee tu participación también en el sector privado es fulminante. Me parece injusto pues deberían ser cosas que se analicen con mayor profundidad, pero en resumen es algo que no te dicen: cuando te declaran como proveedor incumplido con el estado, también te va a traer problemas para trabajar en el sector privado.
La segunda es una simple y llana estupidez y es el auténtico «se escuchan huevadas en esta vida» porque en verdad es una de las cosas más malditas que me han dicho. Resulta que en esa época en que nos emproblemamos con ese proyecto estábamos en conversaciones para aliarnos con una empresa con la que habíamos trabajado en algunos proyectos en conjunto. En lo personal yo apreciaba mucho a los accionistas de esa empresa, me hacía hasta ilusión el poder tener un acuerdo de trabajo con ellos, pensé que iba a aprender mucho con eso porque ellos ya tenían muchísimos años en el mercado, pensé que iba a ser la situación ideal que había esperado, que había encontrado mentores que me apoyarían para poder crecer de forma más sostenida y mejorar la situación de todos en mi empresa. Tuvimos N reuniones (donde N > 20) hablando de objetivos, de puntos donde podíamos apoyarnos, en reuniones un tanto más inútiles se las dieron hasta de coaches y empezaron a preguntarnos por nuestros sueños y cosas así que no me cuadraban tanto (pero en mi interior pensaba que eso era lo de menos, ellos sabían más que yo, ellos podían ayudarme, aguantarme un poco de verborrea no era un precio tan alto) fue un periodo de un par de meses de reuniones y conversaciones y acuerdos, en medio de todo eso pasó toda la huevada de proveedores incumplidos. Luego de todos esos meses, luego de tanta reunión tonta, luego de muchas cosas que en ese momento decidí dejar pasar pero que fueron claras muestras de desaires y que debieron despertar alarmas para ni en sueños llegar a un acuerdo con ellos (pero no, yo estaba cegado un poco pensando en que una alianza como esa iba a hacer que el camino sea más fácil), luego de aguantar tanta cosa (porque lo de proveedores incumplidos fue un infiernillo de grueso calibre) y encima aguantar todo ese proceso de la super mega alianza a la que íbamos a llegar, cuando se dio lo de proveedores incumplidos, estos manes nos dijeron – chuta, claro, es que con ese problema en el que están ya no nos conviene tanto aliarnos – y como estábamos desesperados les preguntamos les pedimos consejo y nos dijeron – chuta, así es pues, difícil es tener una empresa, claro, duro es – y el más osado de ellos, o tal vez el más sincero – lo que pasa es que ya no nos sirven, nosotros queríamos aliarnos con ustedes para que se presenten en clientes donde no podemos por acuerdos de exclusividad que tenemos con unos clientes y sobretodo para amarrar pujas en procesos de contratación, ahí haciéndonos el uno dos, ustedes ganaban una, nosotros otra y nos repartíamos las ganancias, pero ahora ya no van a poder – y luego una frase que odio con el alma y que cada vez que alguien me la dice me roba algo de esperanza – para qué vamos a dejar plata sobre la mesa, si podríamos mejor repartirnos – (he escuchado eso demasiadas veces), luego de tanta huevada esa alianza nunca se dio, al día de hoy agradezco que no se haya dado, agradezco que no haya entrado en esa maquinaria mafiosa a la que me querían integrar. Es una lástima pero hay una gran cantidad de empresas que se manejan de esa manera, muchos de los que aparecen como líderes de opinión, empresarios exitosos, ejemplos de superación y cualquier otro calificativo, visionarios, innovadores, emprendedores seriales, como quiera que se pongan en LinkedIn, no son más que una pantalla, la corrupción no solo está en el ámbito político aquí en Ecuador, es algo que nos va minando en todas las áreas, en todas las actividades y acciones que puedan imaginar y es muy duro luchar contra eso, es duro darte cuenta que, a veces, ya ni te percatas que tú también has caído en eso pero ya parece lo normal.



