(Demasiados) Cambios en la vida, cambios en el blog

Pandemia, ser padre, nuevas obligaciones, cambios laborales, trabajo remoto permanente, inestabilidad en el país, el mundo implosionando. Esta época ha sido como un torrente de acontecimientos imparable que me ha llevado sin pausa entre la última publicación que hice y esta.

De alguna forma es un reflejo de todo lo que ha pasado, ha pasado tanto que no he tenido tiempo ni ganas de sentarme a escribir, ha pasado tanto que se me hace extraño estar escribiendo esto.

Pero siento que la situación va cambiando, hoy fue un día en que pude reflexionar sobre lo que ha sucedido y me vino ese repentino deseo de escribir nuevamente. Fue como si se hubiera bajado la velocidad de todo, como si hubiera llegado a un lugar (aunque no me he movido) y ya es tiempo de retomar lo que dejé en pausa.

Espero (como siempre que escribo este tipo de posts) que pueda escribir de forma más regular. Mantendré las secciones que ya existían, en la parte de posts personales iré compartiendo algo de prosa y poesía que he escrito, seguiré contando la historia de la empresa, seguiré reflexionando sobre el trabajo (sobretodo sobre el trabajo remoto) seguiré intercalando todo con miniposts.

En resumen, esta publicación es más como un pretexto para retomar, no van a haber tantos cambios en el blog, tal vez el cambio en este punto sea que voy a reactivarlo, y ya pues, es el cambio necesario, tengo unas cuántas decenas de borradores por concretar y ahora siento calma. Es principalmente eso, siento calma y siento que puedo escribir de nuevo.

En estos dos últimos años mucho ha cambiado y siento de nuevo que tengo cosas que contar.

YouTube: Accented Cinema

En este minipost les recomiendo el canal Accented Cinema, donde hablan sobre cine asiático, me gusta mucho la forma cómo van exponiendo y analizando las películas. Llegué a este canal por un video sobre Jackie Chan y me quedé enganchado. Les comparto un par de videos para que le den un chance, el de Jackie Chan y otro sobre Parasite que me hizo entender por qué esa película me gustó.

Podcast: AndOyendo — Reflexiones de trabajo remoto

En esta ocasión en AndOyendo hablo sobre trabajo remoto. En general es la lectura de un post que publiqué hace un año aproximadamente cuando recién nos estábamos haciendo a la idea de la existencia de la pandemia y muchos se vieron obligados a entrar en esta modalidad de trabajo.

En próximas entregas del podcast seguiré hablando sobre este tema que me parece muy interesante, sigue más vigente que nunca y sobre el que hay mucho aún por decir y experimentar.

Les dejo el enlace al capítulo 4 de AndoOyendo.

https://anchor.fm/andoyendo/embed/episodes/4-Reflexiones-de-trabajo-remoto-e131f8k

23: Conduciendo 8: Ser indulgente con uno mismo AndOyendo

A veces nos tiramos a matar con los objetivos que nos ponemos en la vida y luego nos frustramos porque no lo conseguimos y pensamos que estamos fallando en algo (o en todo) y nos rompemos la cabeza (y el alma) pensando que debemos ser más productivos y olvidamos que también hay la opción de ser un poco benevolentes con nosotros y postergar y ser flexibles y lograr las cosas. En este episodio hablo sobre esto. This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit andrescontilde.substack.com
  1. 23: Conduciendo 8: Ser indulgente con uno mismo
  2. 22: Conduciendo 7: Reclamar la ciudad
  3. 21: Conduciendo 6: Trabajo remoto (asíncrono)
  4. 20: Conduciendo 5: Apariencias
  5. 19: Conduciendo 4: Trámites (y) ridículos

Recuerdo Reloco: Visita de ventas

En la entrada anterior ya les conté un poco de lo mal que nos fue al inicio. Con la salida del socio que se iba a dedicar a las ventas tuvimos que improvisar y como buenas personas de sistemas pensamos que iba a ser sencillo empezar a hacer la gestión comercial… y claro no lo era.

En ese momento sí fue un choque con la realidad. No sabíamos ni qué hacíamos exactamente, no teníamos una cartera de clientes, no teníamos experiencia vendiendo (en este momento recordando esto me quedo un poco estupefacto, no sé cómo hicimos todo lo que que hemos hecho hasta ahora) así que empezamos a echar ideas y ver qué podíamos hacer.

Ya les había comentado que nuestros primeros proyectos fueron hacer un par de sitios web, eso fue bueno para arrancar y tener algo de dinero. Pero no había nada seguro. Nos apegamos a la idea inicial y empezamos a analizar productos de código abierto que podríamos aprender a utilizar y a desplegar y entregar servicios, en cierta forma era lo que habíamos hecho ya, pero claro, no teníamos la experiencia. Pero bueno creo que con lo que conté anteriormente y lo que he escrito en esta entrada hasta el momento ya queda clara la confusión y la incertidumbre que teníamos en ese entonces.

En esas actividades iniciales empezamos a analizar quién dentro de nuestro entorno podría resultar un cliente y nuestros familiares empezaron a correr la voz con sus conocidos. Me imagino que igual todos notaban lo arriesgado que había sido todo. En fin, con este boca en boca que se empezó a armar conseguimos una cita para hacer una visita de ventas que yo considero como la primera… aunque objetivamente no fue la primera, pero bueno.

Llamamos un taxi y nos encaminamos hacia la reunión. Recuerdo que estábamos super nerviosos, tomé la mano de mi novia (por si no han leído las entradas anteriores, mi socia fundadora era mi novia, y hoy por hoy mi esposa… y ya les he de contar más sobre eso) y solo nos faltaba temblar de lo angustiados que estábamos. En realidad ninguno de los dos tenía claro qué íbamos a hacer, a decir, a ofrecer. Habíamos estado en reuniones y habíamos tratado con clientes, pero esta era la primera visita que hacíamos así en frío para ofrecer las soluciones que pensábamos podían dar resultado pero que en realidad desconocíamos.

Ese momento lo tengo grabado en la mente, ese trayecto eterno hasta llegar a la reunión, esa sensación de ¡qué diablos!.

Llegamos y la reunión fue bien dentro de lo que cabe. Creo que nuestra falta de experiencia fue notoria, así como nuestra falta de conocimiento de la solución. Pero no pasó nada más. No sé qué impresión habremos dejado, seguramente no la mejor, pero igual no pasó nada más. Y ese momento, el de la salida de la reunión, también lo tengo grabado en la mente, esa sensación de que igual y sí podríamos tener más reuniones así y tal vez sí podríamos arrancar con la empresa. Luego de todo el estrés del trayecto de ida, el trayecto de regreso fue super tranquilo.

Con el tiempo tuvimos chance de aprender, de entender las cosas, de definir bien bien (o al menos mejor) lo que hacíamos, pero definitivamente vivir esas experiencias, sobreponerse a la incertidumbre y por último también hacerse a la idea de que todo depende de ti y lo de lo que haces o dejas de hacer pesa al final, vivir todo eso es lo emocionante, no siempre bueno, no siempre fácil, pero tampoco siempre malo y siempre difícil. Es un camino que recorrimos con estos pasos iniciales no tan bien calculados, con el tiempo eso se dejó notar, pero sea como sea fuimos lográndolo.

Realmente me emociona recordar estas cosas.

Podcast: AndOyendo — Seguridad de Datos Personales y #QueEstaPasandoConTusDatos con Alejandro Varas

En el episodio de esta semana del podcast he vuelto a publicar una conversación que tuvimos hace algunos meses con Alejandro Varas, acerca de la protección de datos personales y su iniciativa #QueEstaPasandoConTusDatos. Creo que sigue siendo relevante y espero que dé pie para volver a conversar y actualizar algunas de las cosas de las que hablamos.

Les dejo el enlace al podcast a continuación.

23: Conduciendo 8: Ser indulgente con uno mismo AndOyendo

A veces nos tiramos a matar con los objetivos que nos ponemos en la vida y luego nos frustramos porque no lo conseguimos y pensamos que estamos fallando en algo (o en todo) y nos rompemos la cabeza (y el alma) pensando que debemos ser más productivos y olvidamos que también hay la opción de ser un poco benevolentes con nosotros y postergar y ser flexibles y lograr las cosas. En este episodio hablo sobre esto. This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit andrescontilde.substack.com
  1. 23: Conduciendo 8: Ser indulgente con uno mismo
  2. 22: Conduciendo 7: Reclamar la ciudad
  3. 21: Conduciendo 6: Trabajo remoto (asíncrono)
  4. 20: Conduciendo 5: Apariencias
  5. 19: Conduciendo 4: Trámites (y) ridículos

¿Qué dizque hace la empresa?

¿Pueden creer que cuando ya me boté del trabajo y dije – dale creemos entonces la empresa y vamos ahí – aún no sabíamos a qué nos íbamos a dedicar? A veces me pongo a pensar en eso y digo – ¡qué diablos!, ¿cómo hicimos eso? – pero bueno lo hicimos.

Luego de lo que les he venido narrando ya por algún tiempo de mis trabajos previos y de las primeras interacciones con los que serían mis socios en la empresa llegamos al momento de ya empezar. Y no sabíamos qué era exactamente lo que la empresa iba a hacer. Teníamos una idea vaga de los servicios que podíamos entregar, el plan no sonaba tan descabellado. Íbamos a empezar a dar servicios de herramientas de código abierto, habíamos analizado algunas herramientas de CRM, un par de opciones de gestión de proyectos, hasta estábamos viendo opciones de ERP. La cosa debía funcionar así: uno de los socios se dedicaba netamente a las ventas, visitar clientes, encontrar oportunidades de negocio, el resto nos repartíamos la parte técnica, íbamos a tener proyectos rápidamente e íbamos a poder estar tranquilos y disfrutar de tiempo y dinero y por poco y retirarnos a los 30 años ya cagados en plata (bueno, sí suena descabellado ahora que releo este párrafo).

No funcionó.

Ninguno de nosotros tenía conocimiento amplio de ninguno de los productos que tratábamos de vender, ni a nivel comercial y menos a nivel técnico. Tuvimos un par de acercamientos con clientes que buscaban soluciones de código abierto, pero con la idea de que al tratarse de software «gratis» iba a ser todo muy barato, al momento de cotizar proyectos de implementación simplemente se caían esas oportunidades. Éramos tres personas vinculadas al proyecto de lleno, y un par más de los que están y no están… creo que muchos de los proyectos de empresa que arrancan así tienen esta circunstancia en la que un grupo de personas se botan de lleno a ejecutar la idea y hay otro grupo que no arriesga y son y no son parte de las cosas. Eso nos pasó, los tres que estábamos ya habíamos dejado botando nuestros empleos anteriores y estábamos dedicados a tiempo completo a la empresa.

No funcionaba.

Pasaron tres meses aproximadamente (solamente 3 meses) y el socio que iba a hacer la gestión comercial botó la toalla. Dijo que no podía continuar a ese ritmo, sin ingresos (claro, no teníamos nada, habíamos arrancado con nada, en ese momento no entendíamos ni siquiera el concepto de flujo de efectivo para operar). En ese tiempo cortísimo ya nos habíamos quedado sin una de las personas que más entusiasmo le había puesto a la idea. Se fue así con pena y sin gloria, las cosas no era tan sencillas como habíamos pensado cuando nos reuníamos en el patio de comidas del Quicentro para imaginarnos lo bien que nos iba a ir.

Los otros dos éramos mi esposa y yo. Aquí realmente empieza la historia de lo que fue la empresa, con los dos sentados imaginando qué podíamos hacer, ella siempre más pragmática logró vender un par de sitios web, los hicimos con Joomla. Eso nos ayudó a mantenernos durante algún tiempo. De cierta forma nos resistíamos a lo obvio, ya no queríamos hacer lo mismo que habíamos venido haciendo en las empresas anteriores donde trabajamos, pero ese era conocimiento que ya teníamos, ese era el camino lógico, pero nos resistíamos. Nos resistimos por mucho tiempo a hacer eso, queríamos ver qué más podíamos hacer, y llegó una oportunidad de trabajo, era un proyecto ofrecido desde la última empresa para la que trabajé, y eso empezó a hacer que las cosas caigan por su propio peso. Obviamente era un proyecto dando servicios de las herramientas que habíamos manejado antes. Era lo lógico y ya en ese punto también lo necesario.

Esa decisión marcó el camino de lo que realmente íbamos a hacer, cambió el discurso que manejábamos, cambió todo el concepto de la empresa. Le dio sentido. Posteriormente todos los esfuerzos se fueron encaminando en esa vía. Las cosas empezaron a caminar de mejor manera pero igual no se daban de forma sencilla.

En próximas publicaciones voy a contar las dificultades que fuimos encontrando para abrirnos paso en el mercado, hay muchas cosas complicadas y hasta cosas sencillas que se pueden complicar por desconocimiento (habían demasiadas cosas que no sabíamos y que debíamos haber sabido, principalmente de la parte administrativa). El inicio tan apresurado y tan cargado de optimismo y de desconocimiento siempre fue algo que nos complicó, estructuralmente la empresa siempre arrastró esos problemas, muchas cosas complicadas que sí te van minando el ánimo pero también moldeando el carácter.

Sí, arrancamos sin saber qué hacer y nos fue pésimo, avanzamos a la brava y fuimos tomando decisiones que nos permitieron avanzar e ir logrando nuestra subsistencia. El inicio fue todo menos ideal, pero creo que, aunque suene medio acartonado, peor hubiera sido no arrancar.

Podcast: AndOyendo — El estereotipo del emprendedor

Salió el segundo episodio del podcast. Hablo sobre lo turro que me parecen las poses y los perfiles prefabricados que se crean cuando alguien dice que es emprendedor. Un poco de reflexiones aleatorias alrededor de eso.

Este episodio fue grabado de forma improvisada, así sin guión, es un poco más complicado de lo que me imaginaba armar un episodio pero bueno, ya está. Espero que con el tiempo y con más práctica el nivel del podcast siga subiendo.

Les dejo el enlace por acá.

23: Conduciendo 8: Ser indulgente con uno mismo AndOyendo

A veces nos tiramos a matar con los objetivos que nos ponemos en la vida y luego nos frustramos porque no lo conseguimos y pensamos que estamos fallando en algo (o en todo) y nos rompemos la cabeza (y el alma) pensando que debemos ser más productivos y olvidamos que también hay la opción de ser un poco benevolentes con nosotros y postergar y ser flexibles y lograr las cosas. En este episodio hablo sobre esto. This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit andrescontilde.substack.com
  1. 23: Conduciendo 8: Ser indulgente con uno mismo
  2. 22: Conduciendo 7: Reclamar la ciudad
  3. 21: Conduciendo 6: Trabajo remoto (asíncrono)
  4. 20: Conduciendo 5: Apariencias
  5. 19: Conduciendo 4: Trámites (y) ridículos

YouTube: Platzi

Esta recomendación es media obvia… en este punto quien quiera que haya dedicado algo de tiempo a ver videos en YouTube seguramente se ha cruzado con alguno de los videos del canal de Platzi, pero bueno no es tanto por el canal en sí este minipost, aunque igual lo recomiendo mucho. Platzi es una plataforma de educación online muy interesante, llegué a sus contenidos por un video de cómo desarrollar videojuegos y luego pude conocer más sobre sus orígenes y ver mucho más sobre los contenidos, proyectos e iniciativas que tienen, los videos de Freddy Vega y Cristian Van Der Henst, los fundadores, son buenísimos. He seguido un par de cursos en la plataforma y me parece en general bien chévere.

Pero en este minipost quiero compartirles dos videos de los más recientes al escribir este post. En el primero hablan de cómo salvar a Latinoamérica por medio del emprendimiento tecnológico, era algo que necesitaba oir y creo que es un video que no tiene desperdicio… hay mucho que podemos hacer y que necesita ser hecho.

El segundo es un video muy completo y objetivo sobre uno de los tópicos que más me interesa últimamente, el Trabajo Remoto.

En fin, sigan a Platzi, es un canal que no tiene desperdicio y consideren sus cursos, una propuesta muy completa e interesante.

Podcast: AndOyendo – Hablando sobre innovación tecnológica

Como quien se da viada para arrancar tomé el audio de uno de los videos del canal de YouTube de GO4IT y lo convertí en el primer episodio de mi podcast, AndOyendo, luego del piloto que tiene más reproducciones de las que me hubiera imaginado tomando en cuenta lo poco que lo he promocionado.

Les dejo por acá el enlace de este episodio del podcast que por el momento se encuentra disponible en Google Podcasts y Spotify, y por supuesto en Anchor que es la plataforma que estoy usando para su creación. Es una maravilla el que sea tan sencillo armar ahora un podcast y publicar así sin más.

23: Conduciendo 8: Ser indulgente con uno mismo AndOyendo

A veces nos tiramos a matar con los objetivos que nos ponemos en la vida y luego nos frustramos porque no lo conseguimos y pensamos que estamos fallando en algo (o en todo) y nos rompemos la cabeza (y el alma) pensando que debemos ser más productivos y olvidamos que también hay la opción de ser un poco benevolentes con nosotros y postergar y ser flexibles y lograr las cosas. En este episodio hablo sobre esto. This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit andrescontilde.substack.com
  1. 23: Conduciendo 8: Ser indulgente con uno mismo
  2. 22: Conduciendo 7: Reclamar la ciudad
  3. 21: Conduciendo 6: Trabajo remoto (asíncrono)
  4. 20: Conduciendo 5: Apariencias
  5. 19: Conduciendo 4: Trámites (y) ridículos

https://anchor.fm/andoyendo/embed/episodes/1-Hablando-de-innovacin-tecnolgica-con-Francisco-Lomas-eo3gl5

Varado

Tuve que hacer una visita técnica. Gajes del oficio, a veces es necesario salir aunque prefiero no hacerlo ante las circunstancias pandémicas actuales.

La costumbre me hizo moverme en mi auto por las mismas rutas de siempre, enrarecidas por la falta de tráfico, la misma costumbre me hizo llegar al destino y estacionarme en la calle, aunque la lógica debió hacerme intuir que podría encontrar parqueo en el edificio al que me dirigía. Me detuve. Pagué por un par de horas de parqueo. Caminé.

La calle a pie también extraña. La poca gente con la que me crucé, con sus mascarillas. Llegué.

La visita nada inusual, llega un momento en que algunas cosas se vuelven típicas, aunque igual hay algo de asombroso en entrar a un datacenter, una vez que viste uno, los viste más o menos a todos, tal vez ver uno más masivo sea digno de recordar. Efectivamente pude haber parqueado en el edificio – no importa – pensé, tampoco quise ir al auto de nuevo, ya había pagado el parqueo. Ya nada.

Luego del par de horas, regresé al auto. Aquí empieza realmente este post.

Saqué el control para quitar la alarma y abrir las puertas del auto. Nada. No se abren. Un escalofrío porque recuerdo cuando me robaron el cerebro de un auto anterior. Rayos. ¿Me robaron? Inspecciono el auto y no veo señales sospechosas, está bien, pero no se abre.

Recuerdo que hace unas semanas el control de la alarma me había dado problemas, al parecer las baterías de este control estaban por acabarse, no las había cambiado, en esa ocasión un par de golpes habían dado resultado, y el control hizo lo suyo. Esta vez no.

La llave y el control de repuesto están en la casa. Llamo para que me envíen la llave. Las apps de delivery y mensajería no son muy de mi agrado pero por la situación decidimos hacer el envío por una de ellas… En 15 minutos llegará la llave para poder subirme al auto y regresar. Espero.

Me fijo un poco más en lo que sucede alrededor, sigo golpeando el control en espera de hacer la magia que lo haga funcionar de nuevo. Mucha gente, más de la que esperaba pasa junto a mí, muchos usan mal sus mascarillas, narices destapadas, mascarillas cubriendo cuellos y quijadas pero no bocas, una persona me pregunta una dirección, ya no recuerdo dónde queda nada, me alejo porque se acerca demasiado para preguntarme.

Todo el tiempo desde que me bajé del auto me he estado rociando con desinfectante las manos, al esperar doy varias vueltas alrededor del auto, busco rastros sospechosos algo que me dé algún indicio de lo que está pasando. Me asomo por las ventanas de mi auto y veo con insistencia tratando de tranquilizarme y diciéndome que no me pudieron haber robado todo se veía muy bien, nada violentado. Vuelvo a ver alrededor y veo una patrulla de policía en la esquina, las dos horas de parqueo que había pagado se terminan. El chico del parqueo se asoma, le pago una hora más. Veo también cómo la ciudad sigue estando activa a pesar de todo, veo para mi pesar, demasiados autos – deberíamos estar todos en las casas – veo a una familia pidiendo caridad en una esquina. La persona que me había preguntado la dirección pasa de regreso y me queda viendo raro, se ofendió por mi reacción de alejarme. Me llama la atención ver a tanta gente caminando. El estar en mi casa al nivel en el que estoy me ha hecho un poco temeroso.

Llega el chico del delivery. Me entrega la llave de repuesto – Al fin – pienso, ya me podré ir. El chico se va, saco la llave de la envoltura, presiono el botón del control que estoy seguro que sí tiene batería. Nada. – ¡Diablos!, ¿qué pasó? – le doy golpes a este control también, aplasto los botones de ambos controles al mismo tiempo. Nada. Ya necesito irme. Mi esposa me recuerda que como parte del seguro hay el servicio de apertura de puertas por llaves olvidadas. Llamo. Una persona vendrá en media hora para ayudarme.

Pasa una hora más… sigo dando vueltas alrededor del auto, la patrulla de policía se va. El chico del parqueadero se acerca, le pago una hora más, me dice – Los policías son racistas, si yo hubiera estado dando vueltas alrededor de su auto como está usted, hace rato hubieran venido a preguntarme qué estoy haciendo y a pedirme que me vaya – no sé qué responder, siento una profunda vergüenza del estado actual de las cosas. Qué le puedo decir a esta persona que no suene tonto – Qué huevada – no atino a decir más.

La persona que me va a ayudar a abrir el auto llega. Tiene muchas herramientas para lograr hace que el seguro salte y pueda ingresar al auto – ¿Se le quedó la llave adentro? – yo muestro la llave, las dos, en mi mano – No, aquí está, pero el control de la alarma no quita los seguros – me mira tratando de no reírse – Y por qué no abre la puerta con la llave y vemos qué pasa – tengo un miedo irracional a estorbar, no quería que al abrir la puerta la alarma quede sonando y estorbe con el ruido a todo el mundo que estaba por ahí y el control de la alarma no servía y no iba a poder apagarla y se iba a acabar la batería y alguien debía venir a desactivar la alarma y me tocaba ver una wincha y la pandemia y toda esa gente cerca de mí y cerca de mi auto … pongo la llave, quito el seguro a la vieja usanza, la alarma suena, abro la puerta aplasto el botón del control remoto (del que no tenía batería supuestamente) la alarma se detiene. El señor del seguro me dice que no hay problema, que son cosas que pasan, que está para servirme. Le agradezco. Realmente no me importa nada más que estar dentro del auto (aunque me siento un poco tonto).

Mientras me preparo para ya irme a mi casa miro a la familia que está en el semáforo pidiendo caridad… el chico del parqueo ha terminado su turno, se acerca a la familia y les da unas monedas. Enciendo el auto y me voy.

La ciudad está enrarecida, yo estoy enrarecido, alienado. Pero ya no estoy varado.