Bullshit jobs

El otro día me topé con este artículo de DHH que a su vez hacía referencia a un artículo de 2013 (¡¡¡2013!!!) donde David Graeber habla sobre el fenómeno de lo que denomina Bullshit Jobs. El título me hizo clic de una porque me sonó un montón a mis posts pasados relacionados con Trabajos turros.

En mi post yo hablé de mis experiencias en empresas que no habían cumplido con los acuerdos a los que llegaron, empresas que me ascendieron y luego me descendieron (jaja). Ahorita que lo releí me dio hasta un poco de nostalgia por lo que comento, en parte es lo bonito de escribir, a veces lees lo que pusiste y ves que ya pasado el tiempo cosas han pasado y algunas cosas han envejecido bien y otras no tanto. De alguna forma sigo creyendo en todo lo que escribí.

En los dos posts que les hablo (el de DHH y Graeber) más bien se hace referencia a otro tipo de trabajo, y aunque los títulos tienen relación realmente en estos se habla de un tipo totalmente diferente (para mal) de trabajo turro.

Trabajos que no deberían existir o que solo se justifican por lo que el mercado que hemos creado en el último siglo ha podido producir y cree que tiene valor. En el artículo hablan específicamente sobre abogados corporativos lo cual me causó un poco de gracia. Pero claro es difícil darle valor a las cosas que realmente aportan a la humanidad como el arte o las ciencias sociales, cuantificar cosas que producen dinero, aunque sea una forma turra de trabajar, ya tiene ahí ese factor que muchas veces es lo único que importa.

Tampoco quiero alargarme mucho en la descripción porque en los dos artículos que les comparto está muy claro, pero el pensar que hay trabajos que están diseñados para ser una forma de matar el tiempo, que no producen ningún gusto a la gente que los ejecuta, que en casos incluso son innecesarios y solo están ahí porque sí, o peor que tienen como objetivo el estorbar, hacer que los procesos pasen por personas solo porque están ahí… me vuela la cabeza.

Cómo es que teniendo la capacidad de crear y hacer que todo sea más vivible para todos, elegimos el crear cosas que no son mejores. Cómo es que permitimos que en lugar de buscar más bienestar, mejor equilibrio trabajo-vida, mejores jornadas laborales, terminamos teniendo esta manía de desvivirse trabajando, con jornadas laborales cada vez más desmedidas y con un culto a la adicción al trabajo como algo que se debe apreciar e impulsar.

En el artículo también mencionan la predicción que había hecho Keynes sobre tener jornadas laborales de 15 horas a la semana. Creo que eso es algo por lo que deberíamos luchar, sobre todo en este momento histórico, con el advenimiento de las tecnologías de inteligencia artificial. Triste es que esa predicción no solo no se haya cumplido sino que de alguna forma logramos que ni siquiera la jornada de 40 horas a la semana ahora sea algo real, y lo peor, que sea hasta mal visto. Cómo que solo trabajas 8 horas al día, ubícate.

Micromanagement

El término Micromanagement se refiere a esa situación en la que tu jefe se fija en cada mínimo detalle de lo que haces y cómo inviertes tu tiempo y cómo organizas tu día y tus reuniones y cómo escribes tus informes y etc. Es esa situación en la que te asignan una tarea y luego recibes indicaciones específicas a cada paso, causando que toda la toma de decisiones termine siendo hecha por la persona que te asignó la tarea en primer lugar. Qué mejor que una viñeta de Work Chronicles para ilustrarlo:

Una definición mucho más precisa la encontré en este enlace de Breathe (y me tomé la libertad de traducirlo):

El Micromanagement se da cuando los gerentes sienten la necesidad de controlar en un grado extremo aspectos del trabajo y toma de decisiones de sus empleados – más de lo necesario o saludable para una buena relación laboral. 

Mucha gente ha experimentado micromanagement en algún punto en sus carreras. Ser objeto de este tipo de gestión puede reducir la confianza de un empleado, extinguir su autonomía e impactar su creatividad de forma severa – y creánlo o no, ese es el mejor escenario.

En escenarios peores, puede llevar a que los empleados busquen otros trabajos, o puede incluso provocar a largo plazo cuadros de ansiedad, estrés y depresión.

En este artículo nombran 7 señales que indican que estás tratando con alguien que ejerce micromanagement:

  1. Mira los árboles y no el bosque: se fija demasiado en los detalles y minucias de las tareas en lugar de ver lo general.
  2. Toda tarea necesita aprobación: para la persona es impensable el que los demás tengan control y todo debe hacerse con su aprobación.
  3. Obsesionado con actualizaciones constantes: pide que se le actualice de forma recurrente sobre lo que se está haciendo.
  4. Dificultad delegando: no delegan las actividades y cuando lo hacen terminan igual controlando la actividad delegada.
  5. Necesitan ser copiados en todo los correos: quieren estar en conocimiento de todos los mensajes que se intercambian para saber que no se están tomando decisiones que estén fuera de su control.
  6. Dan instrucciones complicadas: dan instrucciones tan detalladas y complicadas que terminan dejando a las personas sin campo de acción y muchas veces dependiendo de explicaciones de los pasos indicados.
  7. Creen que nadie más tiene la capacidad de hacer el trabajo: creen que las personas a su cargo no pueden hacer el trabajo en el mismo nivel que ellos y por ende terminan persiguiendo a la gente mientras hacen sus tareas diarias.

Si han tenido algún jefe que haga alguna de estas 7 cosas saben lo turro que puede resultar trabajar en esas situaciones. Lo peor pero es que se crea una especie de quemeimportismo, un desdén por el trabajo, si igual cualquier cosa que haga no va a estar bien hecha y si igual la decisión que tome no va a ser relevante y será sobrepasada por alguna decisión del jefe, mejor no hago nada hasta que se me indique.

Lo peor peor es que esto es insostenible en el tiempo, la persona que está siendo gestionada de esta forma va a quemarse, va a tener menos confianza en su accionar y va a tener menos satisfacción con el trabajo en general. Pero es una situación durísima ( y creo que hasta peor) para el jefe que está en esas. Es como si estuviera haciendo el trabajo de todas las personas que están a su cargo en lugar de solo llevar una práctica de supervisión y toma de decisiones de más alto nivel, al involucrarse a un tan bajo nivel de detalle en el flujo de trabajo de todas las personas termina también quemándose, tomando más trabajo del que puede realizar y creando un ambiente de trabajo nocivo.

Creo por fortuna que nunca me ha tocado un jefe que se involucre de esta forma en mis actividades, creo también que yo nunca he sido ese tipo de jefe. Al imaginarme viviendo en un situación así, sin duda pensaría que mi jefe no confía en mí, no confía en mi criterio profesional, no confía en mis capacidades. Simplemente no funcionaría para mí.

Quiet firing

Si ya escribí sobre quiet ambition y quiet quitting, ya de una vez hablemos de quiet firing.

Por suerte no he vivido una situación así (creo) pero quiet firing es cuando te están despidiendo de forma silenciosa, quitándote o agregándote responsabilidades para que tu trabajo se vuelva incómodo, te van minando de a poco, la intención es que la persona que está recibiendo este trato termine renunciando.

Este tipo de práctica termina siendo también vinculable con el acoso laboral, es prácticamente un ataque directo y maquiavélico para que una persona decida irse y por ende renunciar a sus indemnizaciones por despido. Depende mucho de la legislación laboral de cada país pero en general siempre que una persona renuncie implica menos costos para la empresa.

Optar por aplicar algo como esto se me hace cobarde, también abusivo. No hay que olvidar que la relación laboral, si bien es una relación humana, también es una relación de poder. Siempre el dueño de la empresa tiene poder en esa relación. Pueden poner toda la retórica que quieran, pueden adherirse a cualquier ideología pero al final el empleador está en una posición de poder frente al empleado. Aprovechar esta artimaña para lograr desmoralizar a alguien y que decida irse es bajo.

En las redes sociales hay muchos comentarios alrededor de cómo las leyes laborales son «sobreprotectoras» y dejan en una posición débil a los empleadores, que no pueden contratar y despedir como les da la gana, pero vamos hay que admitirlo, sin esas leyes sería un desmadre. No estamos preparados para hacer las cosas bonitamente, hay que aceptarlo.

De las 3 quiets de las que he hablado,

  • la ambition es fresca, es una decisión personal.
  • la quitting es turra, es algo que decides pero no es ideal así estés cumpliendo tu parte el que no estés motivado a la larga termina siendo contraproducente para ti y para el empleador.
  • Quiet firing es hasta ilegal (dependiendo de dónde estés). Evítenlo.

-Ah y o sea que el empleado sí puede venir y decir que sí que si aplica quiet ambition, que no que está haciendo quiet quitting y yo como empresario no le puedo hacer quiet firing.

-Exacto

Quiet quitting

Hace unas semanas escribí sobre Quiet ambition, o la tendencia en la que la gente no tiene como objetivo último el subir la escalera corporativa sino más bien encontrar un punto bueno en el que tengan un trabajo satisfactorio y un buen equilibrio trabajo – vida.

Algo relacionado (y por eso empiezan hasta con la misma palabra) es el término quiet quitting, que se podría traducir como renuncia silenciosa, que en resumen es la tendencia a hacer específicamente lo que es solicitado por el jefe, ni más ni menos.

No suena mal, te piden que hagas un trabajo y lo cumples. La empresa está recibiendo el resultado que  necesita. Todo bien ¿No? Pues depende.

La cosa es que puede ser una situación con muchas variantes y que llegado el caso puede incluso verse mayormente como negativo.

En la cultura empresarial se ha visto siempre con buenos ojos el sacrificio de la gente por la compañía, esa gente que da el extra sin que se les pida explícitamente que lo hagan, la gente que se pone la camiseta y antepone el trabajo a cualquier otra cosa. Por ende, una persona que aunque esté cumpliendo su trabajo  no muestra alegría, no se queda ni un minuto más de la hora de salida, que no participa de las actividades, que no presenta nuevas ideas o posibles mejoras, se percibe como desmotivada, como que está buscando que la echen, como que está renunciando de a poquito.

Pero también, hay una persona muuuuuy eficiente, cumple con todo lo que le indican y más, logra salir a sus horas y no tiene pendientes, ¿cómo lo premian por poder con todo? Con más trabajo, porque confían en su capacidad y que lo logrará. No importa que tan buena sea esa persona, igual termina quemándose, y si es alguien tan eficiente muy seguramente encuentra otro trabajo donde sí valoren adecuadamente su capacidad. Tal vez ahí ni siquiera llegues a tener una renuncia silenciosa sino más bien bastante rimbombante.

Ahora, ¿hay algo de malo en solo cumplir lo solicitado? ¿Cuál es el indicador que mide que una persona está o no motivada? ¿Será que la definición misma de los roles y responsabilidades está mal? ¿Por qué puede llegar a ser mal visto que alguien cumpla y haga lo estrictamente necesario?

La relación laboral es eso, una relación, es algo humano. Una relación que se va construyendo (o destruyendo) conforme avanza el tiempo. Ver que una persona da señales de falta de motivación ya requiere de la intervención de la gente en posición de liderazgo, no ya para dar sanciones, al contrario, para buscar soluciones y ver cómo se puede componer lo que sea que esté mal.

Yo mismo, en momentos de mi carrera me vi en esa situación de no hacer nada más. También viví lo contrario, momentos de compromiso elevado donde no importaba nada y me quedaba más tiempo sin paga adicional, me desvelaba, sin esperar recompensa (y de hecho sin recibirla), y claro me quemé. Una persona super motivada que no recibe reconocimiento por su accionar puede fácilmente ponerse en modalidad quiet quitting.

Es importante encontrar un equilibrio, delimitar los roles y responsabilidades claramente. Ser directos con lo que se espera de lado y lado. Que no se den situaciones del tipo «es que se suponía que debías quedarte más» o «es que era obvio que me estaba mostrando para que me promuevan o den un aumento». Si se detecta que gente del equipo la está pasando mal siempre se puede encontrar algo que haga que la situación mejore, o ya de plano conviene ir buscando opciones porque tarde o temprano la renuncia pasará de silenciosa a gritarse con furia.

Gente preocupada no va a dar resultados

Hace un tiempo me topé con este tweet

Y por si acaso algún rato sea borrado o algo procedí a copiar las imágenes del hilo para dar forma este post.

Y recordé el tweet en cuestión porque estos días han surgido varias noticias indicando el cierre de algunos estudios de desarrollo de videojuegos principalmente de la mano de Microsoft… pero ese no es tanto el punto… la cuestión es que me hicieron recordar esta idea que tenía para el post.

En la frase atribuida a Satoru Iwata de Nintendo dice algo con lo que estoy plenamente de acuerdo. Las personas que están preocupadas por algo (en este caso mencionan el ser despedidas de sus trabajos) no van a poder hacer un buen trabajo (en este caso desarrollar buenos videojuegos).

Es verdad, cuando estás preocupado por algo tu trabajo se ve afectado. De por sí la vida ya te da muchas razones para estar preocupado, y es turro cuando una más de esas razones es el trabajo y no por las cosas inherentes al trabajo que de por sí ya pueden ser estresantes sino porque hay un aire de inestabilidad que te complica. Los empresarios, directivos y demás fauna corporativa deben velar porque ese tipo de cosas no sucedan. Suena utópico, pero pensar que exista un ambiente de transparencia y seguridad en las empresas no debería ser tan difícil, no debería ser raro.

La gente que está preocupada por su situación laboral va a bajar su rendimiento lo que a su vez va a causar que su situación laboral empeore. A veces es como que olvidamos que somos personas las que estamos interactuando en la compañía, tal vez sea una estrategia para poder hacer cosas que son difíciles como justo tener que despedir a mucha gente, optas por deshumanizar a los despedidos, tratas de ignorar los dramas que eso va a producir y de los cuales en mayor o menor grado vas a ser responsable. El gerente, el dueño, el CEO y demás fauna empresarial, son personas también. A veces los empleados también olvidamos eso y optamos por deshumanizar a esas personas para poder odiarlos si fuera necesario y justificar nuestras huevadas.

Las empresas deben velar por esos ambientes laborales calmados y buenos donde la gente no tenga que preocuparse por cosas que no le competen sino solamente por la ejecución de su trabajo. Suena fácil escribirlo así como una frase más en este blog, pero en fin, es así, te metiste a empresario y debes afrontarlo.

Como comentario final, el tiempo le dio la razón a Iwata, lastimosamente no vivió para verlo hecho realidad, Nintendo le pegó con el Switch y eso estuvo super bien.

Realmente no importa

La idea de este post viene de este tweet

Las personas que trabajamos en tecnología muchas veces nos enfocamos demasiado en los detalles, en qué tecnología se debería usar, en qué stack y lenguaje de programación se debería usar, en qué metodología y marco de referencia se debería usar … y la realidad es que eso a la larga no importa.

Y no me malinterpreten, creo que una arquitectura y diseño y toma de decisión adecuados son clave para poder llegar a entregar una solución adecuada a los problemas del cliente o del negocio que va a utilizar una solución, pero muchas veces nos enfrascamos en cosas que son más bien cosméticas, que no son relevantes a la larga y que incluso nos terminan metiendo en grandes problemas durante la implementación solo por decir que estamos usando cierto tipo de herramientas que están en tendencia pero que no necesariamente son el mejor camino. Pero estamos ya tan metidos que debemos sacarlo adelante como sea, debemos llegar hasta el final porque sino estaríamos aceptando que la decisión inicial fue un error y todo podrá ser pero jamás vamos a aceptar esa equivocación.

Agarrar modas tecnológicas y probarlas está bien, es necesario experimentar, pero así mismo debemos ir siendo muy realistas y decir con claridad cuándo algo está bien y cuándo algo no está dando el resultado que se buscaba. El usar o no cierto tipo de característica, de estrategia, de detalle al cliente final no le importa, no le importa si estamos usando contenedores, no le importa si estamos usando microservicios, no le importa si estamos en la nube o on-premises, no le importa si estamos usando JavaScript, Python, Java, Ruby o cualquier otro lenguaje, le importa que funcione, no le importa que que estemos usando los últimos avances en frontend para que hayan las mejores animaciones y los bordes más redondeados en los botones, le importa que cuando haga clic todo se almacene donde debe y su trabajo pueda ser realizado. El resto no importa, es bonito tenerlo, pero no es el propósito.

Ir a extremos para lograr cierta característica que nos parece lo mejor también es otra cosa con la que hay que tener cuidado, enfocar mucho tiempo en lograr que algo muestre un dato en tiempo real por ejemplo, o buscar que un informe se genere sí o sí a cierta hora del día muchas veces es innecesario. Muchas veces se siguen buscando también ciertos hitos por costumbre, porque algún día una persona que a veces ya ni está en la compañía dijo que lo mejor era que se haga así, o que revisaba el informe cada día a las 8h00 y por eso la gente se vuelve loca en lograr que el informe esté a las 8h00 cuando la persona que ahora revisa el informe lo hace pasado el mediodía, son solo ejemplos mezclando realidad y ficción, pero yo sé que muchos hemos visto este tipo de cosas que ya se dan por sentado y que son hechos (dogmas) y muchas veces realmente ya no importan.

Es importante que revisemos de forma periódica el trabajo y cómo se hace, es importante detectar cosas que ya no son relevantes, no seguir haciendo siempre lo mismo porque sí, no seguir de cajón haciendo tareas repetitivas cuando se podría cambiar, es importante saber cuándo ya se debe cambiar algo.

Cuestionar la forma como trabajamos es importante, podremos encontrar de seguro cosas que realmente no importan y reemplazarlas por algo de mayor relevancia.

Esas tareas repetitivas

Esas tareas repetitivas que te toca hacer muchas veces llenan tus días. ¿Qué podrías estar haciendo en lugar de esas tareas repetitivas?

Esas tareas repetitivas son justamente las que son el foco de la automatización por la vía que sea, si es con un robot RPA, con un script, con una tarea programada en Windows, con un sofisticado paquete de IA. Son las tareas que si logras sacar de tu camino te dejan con calma, con la sensación de que podrás hacer más que eso en el día.

Esas tareas repetitivas son necesarias, pero en muchos casos también son innecesarias. O sea ojalá que sean necesarias, muchas veces ya solo se siguen ejecutando cosas como siempre, porque así se hacen, porque así siempre se han hecho, porque para qué cambiar algo que sí funciona, para qué complicarte tratando de mejorar o automatizar o eliminar algo tan sencillo, si no te toma casi nada de tiempo, para qué te molestas en moverlo si igual no vas a ganar tanto tiempo, si igual tal vez no tengas nada mejor que hacer.

Esas tareas repetitivas, por muchos, son defendidas a capa y espada. Son básicamente su trabajo, cómo así que quieren instalar un software que va a empezar a hacer eso que yo hago a diario y que es mi trabajo y que yo soy el único que sabe cómo se hace bien, cómo así que van a quitarme esa única cosa que me hace indispensable y cómo así que eso va a ser hecho en una fracción del tiempo por una máquina quitándome lo que hago siempre, qué voy a hacer si ya no hago eso, no, esa máquina no puede hacer esa tarea repetitiva como yo la hago. No puede ser que sea así.

Esas tareas repetitivas en realidad deberían evaluarse, periódicamente deberíamos buscar la forma de sacarlas del camino de la gente. Que el tiempo de las personas de verdad sea utilizado solamente para cosas que una persona debe hacer sí o sí. Que las personas solamente supervisen los resultados, que las personas tengan su tiempo liberado y que por último se aburran, y que del aburrimiento empiecen a aflorar nuevas ideas, que la jornada de la gente no esté llena de actividades vacías, que los roles de las personas se sigan llenando de actividades adecuadas y (ojalá) entretenidas.

Que esas tareas repetitivas no sean taras repetitivas.

La regla de los 10 años

El otro día me topé con este artículo The ten year rules: Change your life every decade. En resumen, se trata sobre el consejo del autor quien recomienda cambiar completamente de actividad cada 10 años, en busca de nuevos retos y de crecimiento personal y profesional. Cuenta sobre sus cambios de actividad que van desde ser músico hasta profesor universitario.

Me pareció una perspectiva interesante y me puso a pensar en mi pasado y mi carrera profesional, en la que de alguna forma he ido cumpliendo esa regla sin proponérmelo.

Aunque he ido contando en este blog varios de estos momentos con mayor detalle, en breves rasgos mi carrera sí tiene momentos bien marcados. Unos 7 años de empleado en los que yo llamo trabajos turros (no es ingratitud, solo realismo, no fueron los mejores), 10 años de estar a tiempo completo en mis empresas (super divertido y gran parte de lo que cuento en el blog viene de esta época, financieramente riesgoso), 3 años y contando de trabajo para otra compañía y mis proyectos propios como complemento (mucho más estable, necesario, justo coincide con mi paso a ser padre).

Cada cambio fue significativo, cambió mi forma de vivir y ver las cosas. Cada cambio también se fue construyendo con lo aprendido en el periodo anterior, así se va dando la vida siempre, pero es interesante pensarlo desde este punto de vista, de buscar cambios y hacer las cosas diferentes. Cada cambio va creando una capa más de conocimiento, va quitando también esa voz en la cabeza que te dice – ¿Y qué tal si hubiera hecho esto? – porque igual ya lo vas haciendo, ya sabes si fue bueno o fue malo, si te equivocaste o si aunque todo estaba en contra igual todo salió bien. Igual no es mucho, es enfrentar este tipo de cambio grande unas 6 veces en la vida, suficiente con todo lo que implica emprender nuevos caminos. No sé, me gustó pensar en esto.

Ojo que el 10 es una referencia numérica, no por cumplir una regla loca que leíste en internet vas a cambiar una actividad que está dando sus frutos y está dando buen resultado. Pero de alguna forma el artículo sí te insta a buscar ese cambio, si algo no está saliendo bien búscalo más pronto, si algo está caminando sin problema dale más chance. De mi experiencia puedo decir que ha sido bueno, ya hasta tengo cosas para escribir por aquí.

Certificaciones

Cuando empecé a trabajar por mi cuenta creo que no tenía el mejor talante para poder llegar a una empresa y decir -buenas, soy el especialista y vine a arreglar el problema que dizque tienen – si ahora que ya tengo 40 aun tengo situaciones de ese tipo, a los 25 era un guambra mocoso imberbe y tuve que afrontar muchas reuniones con gente que me veía y ponía cara de duda. Entonces las certificaciones fueron una gran forma de decir, miren la empresa X dice que tengo el conocimiento necesario, ellos lo certifican, soy ”un empresa X certified” (en inglés para que impacte más). Con el tiempo y con más experiencia real ganada ya es como que la gente te empieza a creer por default, aunque aún me enfrento a casos en los que las personas me ponen a prueba, pero eso es algo ya tan típico, algo más con lo que se debe lidiar en el día a día.

Una certificación es un mecanismo que entregan institutos, fundaciones y empresas para que la gente pueda decir que un individuo conoce sobre cierta metodología, marco de referencia, mejores prácticas, lenguaje de programación, idioma, herramienta, máquina, lo que sea.

Hay certificaciones y certificaciones. Unas que exigen inversiones fuertes en cursos oficiales previos a su obtención, otras que se consiguen de forma muy sencilla en internet sin mayor dificultad. De mi experiencia por más complicado que sea obtener una certificación nunca es taaaan complicado. Es más una cuestión de estudio, de aprender algo, memorizar, practicar, interpretar.

El problema al final es que mucha gente se enfoca solamente en obtener certificaciones sin mayor sentido. O sea, sí hay sentido en seguir acreditando conocimiento, pero es como que llega un momento en que obtener certificaciones se convierte en el fin cuando en realidad son un medio. Tener una certificación, así como un título, un diploma no te da mágicamente el conocimiento aplicado que solo la experiencia real puede crear. Entonces claro, hay mucha gente con un número e historial de certificaciones muy impresionante que puede desconocer totalmente cómo hacer uso de esos conocimientos. Es un elemento importante, certificarte, tener la constancia de que cumples con ciertos parámetros, pero siempre va a ser más importante contar con la experiencia.

Ahí está la cosa, tener la certificación es para muchos el objetivo, para mostrar que la tienen y hacen lo que sea para poder tenerla. En muchos casos se van por la obtención irregular (por decir lo menos) de certificaciones. Y creo que ahí radica el problema más grave. Hay tantos bancos de preguntas en internet. Tantas formas de trucar el sistema y obtener certificaciones, aprendiendo de memoria preguntas y respuestas, pagando a gente para que desarrolle exámenes en lugar de quien debe darlos. De todo. Y de ahí sale la gente a decir – tengo la certificación – pero no saben nada.

Por otro lado el mercado de las certificaciones es tan vasto y tan amplio que normalmente uno no sabe qué certificación tomar, qué opción me va a dar más oportunidades. Por eso no debe ser primero la certificación y de ahí ver si me funciona. La cuestión es ir certificando el conocimiento que tienes, ir construyendo tu perfil profesional de forma coherente y en caso de ser requerido obtener una certificación.

Una certificación puede ser una herramienta importante para acreditar conocimientos y avanzar tu carrera, pero si se deja como punto culminante del camino, no es más que un adorno en la firma del correo o en una red social, un PDF más en tu disco, una acreditación inútil.

Recuerdo Reloco: Mongo Mongo

Un día estaba en una implementación en las oficinas de un cliente [Era común en ese entonces que yo vaya a las oficinas de forma presencial y que me acomoden en algún puesto disponible o que me hagan compartir escritorio con la persona encargada del trabajo que se estaba haciendo. En ese esquema uno terminaba siendo parte del día a día de la gente que estaba ahí, terminabas enterándote de cosas, los veías interactuar en su cotidianidad y mientras más largo era el tiempo de permanencia en algún proyecto terminabas incluso estableciendo cierto nivel de confianza en el que la gente como que ya perdía el recelo inicial de «este man es proveedor, mejor no digas eso» y terminabas escuchando alguna que otra cosa ya subida de tono. Normal(?)]. El gerente de tecnología no tenía una oficina cerrada así que se podía escuchar también todo lo que comentaba con la gente a su alrededor. De repente, se empezó a reír. Dijo algo así como esto:

-Gerente de Tecnología: Jajaja, les pedí a unos manes que me manden una propuesta para la aplicación que queremos desarrollar. Son nuevos parece.

-Persona del escritorio de al lado: ya, ¿y?

-G.D.T.: Ahorita veo la cotización el precio no está tan mal pero me ponen que quieren desarrollar en JavaScript y de base de datos quieren poner algo llamado Mongo.

-P.D.E.D.A.L.: yaaa, ¿y?

-G.D.T.: %*%$¡#* eso me pasa por hacerme el que le doy chance a empresas nuevas *$%&*!!!

-P.D.E.D.A.L: jajaja… pero ¿por qué o qué?

-G.D.T.: $%&*$%&!! yo esperando una cotización seria y estos $%%***#»# me vienen con que me van a poner de base de datos algo llamado Mongo Mongo, qué también será esa huevada??

-P.D.E.D.A.L: jajajaja Mongo Mongo, mándales a la $%&*#$%!!

-G.D.T: ya no les voy a ni a responder, me vienen con payasadas. Mongo Mongo, jajajaja.

El chistecito de Mongo Mongo continuó por días. Era el año 2017, MongoDB ya existía como hace una década, la empresa puso en su propuesta que iban a desarrollar una aplicación MEAN (por sus siglas, MongoDB, Express, Angular, Node) y la persona que recibió el documento, desde la más profunda ignorancia, no solo que no le pareció buena solución, se burló del nombre de la tecnología que proponían usar, no se dio tiempo ni de googlear a ver qué era eso que le habían dicho, lo descalificó de inmediato desde su completo desconocimiento.

Ser gerente no implica saber todo, es deseable que se tenga al menos un conocimiento genérico de las cosas, eso sí, pero al menos se debería tener la mente abierta, informarse cuando se encuentra algo nuevo y desconocido, aceptar también la ignorancia y buscar ayuda. Mientras más informado estés, mejores decisiones podrás tomar.

Supe que luego de poco tiempo esta persona ya no estaba ahí en esa posición estratégica. Ojalá que eso haya implicado que hubo un cambio para mejor en esa organización, aunque de alguna forma todo ese equipo ya estaba viviendo según lo que ese gerente había definido tanto a nivel técnico como cultural.

Era interesante esa vida de ir entre diferentes empresas y ver desde fuera cómo hacían las cosas, aprendí cómo hacer muchas cosas y también (como en este caso) qué no está bien.