El otro día me topé con este artículo de DHH que a su vez hacía referencia a un artículo de 2013 (¡¡¡2013!!!) donde David Graeber habla sobre el fenómeno de lo que denomina Bullshit Jobs. El título me hizo clic de una porque me sonó un montón a mis posts pasados relacionados con Trabajos turros.
En mi post yo hablé de mis experiencias en empresas que no habían cumplido con los acuerdos a los que llegaron, empresas que me ascendieron y luego me descendieron (jaja). Ahorita que lo releí me dio hasta un poco de nostalgia por lo que comento, en parte es lo bonito de escribir, a veces lees lo que pusiste y ves que ya pasado el tiempo cosas han pasado y algunas cosas han envejecido bien y otras no tanto. De alguna forma sigo creyendo en todo lo que escribí.
En los dos posts que les hablo (el de DHH y Graeber) más bien se hace referencia a otro tipo de trabajo, y aunque los títulos tienen relación realmente en estos se habla de un tipo totalmente diferente (para mal) de trabajo turro.
Trabajos que no deberían existir o que solo se justifican por lo que el mercado que hemos creado en el último siglo ha podido producir y cree que tiene valor. En el artículo hablan específicamente sobre abogados corporativos lo cual me causó un poco de gracia. Pero claro es difícil darle valor a las cosas que realmente aportan a la humanidad como el arte o las ciencias sociales, cuantificar cosas que producen dinero, aunque sea una forma turra de trabajar, ya tiene ahí ese factor que muchas veces es lo único que importa.
Tampoco quiero alargarme mucho en la descripción porque en los dos artículos que les comparto está muy claro, pero el pensar que hay trabajos que están diseñados para ser una forma de matar el tiempo, que no producen ningún gusto a la gente que los ejecuta, que en casos incluso son innecesarios y solo están ahí porque sí, o peor que tienen como objetivo el estorbar, hacer que los procesos pasen por personas solo porque están ahí… me vuela la cabeza.
Cómo es que teniendo la capacidad de crear y hacer que todo sea más vivible para todos, elegimos el crear cosas que no son mejores. Cómo es que permitimos que en lugar de buscar más bienestar, mejor equilibrio trabajo-vida, mejores jornadas laborales, terminamos teniendo esta manía de desvivirse trabajando, con jornadas laborales cada vez más desmedidas y con un culto a la adicción al trabajo como algo que se debe apreciar e impulsar.
En el artículo también mencionan la predicción que había hecho Keynes sobre tener jornadas laborales de 15 horas a la semana. Creo que eso es algo por lo que deberíamos luchar, sobre todo en este momento histórico, con el advenimiento de las tecnologías de inteligencia artificial. Triste es que esa predicción no solo no se haya cumplido sino que de alguna forma logramos que ni siquiera la jornada de 40 horas a la semana ahora sea algo real, y lo peor, que sea hasta mal visto. Cómo que solo trabajas 8 horas al día, ubícate.











