Soy el producto de un matriarcado. El otro día me di cuenta de eso y, aunque tengo en mi vida también la suerte de tener grandes y honorables figuras masculinas (empezando claramente por mi padre), quería aprovechar hoy que es el Día de la Mujer para escribir esto.
Pude conocer a mi bisabuela materna, pero no a mi bisabuelo. Pude conocer a mi abuela paterna, pero no a mi abuelo. Tengo la suerte de haber vivido mucho de mi vida cerca de mi abuela materna, a mi abuelo lo conocí a los 15 años y compartí con él ya en la vida adulta fungiendo más como amigo que como abuelo. Estas circunstancias hicieron que la mayoría de personas adultas de mi familia cercana sean mujeres.
Mi bisabuela siempre fue un personaje que destilaba fuerza, representante de un pasado que murió añorando, una persona muy dura, producto de su tiempo. De ella tengo principalmente el recuerdo de visitas que le hacía donde me contaba justo historias de ese pasado de opulencia, de alguna forma ella quería inculcarnos ese orgullo (por suerte no me caló tanto eso) pero en realidad lo que más recuerdo de ella es que hacía pan, que era un pan delicioso que nos seguimos reuniendo todos los años a hacer. Hizo algunas cosas malas. He aprendido a disculparla.
Mi abuelita paterna la recuerdo cocinando en un fogón de leña que tenía en el patio de atrás. Es uno de los recuerdos más antiguos que tengo, ella en el fogón, yo con unos 4 años tal vez, lastimosamente no tengo un recuerdo tan claro de ella antes de estar enferma, ya en cama la mayor parte del tiempo. Pero cuando la recuerdo es una sensación cálida, es una sonrisa.
A mi abuelita materna la tengo aún, ella es sin lugar a dudas una de las personas más influyentes en mi vida. Ella siempre trabajando, ella siempre intentando nuevas cosas, siempre abriendo un nuevo negocio. Su vida difícil siempre la vivió sonriendo al final, a pesar de las dificultades siempre nos hacía reír, siempre nos cuidaba, nos retaba cuando era necesario, nos molestaba, nos consentía. De ella igual tengo muchas historias de sus sacrificios y lo duro que fue desde que mi abuelo decidió irse. Ella a veces no quiere aceptarlo, quiere quitarse el mérito, pero mi familia es lo es que es gracias a ella. La situación de su vida fue muy compleja pero ella logró que en nuestro recuerdo haya más alegría que tristeza. Ya ganó.
Tengo también a mi tía paterna, ella es otro de los personajes de fortaleza que tengo en mi vida, una de mis favoritas. Otro símbolo de esfuerzo, soporte total para su hija, soporte total para mi padre, también soporte para mi madre. Ella siempre ha estado para nosotros, una persona muy ocurrente, divertida, dicharachera. Las palabras no me alcanzan para describir el privilegio que es tenerla en mi vida.
Mis tías maternas, igual, siempre emprendedoras, siempre fuertes y decididas. Su calidez y su presencia incondicional en mi vida han sido pilares de apoyo y de seguridad también para mí. Ellas con su cariño siempre han sido extensiones de mi casa, es decir siempre que estoy donde o con ellas sé que estoy en mi hogar.
Mi mami, obviamente, está en otro nivel. Su amor y cariño. Su forma de comprenderme, su apoyo siempre. Ella, digna heredera de mi abuela, siempre emprendedora, siempre atenta a todo (Mi mami va a tener un post especial por el día de la madre, por eso no me extiendo más ahorita, pero no le cuenten).
(Tuve que hacer una pausa porque me emocioné pensando en todas)
Entre todas estas personas criaron y cuidaron a mis hermanos, mis primos y a mí, me encanta que igual su legado se siga perennizando en las generaciones que vienen en nuestra familia. Es un privilegio tan grande haber crecido con el cuidado de todas ellas y con su ejemplo de lucha, dedicación y amor, todas enfrentándose a la adversidad, todas enfrentando las dificultades. Es algo que agradezco, algo que me enorgullece, algo que me engrandece. Su influencia me ha hecho ser el que soy hoy, ellas son piezas fundamentales de quién soy hoy. Quiero ser consecuente y digno de su ejemplo, que su legado se vea también en que yo sea un mejor hombre, esposo y padre.