Qué bueno es tenerte
paseando justo junto a mí
por estos angostos pasadizos
con nuestras miradas perdidas
entre la frondosa vegetación
con la única certeza
de que estamos juntos y cerca
sabiendo por el leve roce
de nuestros dedos que
seguimos juntos a pesar
de la marea
y que podemos levantar
vuelo para apreciar
desde lo alto
este intrincado paraíso
que a veces nos envuelve
nos empuja o nos detiene
y que aunque lo intenta
no puede separar
ni nuestro rumbo
ni nuestras ganas
ni nuestros dedos
Categoría: Escritos
Jornada
Quisiera recordar el momento de nuestro encuentro en la octava duna del desierto, la cara que pusiste al preguntar cómo aguanté subir hasta tu cielo, tu paraíso arenoso y más me gustaría recrear tu semblante cuando te enteraste que yo estaba ahí solo porque me lo habías pedido como quien pide otra porción de comida o que la sociedad se vuleva más justa. Me gustaría contar cómo después de entrelazados los dedos y con los ojos fijos paseamos en círculos alrededor de nuestras desventuras, aventurándonos a morder el polvo en el torbellino y cómo ya sin fuerza para otra derrota nos levantamos mutuamente y nos impulsamos a salir del pozo, en busca de una victoria y su consecutiva. Me hubiera gustado que todo el mundo se detenga en el oasis y que vea junto a nosotros las estatuas de barro del bar mientras ahogábamos las pupilas un poco dilatadas por el trajín cotidiano y el agua consolaba los paladares que luego compartían su experiencia labio a labio. Me gustaría que nuestras manos no se separen, que las líneas se mezclen y señalen el camino, después de todo resulta imposible continuar el viaje sin ti. Me hubiera gustado visitar tantos otros lugares en esa jornada, lastimosa e involuntariamente volvimos a la realidad, no había rastros de polvo ni fatiga ni siquiera hubo un ritual majestuoso de despedida simplemente tomamos el camino respectivo que nos llevaba a cada parte y me dejaste solo con esa lágrima escurridiza que me muero de ganas de recrear pero no lo haré ya que me hubiera gustado que no hubiera aparecido o que tú hubieras existido para que tu perfecto pulgar la acoja y la absorba, hubieras logrado que las demás no se precipiten, hubieras detenido la salada lluvia que inundó mi rostro.
