Tuve un día inesperadamente tranquilo. Tenía un par de reuniones y actividades que debía ejecutar. Todo se aplazó. Revisé mis pendientes, la mayoría de cosas por hacer dependían de otras que igual se habían aplazado.
Tenía el día libre. Empecé a revisar pendientes «secundarios». Leí algunos artículos de Pocket que tenía guardados por meses, descarté muchos, dejé otros encolados. Revisé también mi lista de videos pendientes de YouTube, variados, algunos relacionados con el trabajo otros de entretenimiento. Adicionalmente pude revisar mis tweets guardados los que en algunos casos se convirtieron en ítems guardados en Pocket lo que es parte de mi ciclo de consumo de contenidos. En definitiva, pude pasar la mañana en mi papayal, webeando en internet.
En la tarde fue cocinar un poco y salir a hacer unas gestiones personales, darme contra la pared por unos procesos bobos de una institución y regresar a enviar un par de correos y la jornada laboral terminaba.
Fue un gran día, en resumen, pero días como estos guardan una suerte de cargo de conciencia. Ha sido así desde que empecé a trabajar por mi cuenta, siempre pensando que pude haber hecho algo más, que no estuvo bien, que pude haber organizado mejor las cosas, presionar más a la gente para evitar que las actividades se aplacen.
Justo en mi revisión de artículos por leer me topé con uno que habla exactamente de esto (The Psychological Trap of Freelancing), enfocado en freelancers, pero aplica porque mi forma de trabajar se acerca mucho a lo que hace un freelancer, aunque para ser más exactos soy un tipo autoempleado en su empresa, pero más elegante suena decir que soy empresario y todo lo demás pero ese realmente no es el punto (ya escribiré algún día sobre las etiquetas bobas que se crean alrededor de crear empresas y ser emprendedor y todo lo demás). Habla de cómo uno empieza a asociar el tiempo con dinero, y se pone a pensar que cada hora que tiene podría estarla facturando si estuviera haciendo actividades de algún proyecto, y claro tomarse un momento para dedicarlo a algún pasatiempo se convierte en un motor de culpa, este tiempo se pudo haber convertido en ingresos y yo aquí webeando. En realidad es un artículo bastante interesante (y ahora que ya lo leí y hasta lo referencié por acá ya puedo quitarlo de la lista de Pocket).
Al final, creo que se trata de una trampa mental, algo que hay que superar. En el trabajo que hago así como hay días como este, día ligero con pocas actividades por realizar, así mismo hay de los otros, días extenuantes, trabajo fuera de horario, fines de semana. Tengo que aprender a no recriminarme tanto cuando tengo un tiempo libre, tengo que entender que me lo merezco y no está mal de vez en cuando descansar. Esto también apunta a que un elemento muy importante en el que debo mejorar es mi capacidad de planificar actividades, se me ocurre tener también actividades secundarias que podrían reemplazar a las otras en caso de aplazamientos o cambios de última hora, pero que al estar previamente planificadas no generen esa sensación de improvisación o de «¿ahora qué hago?» que es lo que me genera incertidumbre. Lógicamente, la gestión del tiempo cuando te toca decidir qué hacer exactamente con ese tiempo es vital.
Lo importante al final es encontrar un equilibrio, como en todo en esta vida.