Luego de andar de programador freelance me di un tiempo para dedicarme solo a estudiar, peeeero, ya tuve un tiempo ingresos propios y volver a no tenerlos fue muy incómodo. De todas maneras no me estresé, tampoco es que haya entrado en un frenesí de búsqueda de empleo ni tampoco fui a entrevistas como loco. En realidad tuve 2 entrevistas en esa temporada.
Ambas entrevistas de trabajo se dieron gracias a amigos de la universidad. Eso me dejó ver qué tan importante es tener conocidos y llevar buenas relaciones con la gente, al menos dentro de lo posible, uno tampoco puede ser amigo de todo el mundo. Pero fue grato ver que mis amigos y compañeros me tenían en la mira como tipo confiable, como el que puede ser recomendado para algún trabajo.
La primera entrevista fue en una corporación multinacional, para el importantísimo puesto de pasante. La verdad se me hizo un poco excesivo el proceso, no cachaba en ese momento la cantidad de procesos y procedimientos que una organización puede llevar a cabo para realizar hasta la más sencilla de las tareas. El día de la entrevista estaba nervioso, con esos nervios de quien duda de qué puede ofrecer, en realidad era la tercera entrevista de trabajo que tenía pero por mucho era la más formal y elaborada. Primero tuve una entrevista con la persona encargada de recursos humanos, preguntas genéricas, lo típico, dónde estudias, cuáles son tus intereses, dónde te ves en los próximos 5 años, qué esperas de la vida. Las típicas preguntas que la mayoría de personas de 22 años no puede responder, o que responde con algún argumento que piensa elaborado y profundo, o que responde creyendo con sinceridad que esa es la verdad cuando en realidad no puede estar más alejado de lo que va a suceder. En fin, luego de esa entrevista genérica me reuní con el que en caso de resultar seleccionado iba a ser mi jefe. Pensé que me iban a tomar alguna prueba de conocimientos o algo, pero me equivoqué. La otra igual fue una conversación que desde el inicio se puso muy tranquila porque el entrevistador se enteró que estuvimos en el mismo colegio, claro que con unos 20 años de diferencia por lo bajo. La conversación se dio y en general pensé que me fue muy bien. La única parte donde dudé fue cuando me preguntaron si entendía qué iba a hacer como parte del trabajo para el que estaba aplicando, pasante, respondí que al final iba a hacer cualquier actividad que me asignaran. Salí pensando que me fue muy bien y que había una alta posibilidad de que me elijan.
Pasaron como 6 meses. Por medio de otro amigo asistí a otra entrevista. Una empresa dedicada a desarrollo y a seguridad de la información. Para ese momento ya no estaba tan tranquilo y ya estaba buscando más bien con ansias un empleo. Quería trabajar literalmente en lo que sea, no tenía tampoco tanta información sobre qué iba a hacer, sabía que necesitaban alguien con aptitudes para programar y facilidad para aprender, creía que tenía esas dos cualidades. Fui a la entrevista pensando que iba a ser como la anterior, una conversación relajada. Me encontré con mucha gente conocida ahí, al final eramos un grupo como de 8 personas a la espera de la entrevista. Nos hicieron pasar a una conversación breve, muy específica, preguntas casi iguales del tipo qué piensas hacer de tu vida persona que no sabe nada de la vida, y luego para mi sorpresa una prueba de conocimientos. Me fue bien. A la semana siguiente me llamaron de nuevo. Me dijeron que necesitaban conversar conmigo porque los resultados fueron los mejores y por tanto había sido seleccionado. Llegué a la entrevista, básicamente me dijeron bienvenido, me explicaron que iba a ser parte de un proyecto y que debía aprender a utilizar unas herramientas de seguridad, me iban a dar documentación y algo de guía y debía estar en las oficinas del cliente. Iba a ir como especialista de algo que desconocía por completo. Tenía el trabajo, al final llegó el gerente y me dio la bienvenida con un apretón de manos.
Salí de la oficina y bajé tres pisos por las gradas. Me acuerdo que bajaba feliz y saltaba varias gradas en cada paso, bajé pensando en cómo debía madrugar desde el siguiente lunes que iba a ser mi siguiente día para poder cruzar la ciudad y llegar a mi nuevo trabajo, salí a la calle y pensé en llamar a mis papás a contarles la noticia. En la pantalla de mi Nokia había 2 notificaciones, una de una llamada perdida y la otra de un mensaje de voz. Crucé la calle hasta un parterre que había, y mientras caminaba escuchaba el mensaje. Era la persona de recursos humanos de la corporación, me pedían que me presente el lunes a trabajar, había sido seleccionado.
Me acuerdo haberme quedado en medio de esa avenida viendo al cielo, me dio tanta risa pensar que en ese momento tenía dos trabajos. La llamada a mis papás fue mucho más anecdótica. En el viaje a mi casa fui pensando en qué me convenía más. Por un lado ya había dado mi palabra, había estrechado la mano de la persona que me dio la bienvenida en esa empresa, pero el otro trabajo pintaba mejor. Claro llegué a mi casa y conversando con mis papás me ayudaron a decidir. Ellos creían que el trabajo en la corporación tenía más proyección, en el fondo yo también lo pensaba.
Al siguiente día llamé a la persona de recursos humanos de la corporación y le dije que el lunes me presentaba. La parte difícil fue llamar a la otra empresa para decirles que no mismo, que se presentó otra oportunidad que no podía dejar pasar, para ese momento no me podía imaginar que en el futuro yo iba a escuchar tantas veces la misma frase para decir «ahí quedas, no voy a trabajar contigo».
En retrospectiva es divertido recordar esto, pero sí me impresiona el impacto que tienen las decisiones que uno toma a tan corta edad, cómo esas decisiones basadas en la inexperiencia van dirigiendo el curso de la vida y tienen un impacto tan alto a futuro. Esta decisión marcó lo que ha sido mi carrera profesional en estos últimos 14 años, puedo decir que con los resultados que he tenido ha sido una buena decisión, no me arrepiento, claro que han pasado mil cosas asociadas, pero ahí mismo está lo divertido. Al haber dejado el puesto libre en la otra empresa una amiga de antaño me llamó a agradecer porque la llamaron para llenar esa vacante. Todo resultó bien.