¿De qué te arrepientes?

Esta publicación es de alguna forma una continuación de esta otra donde conté cómo fuimos decidiendo y aceptando lo que hacía y no hacía la empresa.

Hace unos días leí un tweet de Jason Fried (porque no soy solo fan de sus libros, es uno de mis referentes definitivamente y lo sigo en Twitter y en su sus publicaciones en HEY World) donde comenta esta pregunta: ¿Qué te hubiera gustado conocer en ese momento de lo que sabes ahora?, y que por extensión me llevó a la pregunta que le da título a esta publicación: ¿De qué te arrepientes?

Es cargoso ponerse a pensar en eso. Leí mi post de Qué dizque hace la empresa y di un breve repaso a la decisión final que tomamos. Luego de más de diez años creo que no fue la decisión correcta, pero puedo decir que no fue la decisión correcta solamente ahora, en ese momento, en esa circunstancia con las variables de ese momento en nuestras vidas, tenía toda la lógica.

Estábamos entrando en una pequeña escala en el negocio del desarrollo web, estábamos encaminados en ese negocio, pero era un largo camino rumbo a la relevancia. Ciertamente, no daba ninguna garantía para ninguno de los involucrados en la empresa, pero para mi esposa y para mí estaba empezando a funcionar, peeeero teníamos esa desesperación de tener algo para que el resto de gente quiera también venir, era como esa sensación de que si vienen más a arriesgar en conjunto va a ser más llevadero (y luego cuando logré eso también fue algo que de lo que me arrepentí). Esos pequeños negocios de crear webs y pequeñas aplicaciones no brindaban certeza pero nos gustaban. Luego aparecieron grandes negocios asociados a nuestros conocimientos de herramientas que ya conocíamos y vino la decisión, entremos a esos negocios, demos esos servicios, es lo lógico, es lo que se debería hacer y así habrá dinero y vendrán todos a la empresa y ya no estaremos solos. Y me arrepiento de eso, porque al haber estado solo los dos éramos felices y estábamos haciendo cosas que nos gustaban, luego vinieron los otros y empezaron un montón de problemas que no teníamos antes y empezamos a meternos en un negocio que no nos agradaba ya pero en el cual éramos buenos y luego la gente se fue y volvimos a quedar los dos y nos quedamos en la misma línea de negocio.

Dimos unos cuantos buenos años dando esos servicios pero sin disfrutarlo del todo. Muchos factores relativos a ese negocio ya no iban con nosotros, pero bueno, estando solo los dos con el nuevo equipo que fuimos formando fue mejor, fue más disfrutable. Si no hubiéramos seguido con esa línea no hubiéramos llegado a conocer a personas con las que hemos trabajado y que ahora son importantes para nosotros.

Pero viéndolo desde este punto del tiempo me arrepiento de haber cambiado a los pequeños negocios web por los grandes proyectos de software empresarial, visto de forma rápida los proyectos eran super rentables pero no eran tanto así, eran muy complejos, las herramientas no se adaptaban lo suficiente, sus procesos de venta eran largos y extenuantes, pero había movimiento y nos especializamos y fuimos los mejores (lo digo sin temor a equivocarme y sin fingir modestia, los mejores, duela a quien le duela, técnicamente nadie, ni los que trabajaban directamente para la marca, era mejor que nosotros) pero proyectos con cifras elevadas son imanes de problemas y de maldad, y eso sí nunca hemos sido buenos para ser malos.

La falla también fue que esa hiperespecialización nos dejó con un conocimiento demasiado específico y estoy seguro que si hubiéramos continuado con la línea de lo web hubiéramos tenido conocimiento y experiencia más general. Es el dilema de qué quieres ser: especialista o generalista. Ambos caminos válidos, ninguno certero, ambos con potencial para poder alcanzar éxito.

Quiero creer que podemos cambiar y podemos rearrancar en un nuevo negocio, quiero creer que con el conocimiento de esta década y pico podemos lograr cosas diferentes y buenas. Tal vez de aquí a diez años regrese a ver a este punto y lo que estamos haciendo me deje decir – No me arrepiento de nada.

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