Sin amigos

Este post originalmente iba a ser una triste y amarga narración de cómo cuando me quedé chiro por líos de la empresa y básicamente no tenía centavo para salir a hacer nada, me quedé misteriosamente sin amigos. E iba a hablar de lo turro que fue porque me di cuenta de todo el tiempo que había perdido cultivando amistades sin valor y cómo uno debería ser más selectivo con los panas, pero ya solo de escribir eso así rapidito en este párrafo inicial ya me cayó al huevo.

En lugar de hacer esa nota triste y llorona que se me había ocurrido originalmente más bien he decidido hacer lo contrario (aunque mantenga el título) y hablar de lo bacán que fueron todos los amigos que sí se quedaron.

Entonces, este más bien es un post de apreciación a todos los que aún me llaman, los que no dejaron de escribirme aunque yo estaba hasta ocultándome a veces, medio avergonzado por mi situación, sin mucho ánimo de contar mis tristezas, los que no se dieron por vencidos, los que estuvieron y están.

Es un post de apreciación para los que se esforzaron por estar, que llegaron a extremos inimaginables por ayudarme, a los que no permitieron que decayera, que no permitieron que me detuviera.

Les agradezco y de hecho yo sé que muchos de ellos son, justamente, los que se van a dar el tiempo de leer esto, y como siempre están pendientes y como siempre me dicen que les gusta lo que estoy contando aquí, quería aprovechar este post y su idea original, agarrar ese pretexto y en vez de recordar ingratamente a gente del pasado, quería agradecer a mi gente del presente, gracias de verdad, ahora quiero ser yo quien se esfuerce por ustedes porque sin duda quiero seguir a su lado en mi futuro.

Gracias. Eso nada más.

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